
Un numeroso consorcio de científicos ha presentado la secuencia del genoma del Macropus eugenii, mejor conocido como walabi, en el número de esta semana de la revista Genome Biology. Los autores señalan que el walabi es un modelo valioso para el estudio de la genómica, la reproducción y el desarrollo, dado que tiene un pequeño número de cromosomas de gran tamaño.
De acuerdo con Science Daily, la secuenciación del genoma de este marsupial ha desvelado el gen que podría ser responsable de su característica más popular: sus saltos. Además, el mapa genético ha revelado 1500 genes detectores de olor que dan a este animal un excelente olfato, así como genes responsables de crear antibióticos en la leche de la madre, para evitar que la cría pesque bacterias como la E. coli.
Los autores destacan que el Macropus eugenii tiene muchas características inusuales biológicas, incluyendo el período de diapausa embrionaria más largo de cualquier mamífero, una reproducción estacional muy sincronizada, y lactancia prolongada y sofisticada dentro de una bolsa o marsupio bien definida. Su genoma es el segundo de un marsupial australiano en ser secuenciado.
Explica el texto provisional de este estudio que este walabi ocupa un lugar único en la historia natural de Australia, ya que fue el primer marsupial australiano descubierto. Es el rey de la Isla Canguro, la tercera isla más grande de Australia, y su saludable población ha llegado a convertirse en un problema para los agricultores.
Vía | www.sciencedaily.com
Fotografía | Mathae

Un equipo de investigadores de la Escuela de Ingeniería Química y Biomédica de la Universidad Tecnológica de Nanyang, en Singapur, ha rediseñado una cepa inocua de bacteria E.coli para que sea un arma contra otra bacteria, la Pseudomonas aeruginosa, microbio resistente a los fármacos que se extiende en los hospitales y es mortal para los pacientes con sistemas inmunológicos débiles.
Como explica Reuters, los investigadores insertaron en la E. coli fragmentos de ADN extraño que la habilitó para detectar el patógeno ofensivo, producir y liberar una toxina mortal para éste. La bacteria rediseñada inhibió el crecimiento del patógeno en 90%. La misma fórmula puede ser utilizada para rediseñar otros microbios para combatir otros agentes infecciosos.
En las conclusiones de su estudio, que ha sido publicado en la revista Molecular Systems Biology esta semana, los autores señalan que el hallazgo presenta la posibilidad de rediseñar microbios potencialmente beneficiosos y convertirlos en agentes biológicos terapéuticos para detener la infección por Pseudomonas, un asunto especialmente importante ante lo que definen como un estancamiento en el desarrollo de nuevos antibióticos y la creciente aparición de patógenos resistentes a múltiples fármacos.
La Pseudomonas aeruginosa afecta especialmente a pacientes con fibrosis quística, quemaduras y otros pacientes que están en unidades de cuidados intensivos. Los síntomas de la infección son inflamación y sepsis generalizada, y si la colonización ocurre en órganos críticos del cuerpo -como los pulmones, el tracto urinario y los riñones- las consecuencias pueden ser fatales.
Vía | www.nature.com
Fotografía | Centers for Disease Control

La secuenciación del genoma del bacalao (Gadus morhua) ha revelado un sistema inmunológico nunca antes visto en vertebrados con mandíbulas, según informa la revista Nature. El bacalao del Atlántico han perdido los genes de tres componentes importantes del sistema inmune adaptativo, que combate los patógenos y crea la memoria inmunológica que le da resistencia a las infecciones.
Kjetill Jakobsen y sus colegas de la Universidad de Oslo han hecho el importante hallazgo. Uno de los componentes faltantes en el genoma del bacalao se llama complejo mayor de histocompatibilidad MHC II. Según Jakobsen, no se puede carecer de la molécula MHC II sin sufrir alguna enfermedad grave. Sin embargo, el bacalao compensa esta carencia teniendo diez veces más genes de otra molécula, la MHC I.
Como menciona la revista, un mayor conocimiento del sistema inmune del bacalao del Atlántico podría contribuir al desarrollo de vacunas contra las enfermedades que más atacan a esta especie. El hallazgo también podría presentar un desafío a la comprensión científica de la evolución y la flexibilidad del sistema inmunológico de los vertebrados.
A finales del año pasado, los ministros de la Unión Europea acordaron reducir la cuota de pesca del bacalao en casi una quinta parte, de las 40.219 toneladas permitidas en 2010 a 32.912 en 2011. Estos recortes fueron distintos para cada región: en el Mar del Norte entre Dinamarca, Suecia y Noruega, fue de 50%, mientras que en el Atlántico frente a Portugal las cuotas no cambiaron.
