
Érase una vez una compañía japonesa -Sanyo, para más señas- que fabricaba bicicletas que funcionaban con electricidad. Un día, esa compañía decidió que, para ofrecer un servicio completo a quienes habían comprado sus bicicletas, debía crear parkings para las mismas. Y así lo hizo. Ahora Tokio cuenta con dos zonas de aparcamiento y recarga que funcionan con energía solar.
La eneloop de Sanyo es una bicicleta híbrida de pedaleo asistido. los ciclistas pueden propulsarla con su propia fuerza o pueden echar mano del sistema eléctrico y motor para pedalear con alguno de los tres modos de ayuda con los que cuenta. La función de recarga Loop de la bicicleta conserva al mismo tiempo tanto la energía creada por el ciclista como la que proviene de una batería de ión de litio.
En los techos de los dos parkings se han colocado 46 metros cuadrados de paneles solares que generarán energía suficiente para recargar las baterías de cien bicicletas eneloop, además de mantener la iluminación del parking, consistentes en luces LED. Se trata de un sistema que no producirá emisiones de CO2.

Mirad lo que ha descubierto David Munk, de The Guardian, en Tokio: un parking para bicicletas automatizado. Más correctamente, un sistema automático de almacenamiento que opera con un ordenador, el cual etiqueta cada bicicleta y la almacena en un edificio o sótano. No sé si el parque de bicicletas de las grandes ciudades españolas justificaría la inversión que este servicio conlleva, pero vaya si disminuiría el número de estos vehículos robados o destrozados.
El funcionamiento es sencillo. El propietario debe registrarse y pagar una mensualidad de poco más de 13 euros. A la bicicleta se le coloca una etiqueta electrónica, la cual es leída por un sensor cuando la bicicleta es colocada sobre los rieles de la máquina, la Bike Tree. Un brazo mecánico emerge, coge la bicicleta y la almacena. Lo mejor para entenderlo es mirar el vídeo que os dejo después del salto.
Para retirar la bici, el propietario pasa su tarjeta por un lector. 15 segundos después, su bicicleta sale por donde entró. Los inventores del sistema, la compañía japonesa de acero JFE, podrían mirar hacia occidente en busca de negocio. Es necesaria una infraestructura considerable, como podéis apreciar en la foto, pero muchos estaríamos agradecidos.
Continuar la lectura: Bike Tree: parking automatizado de bicicletas en Tokio
En este post voy a presentarles un reciente anuncio de la marca alemana de automóviles Mercedes Benz que ha indignado a muchos colectivos de ciclistas. Se trata de una carrera por Nueva York, desde Harlem hasta Brooklyn, entre un auto Mercedes y un mensajero kamikaze que va en bicicleta.
¿Que por qué critican este larguísimo vídeo que, sumando las dos partes, dura más de 7 minutos? Porque recurre al tópico de ciclista suicida que se salta todas las normas de tránsito. Tanto es así, que el conductor del Mercedes, cuando le plantean la carrera, asegura que no es justa porque el que va en bici “maneja como un murciélago salido del infierno y nosotros tenemos que seguir las normas de tránsito”.
Los detractores del anuncio dicen que es un ataque contra la idea de que ir en bicicleta por una ciudad pueda ser confortable o simplemente algo normal. Pero a mí, sinceramente, me gusta esta publicidad. Porque el mensajero gana la carrera, porque es un maestro sorteando coches y embotellamientos, y porque me reí con el final, cuando el del auto, que ha perdido, invita al de la bici a entrar en el auto, que se está más calentito. Véanlo tras el salto.

Acabo de descubrir un colectivo de activistas, cuyo nombre es Streetfilms, que lucha con el vídeo y el documental como armas para arreglar “el gran error”: la conversión a una cultura, y a unas ciudades, centradas en el automóvil. Apoyándose en el formato audiovisual, han creado la serie “Fixing the Great Mistake” (Arreglando el gran error).
La idea es examinar qué se hizo mal en la primera mitad del siglo XX, momento en el que el coche, el auto, se puso en el centro de la planificación urbanística de nuestras ciudades (y se mató al tranvía eléctrico, por cierto), y cómo esas decisiones siguen afectándonos hoy.
En el vídeo que verán tras el salto, uno de los varios que componen la serie “Fixing the Great Mistake”, el director de Alternativas de Transporte de Streetfilms, Paul Steely White, explica cómo la planificación para coches alteró drásticamente Park Avenue (Nueva York) y qué debería hacerse para recuperar la calle para las personas.

