
Casi tres mil millones de personas dependen de estufas y hornillas que funcionan con combustibles fósiles para cocinar. Lo he sabido a través de la fuente más inesperada: Julia Roberts. Más exactamente, a través de un artículo firmado por la actriz que ha sido publicado en el diario inglés The Guardian. El tema no es baladí: cuando no existe un correcto sistema de ventilación, el humo que es generado en la quema de materiales combustibles sólidos –frecuentemente madera, carbón o excrementos de animales- puede causar graves enfermedades respiratorias.
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, la quema de estos sólidos produce altos niveles de contaminación del aire en interiores con una amplia gama de contaminantes perjudiciales para la salud, incluidas las pequeñas partículas de hollín que penetran profundamente en los pulmones. En las viviendas con poca ventilación, de acuerdo con la OMS, el nivel de partículas pequeñas en el aire interior puede ser 100 veces superior al aceptable.
Julia Roberts es embajadora de la Alianza Mundial para Estufas Limpias -Global Alliance for Clean Cookstoves-, una iniciativa público-privada apoyada por la Fundación Naciones Unidas. El objetivo de esta organización es que, para 2020, 100 millones de hogares hayan adoptado estufas limpias y eficientes. Para lograrlo,
trabajará con sus socios públicos, privados y sin fines de lucro para ayudar a superar las barreras del mercado que actualmente impiden la producción, distribución y uso de cocinas limpias en el mundo en desarrollo.
Fotografía | Ikhlasul Amal

Canadá ha amenazado explícitamente a la Unión Europea con un desafío comercial si es aprobada una directiva europea sobre la calidad del combustible que señala particularmente a las emisiones de las arenas bituminosas o de petróleo. El grupo medioambiental Friends of the Earth Europa,, a través de una solicitud de acceso a la información, tuvo acceso a una carta enviada por David Plunkett, embajador de Canadá ante la Unión Europea, a Connie Hedegaard, la comisaria europea de Acción por el Clima.
En esta carta, Canadá pone de manifiesto su intención de defender sus intereses en caso de que sea aprobada la nueva directiva sobre la calidad del combustible, la cual, según Canadá, critica a las arenas de petróleo de forma discriminatoria, arbitraria y no científica.
Como explica CTV News, la directiva tiene por objeto reducir la huella de carbono de los combustibles 6% durante la próxima década. Coloca al combustible a partir de petróleo convencional en una categoría con un valor de carbono de 87,1 gramos por megajulios. Al combustible derivado de las arenas bituminosas, en cambio, se le asigna un valor de 107, 23% más alto.
Las arenas de petróleo son una combinación de agua, partículas de arena y betún, una especie de alquitrán muy viscoso y pesado. 75% de las reservas mundiales de este producto, que debe ser tratado antes de que las refinerías puedan convertirlo en combustible, se encuentra en la Faja Petrolífera del Orinoco, en Venezuela, y en en Athabasca, Canadá. La destrucción del bosque boreal en este último país debido a la explotación de este recurso no sólo es evidente sino descorazonador. Greenpeace lo ha calificado como el proyecto más dañino del planeta.
Vía | www.ctv.ca
Fotografía | TastyCakes

El Departamento de Estado de Estados Unidos ha dado luz verde a la construcción de un gasoducto de 1.711 kilómetros de largo, acertadamente llamado Keystone XL, que transportaría petróleo pesado desde las arenas bituminosas de Alberta, Canadá, a través de las Grandes Llanuras estadounidenses hasta terminales petrolíferas en Oklahoma y en la costa del Golfo de México. Lo ha hecho al concluir que este gasoducto tendría efectos mínimos en el medio ambiente.
Como The New York Times señala, el proyecto aún debe superar varios obstáculos, entre ellos la aprobación por parte de otras agencias federales, otros estudios, audiencias públicas y consultas con los estados por los que el gasoducto pasará. Sin embargo, y ante la más que probable aprobación definitiva, los activistas a favor de la defensa del medio ambiente ya han mostrado su contundente y comprensible decepción.
Que la familia presidencial haya sembrado un huerto orgánico en la Casa Blanca está muy bien y fue recibido con mucho vítores en su momento. Sin embargo, esa y otras medidas ecológicas que pueda haber impulsado el Presidente toman cariz de greenwashing –puro lavado de cara- si se aprueba este gasoducto. Es difícil creer que su impacto ambiental será mínimo, pues la explotación desde la que parte una vez fue un valioso bosque y ahora es un paraje desolado.
También conocidas como arenas de petróleo o bituminosas, las arenas de alquitrán son una combinación de agua, partículas de arena y betún, una especie de alquitrán muy viscoso y pesado. El ejemplo más terrible es su explotación está precisamente en la provincia canadiense de Alberta. Allí se ha destruido una gran extensión de bosque boreal para la explotación de este producto que, además, en sus usos subsiguientes producirá enormes emisiones de gases de efecto invernadero.
Vía | www.nytimes.com
Fotografía | NASA Earth Observatory

