Hacía décadas que se les había dado por desaparecidos pero, milagrosamente, han vuelto a dar señales de vida. Hablamos de los guepardos salvajes, que han sido vistos por primera vez en el sur de Angola.
Laurie Marker, un investigador del Fondo para la Conservación de Guepardos de la vecina Namibia, asegura haber visto a estos bonitos animales vagando en un parque protegido del sur de Angola. Su alegría rayó en éxtasis cuando sus ojos le demostraron que en este lugar había guepardos vivitos y coleando.
Su visión, si no ha sido una alucinación, supone el regreso de estos felinos después de haber desaparecido durante los interminables años de guerra civil que sufrió el país.

Reporta TreeHugger que Tanzania y Zambia podrían recibir un permiso especial de la Convención de Naciones Unidas sobre el Comercio Internacional de Especies Protegidas de la Flora y la Fauna (CITES) para subastar un total de 112 toneladas de marfil almacenado. Se supone que este tipo de subastas son estrictamente controladas por organizaciones internacionales y que el dinero obtenido en ellas debe destinarse a proyectos de conservación de elefantes, los conservacionistas creen que la venta podría reavivar la demanda de marfil, lo que incitaría la caza de elefantes.
Kenia ya ha expresado su más rotunda oposición a que se levante la prohibición de comercio de marfil. Esta prohibición fue acordada en 2007 y tiene una duración de nueve años. La explicación del gobierno keniata es sencilla: el turismo representa 12% del producto interno bruto del país, un turismo que se basa en gran medida sobre los parques naturales y sus animales, entre ellos 35 mil elefantes.
Aunque se trate específicamente de marfil almacenado, de acuerdo con Reuters Tanzania y Zambia, que tienen poblaciones de elefantes en crecimiento, quieren reclasificar dichas poblaciones, un primer paso para la reanudación del comercio. Quienes se oponen a las subastas de marfil afirman que éstas avivan la demanda mundial, perpetuando un mercado que pone en peligro a los elefantes, pues los cazadores furtivos necesitan estar seguros de que existe un mercado antes de violar la ley.
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La deforestación ha permitido que los satélites capten la imagen clara de un enorme cráter en territorio de la República Democrática del Congo, en África Central. Dicho cráter, que tiene entre 36 y 46 kilómetros de ancho, podría ser un cráter de impacto, es decir, el resultado del impacto de un meteorito u otro cuerpo contra la tierra, origen que se ha determinado a otros cráteres de la tierra, entre ellos el que ilustra este post, el cráter del meteorito Barringer, que se encuentra en Arizona, Estados Unidos.
Así lo señala un equipo de investigadores italianos, que ha presentado sus hallazgos en la Conferencia de Ciencia Lunar y Planetaria que ha se realizado en Texas, Estados Unidos. Giovanni Monegato, de la Universidad de Padua, dijo que el cráter ha sido visible gracias a que los árboles que cubrían la boscosa zona han sido talados durante la última década. Nada que agradecer, por cierto. Ni un cráter de ese tamaño vale pena de la deforestación.
El río Unia fluye alrededor del cráter, cuya parte central es irregular y tiene unos 550 metros de altitud. Eso es 50 o 60 metros más alto que la depresión por la que el río fluye. Los expertos dicen que los cráteres producidos por impacto a veces pueden levantar rocas densas. Las rocas de los alrededores pueden subsecuentemente erosionarse, dando lugar a una estructura con forma de domo.

Muy cerca de El Cairo, pero invisible desde la ciudad, está Mokattam, un enorme asentamiento de zaballeen o recolectores de basura. Todo lo que la capital desecha es recogido por ellos y llevado a Mokattam, donde es separado, clasificado y reciclado. Una dinámica que narra el documental Garbage Dreams.
Mai Iskander, su directora, nació y se crió en Estados Unidos, una sociedad que califica como consumidora de plástico. Comenzó a grabar la supervivencia de los 60 mil zaballeen de Mokattam en 2005, siguiendo los pasos de tres adolescentes nacidos entre aquella dinámica vital y comercial basado sobre la basura:
Lejos de cualquier iniciativa ecológica moderna, los Zaballeen sobreviven reciclando 80% de la basura que recogen. Cuando su comunidad es súbitamente enfrentada con la globalización de su comercio, cada uno de los adolescentes es forzado a tomar decisiones que tendrán impacto en su futuro y en la supervivencia de su comunidad.