Ciudad de México tiene nuevo sistema de transporte urbano: el Ecobici, similar al Bicing de Barcelona o al sistema de Sevilla. El Ecobici ha comenzado con 1.114 bicicletas y 85 cicloestaciones distribuidas en seis colonias o barrios de la enorme capital de México. El Jefe de Gobierno, Marcelo Ebrard, ha declarado que espera que en algún momento este sistema sea utilizado para 5% de los desplazamientos que se realicen la ciudad. El Ecobici funciona de forma muy similar al Bicing barcelonés. De hecho, las bicicletas se parecen escandalosamente, como podréis verificar en el vídeo que os dejo después del salto.
Para hacer uso del servicio, el usuario deberá darse de alta en la página web y realizar un pago anual de 300 pesos, unos 17 euros, por los que recibirá una tarjeta que le permitirá el acceso a las bicicletas durante toda la semana, desde las 7:00 a las 00:30 horas. Siendo Ciudad de México una de las ciudades más grandes y pobladas del mundo, seguro que el primer pensamiento de sus habitantes fue quién sería el primero en atreverse a coger una bicicleta para circular por una de sus atestadas calles, sobre las que circulan más de cinco millones de coches. ¿Hay carriles para bicicletas en el DF?
Pero supongo que para trayectos cortos, o entre alguno de los hermosos barrios mexicanos con calles pequeñas y adoquinadas, este medio de transporte puede ir bien. En cuanto a la seguridad, que seguro fue otra de las primeras preocupaciones, Ebrard dijo que pronto se capacitarán a 450 funcionarios para proporcionarla a los usuarios y exigir mayor respeto a sus derechos. Además, se modificará el Reglamento de Tránsito. Y yo pregunto: antes de copiar iniciativas foráneas, ¿no habría que haber hecho todas esas adaptaciones?
Continuar la lectura: México estrena Ecobici, un sistema de transporte de bicicletas

La ciudad de Portland, capital de Oregon, Estados Unidos, es considerada una de las ciudades más ecológicas del país. Destaca p0r fomentar el uso de la bicicleta junto a distintos tipos de transporte público, en lo que los urbanistas conocen como Desarrollo Orientado al Tránsito (TOD). En este post, les presentamos un vídeo para que sepan más acerca de esta ciudad y su urbanismo.
Entre las diferentes formas de transporte público de Portland destacan el tranvía, el tren y el teleférico. Muchas calles son peatonales y la ciudad cuenta con una excelente red de carriles bici. El resultado, una urbe más humana, vivible, limpia y sostenible.
Les animo a que vean el vídeo que les presentamos tras el salto. En él conocerán algunas de las ideas que han dirigido tan exitoso y ejemplar urbanismo en la ciudad de Portland durante las últimas décadas.
Continuar la lectura: Vídeo sobre Portland y su urbanismo y sistema de movilidad sostenibles

Algunas ciudades pueden llegar a ser muy antipáticas con las bicicletas. O todo lo contario, también las hay que son amables con este ingenioso artefacto de dos ruedas. Precisamente, sobre estos últimos lugares queremos hablar: ¿Sabes qué 11 ciudades son las más bici-friendly del mundo?
Subirse a una bicicleta no sólo nos permite hacer ejercicio y realizar desplazamientos de forma batata y ecológica, también es una manera estupenda de conocer el entorno urbano, a tu ritmo, muy recomendable, sobre todo, en las ciudades que no conocemos.
Pero no todas las ciudades nos ponen fácil poder recorrerlas en bicicleta, bien por el clima, porque carecen de carriles bici y aparcamientos o porque tampoco tienen un servicio de préstamos ni permiten traladarlas en tren, autobús o metro.
Continuar la lectura: Las 11 ciudades más hospitalarias con las bicicletas

En Copenhague, durante la COP15 y durante todas las fiestas navideñas, habrá un árbol de Navidad que se iluminará gracias a la energía resultante del pedaleo de los ciudadanos que pasen por ahí y que se animen a montarse en las bicicletas conectadas al árbol. ¿Les suena? Efectivamente, un año atrás comentábamos en Ecologiablog una iniciativa similar de Imma Mayol en Barcelona. En esta entrada, podrán ver el vídeo del árbol de la capital danesa en acción.
Que quede claro que nos parece una idea buena. Lo que pasó en Barcelona, y que levantó ampollas en su momento, fue que los arbolitos en cuestión costaron un dineral y, para más inri, seguían conectados a la red eléctrica general. ¿Por qué? Porque las dos o tres bicicletas disponibles no eran suficientes para alumbrar tanto LED…
El árbol de Navidad de Copenhague mide 17 metros de alto, tiene 700 puntos de luz, y funciona gracias a la acción de 15 ciclistas en paralelo. Y parece que no está conectado a la red eléctrica, parece que este árbol es más auténtico que el barcelonés. Bueno, nada, vean el vídeo tras el salto.
Continuar la lectura: Vídeo del árbol de Navidad de Copenhague que se ilumina pedaleando

Cómo lavar la colada gracias a la fuerza de los pedales de una bicicleta. Es lo que podéis descubrir en esta entrada que recoge un invento del estadounidense Dave Askins, alias Homeless Dave, que a su vez fue grabado por GreenovationTV: una bici-lavadora.
Este pintoresco ciudadano del estado de Michigan demora 15 minutos solamente en limpiar su ropa. Usa una lavadora manual de los Amish para enjuagar y enjabonar, en primer lugar. Posteriormente, gracias a una especie de lavadora hecha de viejas partes y conectada a una bicicleta, la centrifuga hasta secarla.
El tipo, además, se ha inventado un sistema por el que, además, conecta su DVD a la bicicleta. Todo lo cual es una forma divertida, ecológica y saludable de hacer la colada. ¿Quieren una lavadora de este tipo? En GreenovationTV tienen instrucciones detalladas para construirse una. Y tras el salto, el vídeo de la bici lavadora.

