
McDonald’s ha anunciado su compromiso a utilizar sólo aceite de palma certificado por la Roundtable on Sustainable Palm Oil -mesa redonda sobre aceite de palma sostenible- para el año 2015. Este objetivo forma parte de su Sustainable Land Management Commitment, un plan según el cual la empresa sólo trabajará con proveedores que, con el tiempo, sigan prácticas que aseguren que las materias primas agrícolas de la comida y el embalaje provengan de fuentes terrestres administradas de forma sostenible.
Este compromiso ha sido adquirido con respecto a cinco áreas específicas -carne de vacuno, aves de corral, café, embalaje y, como hemos dicho, aceite de palma- que han sido identificadas después de un análisis llevado a cabo en colaboración con el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF). Con respecto al ganado vacuno, materia prima cuya producción está en la mira incluso de Naciones Unidas, la empresa dice estar trabajando con la Global Roundtable for Sustainable Beef para mejorar la sostenibilidad de la producción de carne.
McDonalds dice haber renunciado en 1989 ha cualquier proveedor de carne cuya actividad se desarrolle en zonas deforestadas del Amazonas brasileño. Este año, la empresa dice tener planeado desarrollar un programa piloto para seguir y certificar fuentes de carne vacuna sostenibles en el Amazonas, así como patrocinar un programa, en conjunto con el ECO2 Project, para investigar las emisiones de carbono de 350 granjas de ganado vacuno del Reino Unido e Irlanda.
En cuanto a la materia prima para la elaboración de todo el embalaje que los restaurantes de la cadena usan, la compañía señala que da preferencia a los proveedores que obtienen la fibra de madera de fuentes sostenibles certificadas por una tercera parte, en particular por el Forest Stewardship Council, del que dice que actualmente provee la mejor garantía: madera no obtenida de tierra que ha sido convertida en plantación desde noviembre de 1994, ni que esté pendiente de obtener el status de protegida, ni que provenga de especies amenazadas de acuerdo con la clasificación de la CITES. Nótese la frase “con el tiempo”, que sugiere que estos compromisos pueden ser a largo plazo, salvo en el caso del aceite de palma, en el que el 2015 es la fecha clave.
Vía | www.aboutmcdonalds.com
Fotografía | Maksim
De acuerdo con un informe de la organización medioambiental ClientEarth, supermercados tan populares en el Reino Unido como Tesco, Lidl, Marks & Spencer, Sainsbury’s y Waitrose, han hecho afirmaciones medioambientales engañosas o no verificadas sobre la procedencia de 32 de 100 productos del mar examinados. Entre los reclamos publicitarios están frases como “de fuente sostenibles”, “protege el medio ambiente marino” o “criado responsablemente”.
ClientEarth dice que 22 de estas afirmaciones son engañosas, con base en información proporcionada por los distribuidores en origen de los productos. Para los otros 10 productos no se han presentado pruebas para despejar las dudas de ClientEarth de que son engañosas. Un ejemplo vergonzoso es el de las etiquetas “respetuoso con los delfines”, que aparece en conservas de atún que fue capturado en zonas donde no suele existir amenaza para los delfines.
Prácticas como esta corroen la confianza de los consumidores en los productos obtenidos siguiendo prácticas respetuosas con el medio ambiente, sostenibles y ecológicas. Sospecho que los principales perjudicados, además de los consumidores, son los pequeños distribuidores y productores de estos productos. Después de todo, a saber en qué condiciones se han subido las grandes cadenas de supermercados al carro de la alimentación ecológica.
¿Cómo era nuestra Navidad antes de que comenzaran las compras? He escuchado esta pregunta hoy, en un documental. Y no es una pregunta retórica. De todas las personas que viven en las grandes ciudades de los países industrializados, de todas las personas que viven en las grandes ciudades españolas y que se identifican con el cristianismo, ¿cuántas recuerdan cómo era la Navidad cuando su principal objetivo no era comprar?
Reverend Billy and the Church of Stop Shopping es un documental dirigido por Dietmar Post y Lucia Palacios, que sigue al personaje del reverendo Billy -líder de una iglesia que predica en contra del consumismo - y a su coro de gospel, en su peregrinaje por varios de los que ellos consideran iconos asociados con el sobreconsumo, presentes tanto en sociedades comunistas como la china, como en otras abiertamente capitalistas como la estadounidense.