En Sierra Leona, una de las naciones más pobres de África, los legisladores están preparando un proyecto de ley para unirse a una carta que firmarían siete países de la región para proteger los bosques de manglares. El grupo conservacionista Wetlands International dice que la iniciativa es esencial en África occidental para salvar las 800 mil hectáreas de manglares que aún sobreviven, menos de un tercio de la extensión que tenían antes.
Los manglares están siendo víctima de la industria de la sal artesanal, pues son la fuente de madera más a mano para alimentar las fogatas en las que se hierve el agua de mar la sal y el polvo, el método preferido de hacer sal. Los grupos ambientalistas están tratando de alentar a los productores de sal a que utilicen otros métodos que no impliquen la tala de los manglares, por ejemplo, el secado al aire libre, con la luz solar.
Los manglares están entre los ecosistemas más diversos del mundo. Son una barrera entre la tierra y el mar y en ellos muchas especies de peces y camarones crían y viven. También absorben miles de toneladas de dióxido de carbono, por lo que son una herramienta para que África occidental consiga un equilibrio en el mercado de carbono de 136 mil millones dólares.
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Ya puede Nike hacer millones de camisetas de plástico reciclado para la Copa Mundial de Fútbol de la FIFA que se realizará este año en Sudáfrica, que el impacto negativo de este evento en el medio ambiente será el mismo sino localmente no se toman medidas más drásticas. Mucho más, si se quiere compensar la gigantesca emisión de gases de efecto invernadero que provocará el desplazamiento de cientos de jugadores y seguidores hasta la punta sureña del continente africano.
Incluso sin los viajes internacionales, Sudáfrica emitirá 900 mil toneladas en el ámbito nacional, en parte porque los aficionados tendrán que volar entre ciudades sedes remotas, y también porque el país depende del carbón para generar la mayoría de su electricidad. El comité organizador parece estar poniendo empeño en contrarrestar esto. Los nuevos campos de fútbol construidos para el evento incorporan ventilación natural, captura de agua de lluvia y eficiencia energética.
En Johannesburgo y Ciudad del Cabo se han plantado miles de árboles para capturar CO2, y en Durban se planea compensar las emisiones locales de CO2 produciendo electricidad a partir de turbinas hidráulicas o biogás emitido por los vertederos. Sin embargo, The Telegraph dice que la huella ecológica de la competición se estima en el equivalente a 2,75 millones de toneladas de dióxido de carbono. Eso es nueve veces más que lo emitido durante la copa del mundo de fútbol que se realizó en Alemania en 2006, y dos veces más alta que las olimpiadas de Beijing.

En en el próximo Mundial de Sudáfrica, las camisetas de las nueve selecciones nacionales de fútbol que visten la marca Nike estarán hechas de botellas viejas de plástico. Así que los jugadores de Brasil, Portugal, Países Bajos y Estados Unidos, entre otros, vestirán ropa deportiva reciclada.
Por lo visto, hacen falta hasta ocho botellas de plástico para crear una camiseta reciclada. Pues bien, se han usado nada más y nada menos que 13 millones de botellas de plástico, recogidas en vertederos japoneses y taiwaneses, para fabricar las camisetas que vestirán los futbolistas y que también se venderán a los aficionados.
Ventajas de la nueva equipación: según Nike, para el deportista son más secas y frescas; y para el planeta, reducen el consumo de energía en su fabricación en un 30% frente al poliéster normal. ¿Cómo se produce una camiseta de botellas plásticas? Se derriten para producir hilo de poliéster.