Vía | www.nature.com
Fotografía | Hans-Petter Fjeld
Ya se sabía que la clonación de plantas no siempre conseguía ejemplares idénticos, pero ahora conocemos por qué. Según un nuevo estudio, en la planta clonada se producen distintas mutaciones de secuencias de ADN (la información genética heredable) que no estaban presentes en el genoma de la donante. De dónde vienen estas mutaciones sigue siendo un misterio.
Por lo visto, entonces, la rosa de El Pricipito no podría clonarse no porque cada ser sea único…, en plan filosóficoy poético, sino porque la ciencia lo intentaría, pero luego el nuevo cada ser vivo responde de un modo, pudiendo sufrir mutaciones que acaben haciéndolo distinto a simple vista.
A tal conclusión llegó un equipo internacional de científicos, procedentes de la Universidad de Oxford, en el Reino Unido, y de la Universidad Rey Abdullah de Ciencia y Tecnología, en Arabia Saudita. Un hallazgo que ha logrado responder a una inquietante cuestión: por qué, a pesar de venir de células genéticamente idénticas, los clones pueden diferenciarse en sus características observables, y esta variación incluso puede ser transmitida a la siguiente generación.
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Las algas marinas pueden dar mucho de sí como biocombustibles, esto es algo conocido, pero su potencial todavía está por definir. O quizás no. Según científicos británicos, seguir una serie de pautas en su cultivo bastaría para aumentar la productividad y obtener energía limpia de forma ilimitada.
Convertir el cultivo de algas en un biocombustible viable para el futuro será más fácil si se cosecha en verano, afirma esta investigación. Concretamente, se concluyó que es de importancia vital el mes elegido para la cosecha, siendo julio el mejor momento, justo cuando las algas contenían la mayor proporción de hidratos de carbono y el menor contenido de metal.
Las algas tienen la ventaja añadida de no precisar de extensiones de tierra para el cultivo, con el consiguiente riesgo de inseguridad alimentaria causado. Por contra, las algas no suponen perder producción agrícola, si bien queda en el aire el impacto marino que provocaría su masivo crecimiento.
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Van sumándose países, goteando firmas para proteger algo tan vulnerable y valioso como es la biodiversidad del planeta. El Protocolo de Nagoya va ganando adeptos. Los últimos en suscribirlo, y ya van 24, han sido España y seís países más de la UE.
El objetivo es alcanzar el medio centenar de apoyos para que, por fin, tras ratificarse en cada uno de los países, por primera vez entre en vigor un marco legal que garantice el uso y distribución equitativa de la explotación de los recursos genéticos. De este modo, está pensado para regular el uso o, lo que es lo mismo, impedir el abuso de éstos por parte de la industria médica, cosmética o biotecnológica, entre otras. Igualmente, el Protocolo compromete a los países a establecer una cuota de protección del 17 por ciento de las superficies terrestres y del 10 por ciento de las marinas en 2020.
España fue uno de los siete países de la UE que suscribieron el Protocolo de Nagoya sobre Biodiversidad, además de Alemania, Austria, Bélgica, Dinamarca, Holanda y la República Checa. También estamparon su firma la Comisión Europea y la actual presidencia europea húngara.
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Científicos de la Universidad de Oxford y la Universidad de Ámsterdam han “cultivado” carne artificial en un laboratorio, utilizando cianobacterias hidrolizadas como fuente de nutrientes y energía para hacer crecer células de músculo. Este tejido, de ser utilizado como sustituto de la carne de ganado vacuno criado en granjas, reduciría los gases de efecto invernadero hasta 96%, requeriría entre 7% y 45% menos energía y el proceso podría diseñarse de modo que ocupase 1% de la tierra y 4% del agua, todo esto en comparación con la cría de ganado.
La carne cultivada mejoraría el bienestar animal y liberaría a la tierra agrícola de todo el mundo de la enorme presión que ejerce la ganadería. Si os viene la cabeza una imagen tipo V Invasión Extraterreste o similar, haceros a la idea. Cultivar carne para consumo humano, por desagradable y siniestro que suene, es una realidad. Y una de la que quizá tengamos que echar mano en un futuro no muy lejano. Hanna Tuomisto, investigadora de la Universidad de Oxford y directora del estudio, cree que, además de las ventajas medioambientales, la carne cultivada podría ser parte de la solución al problema de alimentar a la creciente población mundial.