Así, retratados en el documental quedan Starbucks, Walmart, los grandes centros comerciales, Disneylandia. Y retratados quedan los consumidores que sostienen el volumen de ventas de estos sitios y cuya necesidad de comprar alcanza su máxima expresión en una época que tiene un origen religioso: la Navidad.

El fenómeno de las Ciudades Slow o Cittaslow, nacido en 1999 en Italia, y dentro del más amplio Movimiento Slow, se afianza: son más de cien poblaciones en todo el mundo (6 españolas) las que apuestan por una vida más lenta y con mayor calidad de vida para sus habitantes, con especial atención al medio ambiente y a la cultura y gastronomías locales. Ya cuentan con un certificado de calidad que las acredita como tales.
En España, son ciudades slow, o pertenecientes a la Red Estatal de Municipios por la Calidad de Vida: Begur y Pals (en Girona), Bigastro (Alicante), Lekeitio y Mungia (en Bizkaia) y Rubielos de Mora (Teruel). ¿Qué condiciones hay que cumplir para ser una ciudad slow? Ser poblaciones de menos de 50.000 habitantes que se adhieran a un manifiesto de 55 criterios.
Entre estos criterios a seguir, destaca el hecho de que los responsables institucionales deben mantener una arquitectura respetuosa con el entorno, que preserve los espacios histórico-culturales y las zonas verdes, y que sea amigable para sus habitantes. Centros urbanos peatonales y potenciación de las energías renovables y de sistemas de reciclaje de basura avanzados. Y a la hora de crecer, una ciudad slow deberá guiarse por el interés de sus habitantes, no por el interés del negocio inmobiliario.
Continuar la lectura: ¿Qué son las ciudades slow o cittaslow?
La calidad de la vendimia no es la única característica a tomar en cuenta a partir de ahora en lo que a vinos australianos y neozelandeses se refiere, la huella de carbono del caldo también lo es. Las opciones, eso sí, se reducen por ahora a una: el Mobius Marlborough Sauvignon Blanc, vino producido íntegramente por The New Zealand Wine Company, primero del mundo en recibir la certificación del Carbon Trust y en llevar el sello de carbono en las etiquetas de sus vinos.
El Carbon Trust es una organización sin fines de lucro que se propone acelerar la transición hacia una economía baja en carbono a través, entre otras herramientas, de su Carbon Reduction Label, un sello que indica al consumidor que el fabricante de ese producto está trabajando para reducir su huella de carbono. En el caso del Mobius Marlborough Sauvignon Blanc vendido en Australia, su huella de carbono ha sido medida en 190 gramos de CO2 por 125 ml.
La medición y certificación de Mobius, de acuerdo con el comunicado de prensa, fue gestionada por los especialistas en ciclo de vida del carbón en alimentos y bebidas Aura Sustainability, utilizando unas herramientas y modelos conocidas como barefootTM. Esta consultora señala que, aunque la certificación representa una estrategia de gerencia de riesgo, hará de los vinos de NZWC un producto muy competitivo.
Libros sí, por supuesto, pero fabricados con papel eco-responsable. Esta es la pricipal recomendación que, con motivo de la Feria del Libro, WWF España lanza al sector editorial.
A pesar del éxito de los libros electrónicos, todavía no han sustituido a los de papel, y quizás nunca lo hagan. Así, hoy por hoy, al menos, el uso papelero de la industria editorial es motivo de gran preocupación para la World Wide Fund for Nature (WWF), organización conservacionista independiente internacional.
Aprovechando la inauguración de la vigesimo octava edición en Barcelona de la Feria del Libro, la ong emite un comunicado sobre la conveniencia de que las editoriales apuesten por el papel reciclado y por el papel con sello FSC, “como garantía de un origen sostenible”, aconsejando también que se exija un blanqueamiento limpio, “preferentemente libre de cloro, y que se reduzca su consumo innecesario”.

Buena pregunta. De no ser por un artículo de The Ecologist con el que tropecé, probablemente jamás habría escuchado el término Vino Biodinámico en estas tierras vinícolas que son las nuestras. Sé que en España hay una asociación de agricultura biodinámica, pero desconozco detalles con respecto al vino elaborado siguiendo estas prácticas, así que os agradecería que compartieseis la información conmigo. Para los que están de mi lado -el de los ignorantes- he aquí una explicación.