Con escalofriantes cifras como éstas, se comprende fácilmente el entregado activismo de gente como Jane Goodall. Según un estudio del zoo de Bristol, uno de cada dos primates está en peligro por la destrucción de su hábitat y la caza furtiva, y en algunas partes del Lejano Oriente, la proporción aumenta hasta el 90 por ciento.
Traduciendo estas cifras a un futuro próximo, los expertos advierten que como consecuencia del deterioro de los ecosistemas y del comercio de carne de animales silvestres, la mitad de las especies del mundo de monos, gorilas y chimpancés podrían desaparecer pronto.
Así es, la caza furtiva va a más, y el hábitat a menos, por lo que la situación los lleva al borde de la extinción, según este informe. Pero éstos no son los únicos peligros a los que se enfrentan los primates.
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La Fundación Británica para la Conservación de la Jirafa (British Giraffe Conservation Foundation, GCF) está financiando un proyecto de conservación de las jirafas de África occidental (Giraffa camelopardalis peralta) en Níger. El programa incluye la colocación de collares con sistema de rastreo GPS. Hasta ahora, a ocho jirafas se les han colocado dichos collares.
La jirafa de África occidental ha sido incluida en la lista roja de especies amenazadas de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (International Union for Conservation of Nature, IUCN). Sin embargo, los programas de recuperación de su población han tenido éxito: de 50 ejemplares al final de 1990, ha aumentado a 200 hoy.
El uso de collares dotados con algún sistema de rastreo es una herramienta relativamente común en los programas de conservación de la vida salvaje. Sin embargo, en el caso de las jirafas representa un reto evidente, dada la característica más resaltante de la morfología de la especie: su largo cuello. Para colocarlo, es necesario anestesiar al animal y trabajar rápido, pues si se el corazón se ralentiza por más de media hora el riego sanguíneo al cerebro se ve comprometido y el animal puede morir.
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El pingüino del Cabo, también conocido como pingüino africano, es una especie actualmente en peligro como consecuencia de la disminución de 60% de la población mundial entre 2001 y 2009. Un descenso que, según reporta Science Daily, los expertos atribuyen a la escasez de su principal alimento, los peces, debido a que los bancos de sardinas y anchoas se han desplazado fuera de sus zonas de alimentación. Pero hay otro factor que contribuye a la falta de alimento: los barcos pesqueros.
Una investigación realizada por científicos del Centre d’écologie fonctionnelle et évolutive de la Universidad de Montpellier y la Universidad del Cabo, en Sudáfrica, ha evidenciado que los pingüinos deben competir por su supervivencia con las flotas pesqueras, las cuales explotan los pocos peces que quedan alrededor de sus colonias. En enero de 2009, la agencia gubernamental sudafricana que supervisa la pesca decidió hacer un experimento.
Cerró a la pesca un área del océano de un radio de 20 kilómetros, alrededor de la mayor colonia de pingüinos del Cabo (en la isla de St Croix, en la Bahía de Algoa). La zona alrededor de otra colonia de pingüinos, la Isla de los Pájaros, 50 kilómetros al Este de St. Croix pero en la misma bahía, se mantuvo abierta a la pesca. El objetivo permitir a los investigadores comparar el comportamiento de alimentación de los pingüinos.
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A diferencia de los chimpancés, que se van haciendo tacaños con la edad, los bonobos tienen una cualidad innata para compartir, revela un nuevo estudio.
En realidad, los chimpancés son altruistas y saben compartir, pero en el tema de la comida se vuelven más egoístas a partir de una cierta edad. Científicos de Harvard encontraron que el comportamiento en la distribución de los alimentos entre ambos tipos de primates variaba tan sólo en el caso del chimpancé.
Estos dos simios, cuya evolución está estrechamente relacionada, se comportaban de forma distinta en la edad adulta. Los investigadores explican la generosidad del bonobo por la menor carencia de recursos que tienen en su hábitat, el norte del río Congo.
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Tras el fracaso de la COP15, y ante la falta de compromiso de las principales naciones para frenar el cambio climático, el Fondo Monetario Internacional (FMI) piensa en lo que nos espera, y lo hace en color verde. No, no hablamos de cervezas, sino de su propuesta de crear un Fondo Verde dotado con 100.000 millones de dólares para ayudar a los países pobres a soportar los efectos del calentaminto global.
Al margen de en qué acabe todo esto, al menos de palabra, el FMI está siendo práctico y solidario. En vistas de que el mundo no une sus fuerzas para luchar contra el cambio climático, y de que los países más pobres serán los mayores perjudicados, hay que pertrecharlos de recursos para hacer frente a lo que pueda venir. ¿Pero cómo, si no hay dinero? La respuesta es la imaginación.
Así es, según un comunicado divulgado este domingo en su web, el director del FMI, Dominique Strauss-Kahn, dijo durante una sesión del Foro Económico Mundial que, ya que no tienen recursos, los países más necesitados deberán echar mano de la “creatividad” para luchar contra las consecuencias del calentamiento global.