De acuerdo con The Guardian, la organización anti-carne People for the Ethical Treatment of Animals (Peta) está financiando la investigación sobre esta técnica. En cuanto a la investigación realizada por la Universidad de Oxford, ha sido financiada por New Harvest, una organización sin ánimos de lucro que trabaja por el desarrollo de alternativas a la producción convencional de carne.
Hace casi un año, nos hicimos eco de una noticia similar. La London Royal Society publicó 21 propuestas provenientes de todas partes del mundo desarrolladas en torno a la necesidad de aumentar la producción mundial de alimento 70% en los próximos cuarenta años. Una de ellas era el cultivo de carne en tanques, siguiendo un proceso elaborado por Philip Thornton, científico del International Livestock Research Institute de Nairobi, Kenia.
Vía | www.guardian.co.uk
Fotografía | National Institutes of Health

El Salón Aeronáutico de Le Bourget (Francia) abre hoy sus puertas con un proyecto estrella indiscutible: el avión hipersónico ZEHST (siglas en inglés de Transporte de Alta Velocidad Cero Emisiones), que podría unir París y Tokio en tan sólo dos horas y media.
La feria acogerá la presentación de este increíble proyecto del consorcio aeronáutico europeo EADS, propietario de Airbus, un ingenio que enamora no sólo por su rapidez (su velocidad es hipersónica, mayor que la supersónica) y diseño futurista, sino, sobre todo, porque no contamina gracias a moverse por la estratosfera.
Pero su vocación ecológica aún va más allá, pues los motores para el despegue están diseñados para funcionar con biocombustibles fabricados a partir de algas. Luego, una vez en altura, usaría motores como los de un cohete, que funcionan con hidrógeno y oxígeno, dos elementos “totalmente limpios, que sólo emiten vapor de agua“, según explicó a los medios el director de Tecnología e Innovación de EADS, Jean Botti.
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Utilizar la biomasa para producir productos químicos permitiría algo que suena así de bien: reduciría la dependencia del petróleo, es decir, ahorraría emisiones de gases de efecto invernadero, crearía residuos menos contaminantes y nuevas industrias más ecológicas. Pero aún faltan soluciones prácticas al respecto, si bien quizás por poco tiempo. Por lo pronto, un equipo de investigación dirigido por la Universidad de Kansas ha recibido una subvención federal de 5.6 millones de dólares para desarrollar tecnologías limpias que logren convertir la biomasa en productos químicos, con el fin de sustituir los derivados del petróleo, actualmente utilizados en muchos productos domésticos.
Si las expectativas creadas se cumplen, este equipo encontrará una manera de obtener estas materias primas a partir de biocombustibles. Contarán con la ayuda de Archer Daniels Midland Co., el mayor productor de etanol, que aporta 1.4 millones de dólares a la investigación, y proveerá material utilizado en ella, como son las hojas y tallos de maíz, soja, sorgo y la paja de trigo.
El objetivo principal es lograr una tecnología alternativa a la utilizada con los productos petroquímicos obtenidos a partir del crudo, algo que exige la diferente estructura molecular de los biocombustibles.

Las actuales políticas europeas sobre biocombustibles fomentan las prácticas poco éticas, dice el informe Biocombustibles: cuestiones éticas, elaborado por el Consejo Nuffield sobre Bioética. Políticas como la Directiva Europea de Energías Renovables son particularmente débiles cuando se trata de proteger el medio ambiente, la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero y evitar violaciones de los derechos humanos en los países en desarrollo, según el informe. También incluye pocos incentivos para el desarrollo de nuevas tecnologías de biocombustibles que podrían ayudar a evitar estos problemas.
En un comunicado de prensa sobre el informe, Joyce Tait, quien dirigió la investigación, dice que la rápida expansión de la producción de biocombustibles en el mundo en desarrollo ha dado lugar a problemas como la deforestación y el desplazamiento de las poblaciones indígenas. Los dos principales biocombustibles de transporte actualmente en uso son el bioetanol, elaborado a partir de maíz y caña de azúcar, y el biodiesel, hecho de palma y aceite de semilla de colza.
La Directiva Europea de Energía Renovable establece que 10% del combustible para el transporte debe provenir de fuentes renovables para el año 2020. Para cumplir con estos objetivos, los biocombustibles están siendo importados de países que no tienen políticas responsables o exigibles en materia de cambio climático o derechos humanos. Los objetivos también se basan sobre acuerdos voluntarios sobre la sostenibilidad ambiental para los biocarburantes producidos fuera de la UE.
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