Si en alguna gran ciudad española alguna bicicleta queda como la de la foto, tendremos preocupaciones mayores que cómo montarnos en ella. Sin embargo, en casi todas, salvo muy en el Sur de la Península, la velocidad que nos da el pedaleo y la velocidad del viento se combinan para dejar en los ciclistas narices rojas, manos congeladas y bicicletas averiadas. He aquí algunos consejos, venidos desde más al Norte del continente, para minimizar los efectos del invierno cuando pedaleamos por la ciudad.
Lo primero y más obvio: unos guantes. No tienen que ser high tech, especiales para ciclistas. Basta con que os permitan maniobrar bien y os mantengan las manos calientes. Una chaqueta impermeable, ligera y resistente también ayuda. La firma francesa Do you velo? tiene buenas opciones. Unos calcetines para la lluvia, de esas que están hechas con material de paracaídas reciclado, ayudan a mantener secos y calientes los pies, puntos clave para conservar el calor corporal.
Luego hay que acondicionar la propia bici. Una vez limpia, se uede aplicar un lubricante resistente al clima en las cadena y otras partes de metal. El aceite, eso sí, no debe quedar goteando y en ningún caso debe tocar las pastillas de freno o las llantas. Y, aunque resten a la bici ese halo boho-chic, un par de guardabarros desviará el fango de los bajos de los pantalones y el resto de la vestimenta. Los de carrera son cortos y se quitan y ponen fácilmente según la necesidad.
Continuar la lectura: Consejos para usar la bicicleta en invierno y no sufrir demasiado

No siempre es fácil llenarse los pulmones de oxígeno campero. Para quienes se ahogan en la gran ciudad, una nueva investigación aconseja elegir las calles menos transitadas como forma de librarse de los perjucios de la contaminación.
La sugerencia va para ciclistas y peatones. Según investigadores de la Universidad de Leeds, donde fue alumno el celebérrimo amante de la naturaleza J.R.R. Tolkien, librarse de la contaminación atmosférica puede ser tan sencillo como caminar o ir en bicicleta por las calles menos principales o concurridas.
Elegir un camino diferente al de la gran mayoría o fijarse en los edificios circundantes o el viento es una solución al aire contaminado de la gran ciudad, así de fácil, pues la contaminación se distribuye de forma distinta en la atmósfera, concentrándose donde hay mayor tránsito, normalmente las vías pricipales, y cambiando en función de una serie de factores.
Continuar la lectura: Un estudio aconseja cambiar de calle para evitar la contaminación

Dos madrileñas, dos valencianas, una barcelonesa y una mexicana, ese es el origen de las seis piezas que resultaron ganadoras en la edición del pasado año de este certamen nacido para premiar los trabajos amateur que “mejor reflejen el ecologismo social desde una perspectiva integradora que entienda que los problemas ambientales y sociales deben tratarse de forma entrelazada”. Así que si no eres profesional pero te sobran ganas e ideas tienes hasta el día 15 de noviembre para embarcar a tus colegas en la grabación de un video totalmente original y de temática ecologista. Ah, ya sabes aquello de lo bueno, si breve dos veces bueno: Cuenta lo que quieras pero en menos de una hora.
Ahí va otra frase lapidaria: el camino es la meta, es decir, el propio proceso de creación es suficiente excusa para lanzarse pero, aún así, habrá premios (de hasta quinientos euros) cuyos destinatarios se conocerán el primer día de diciembre. Pero, ¿qué mejor galardón que el hecho de que tu obra sirva para que alguno de tus conciudadanos se replantee sus hábitos o actitudes? Eso pensaron los y las autoras de las piezas ganadoras en 2008, como Paisang, un conmovedor documento que nos traslada a la mallorquina Cala Llamp, lugar descrito como un “paisaje desangrado”. A partir de ese concepto llevan a cabo una acción llena de ingenio y fuerza (arte político, lo llaman) que subraya la faceta destructiva del ser humano y que no te voy a desvelar.
Otra de las piezas –igual alguna te inspira para crear la tuya- es Desnudos ante el Tráfico, que es la sensación que sienten todos los que se mueven en bicicleta por la ciudad de Madrid, considerado un “acto cotidiano de desobediencia” ante unos coches que imponen su ley. Por eso la asociación Bici Crítica montó una manifestación nudista que recorrió las calles más emblemáticas de la ciudad en ese medio de transporte al grito de “gasolina asesina”. Un testimonio colectivo con muy buen ritmo que juega con fondos musicales de tango y jazz manouche combinados con el sonido ambiente de la propia protesta.
Continuar la lectura: Videodiversidad, un certamen que fomenta el ecologismo social