De acuerdo con Monty Waldin, vinicultor biodinámico, la biodinámica es el movimiento de agricultura orgánica más antiguo del mundo y el único que tiene como principios la sostenibilidad y la autosuficiencia. Así, las viñas biodinámicas deben ser organismos autosostenibles. Las plantas nativas son animadas a crecer junto a las viñas para crear un hábitat que controle naturalmente mejor a los insectos y evite la erosión del suelo. Los caballos se utilizan para arar y el estiércol de las vacas para hacer compost. La certificación más grande es Demeter.
La idea es que todo lo que viene de la tierra vuelva a ella después del proceso de elaboración del vino. Un círculo de alimentación que se cierra. Algunas de las prácticas biodinámicas implican que la poda, la labranza y cosecha de las viñas se haga de acuerdo con el movimiento de la luna y las estrellas, o que un cuerno de vaca lleno de estiércol sea enterrado en el suelo durante los meses más fríos para hacer una preparación para el compost. En el vídeo que os dejo a continuación, Daryl Hannah aprende -y enseña- el arte de la vinicultura biodinámica.

El tema parecerá superficial para algunos, pero el ecologismo está en cada pequeño gesto. Por ejemplo, en la alimentación del gato. Whiskas y Sheba, dos marcas de comida conocidas por todo propietario de pequeños felinos domésticos, sacarán pronto al mercado alimento para mascotas con el sello del Marine Stewardship Council, es decir, alimento con pescado certificado de haber sido cazado de forma sostenible, de una fuente sostenible.
De acuerdo con el diario inglés The Guardian, los nuevos y certificados productos estarán disponibles para todos los consumidores europeos a finales de 2010. Por cierto que en el Reino Unido algunas de las cadenas de supermercados más importantes -como Co-operative y el ya institucionalizado Marks & Spencer- han elimiado especies de peces amenazadas de los productos que llevan su marca.
Como he dicho antes, parece algo superficial pero un mundo sostenible se hace de pequeños gestos como éste. Y ni tan pequeños: en el mundo entero hay un estimado de 750 millones de mascotas que consumen 20 millones de toneladas de alimento anualmente. Si queréis saber más sobre cómo funciona la pesca sostenible, mirad el vídeo de WWF España que os dejado después del salto, sobre la Reserva Pesquera Os Miñarzos.
Continuar la lectura: Gatos ecologistas: Whiskas y Sheba usarán pescado certificado sostenible
De acuerdo con los datos compilados por el Consejo de Agricultura de Taiwan, la superficie de tierra utilizada en la isla para la agricultura orgánica de vegetales ha aumentado de 171 hectáreas hace nueve años a 944 hectáreas actualmente. Ello representa una tasa de crecimiento de 550%.
En general, la tierra dedicada a la agricultura orgánica ha aumentado 340% en los últimos nueve años, alcanzando una extensión actual de más de tres mil hectáreas. Las autoridades esperan que crezca hasta más de cinco mil hectáreas en diez años.
Semejante crecimiento es atribuido a la creciente inclinación de los consumidores a escoger productos libres de pesticidas y químicos en general. Para evitar uno de los primeros inherentes a este crecimiento, el greenwash o falsa afirmación de orgánico, las autoridades están promoviendo el uso de certificaciones.

En el artículo “Going green to be seen: Status, Reputation, and Conspicuous Conservation” -que podría resumirse como ser ecológico por pura imagen- Vladas Griskevicius, de la Universidad de Minnesota Carlson School of Management, señala que muchas compras verdes tienen sus raíces en la idea evolucionaria del altruismo competitivo, la noción de que la gente compite por el status tratando de parecer más altruista.
El artículo, publicado en el Journal of Personality and Social Psychology y citado por The Telegraph, también señala que es más probable que la gente compre bombillas de bajo consumo en las tiendas, pero tiende a comprar la opción tradicional cuando hace las compras por Internet. De acuerdo con Griskevicius, la misma tendencia se observa cuando la gente compra electrodomésticos por Internet.
¿Sugiere esto que mucha gente compra productos ecológicos en las tiendas porque son un espacio público y muy social, en los que hay muchas posibilidades de plantar imagen frente a los demás? Parece que sí. En cambio, en la privacidad de casa, comprando por Internet, la prioridad es comprar lo más barato, no salvar el planeta.