El gas metano, segundo mayor contribuidor al cambio climático, fue liberado en la atmósfera a un ritmo más lento en las últimas tres décadas. Parecen buenas noticias, pero el hecho es que esa tendencia a la baja se ha revertido. La razón de esa reducción ha generado un verdadero debate académico del que la revista Nature es hoy el escenario.
Los científicos coinciden en que la tasa de liberación de este gas ha sido afectada por la actividad humana, pero ofrecen al menos dos teorías diferentes de por qué ha sucedido. La primera hipótesis, elaborada por el doctor Murat Aydin y sus colegas de la Universidad de California, Irvine, dicen que la razón principal de que la liberación de metano se haya reducido es la reducción de las emisiones a partir de combustibles fósiles.
De acuerdo con el abstracto del estudio, estas emisiones de metano alcanzaron un máximo en los años 1960 y 1970 y se redujeron con el cambio de siglo, probablemente debido a cambios en las emisiones de hidrocarburos ligeros asociados con la producción y el uso de petróleo. Así, el metano emitido por los combustibles fósiles comenzó a disminuir en la década de 1980 y, probablemente, provocó la desaceleración en la tasa de crecimiento del metano atmosférico en el siglo XX.
Continuar la lectura: Debate sobre la reducción del metano atmosférico al final del siglo XX

El satélite Pamela (acrónimo de Payload for Antimatter Matter Exploration and Light-nuclei Astrophysics) ha descubierto una fina banda de partículas antimateria en un cinturón magnético exterior de la Tierra. El hallazgo, descrito en la revista Astrophysical Journal Letters, confirma el trabajo teórico que afirma que el campo magnético de la Tierra podría atrapar partículas de antimateria.
El equipo de la Universidad de Bari que ha hecho la investigación, dice que ha detectado un considerable cúmulo de antiprotones flotando en los cinturones de Van Allen. Asimismo, afirman en el artículo que hay suficiente antimateria como para considerar una hipotética fuente de combustible para futuras naves espaciales.
El satélite Pamela fue lanzado en el 2006 para estudiar la naturaleza de las partículas de alta energía procedentes del Sol y más allá de nuestro sistema solar. Muchas de estas partículas de rayos cósmicos chocan contra las moléculas que componen la atmósfera de la Tierra, creando una lluvia de partículas que pueden quedar atrapadas por los cinturones de Van Allen, unas regiones en forma de anillo en las que protones y electrones se están moviendo en espiral entre los polos magnéticos del planeta.

En las explotaciones de los yacimientos petrolíferos y gasíferos del Mar del Norte cada semana se produce un derrame de magnitud importante. El público no es informado de la mayoría de ellos. El diario inglés The Guardian ha tenido acceso a documentos que revelan por primera vez los nombres de las empresas responsables de más de cien derrames de hidrocarburos potencialmente letales en el Mar del Norte en 2009 y 2010.
En estos documentos están registradas las filtraciones de crudo y gas declaradas voluntariamente por las empresas petroleras a la autoridad reguladora de seguridad en el Reino Unido, la Health and Safety Executive (HSE), en una base de datos creada después del desastre de la plataforma Piper Alpha, que se produjo el 6 de julio de 1988 y en el que murieron 167 trabajadores.
Como informa el periódico, las plataformas de perforación en las que se producen más frecuentemente derrames de petróleo son propiedad de Shell y el grupo francés Total. Brent Charlie, plataforma de Shell ubicada 180 kilómetros al noreste de Escocia, se lleva la palma: en un periodo de dos años, en ella se han producido siete fugas, la peor de ellas el 26 de abril de 2010. Asombra que se haya permitido a esta plataforma seguir operando hasta ahora. El viernes pasado, el HSE formalmente amenazó con cerrar algunas de sus operaciones en un plazo de dos semanas por cuestiones de seguridad no reveladas.

Investigadores del Instituto Tecnológico de Massachusetts, el célebre MIT, advierten a la industria de la aviación que cuando se toma en cuenta el origen de un biocombustible –por ejemplo, si uno hecho a partir de aceite de palma proviene de una plantación para la que se ha deforestado selva virgen-, las opciones fósiles pueden ser algunas veces más ecológicas. Como plantea James Hileman, ingeniero director del estudio en cuestión, que un biocombustible sea más o menos emisores de CO2 depende de cómo haya sido producido y procesado.
Los resultados del estudio, en el que han participado los estudiantes de postgrado Russell Stratton y Hsin Min Wong, han sido publicados en la revista arbitrada Environmental Science and Technology. Para obtenerlos, Hileman y sus colaboradores analizaron el ciclo de vida de 14 fuentes de combustibles, entre ellas combustible de avión de petróleo y los biocombustibles llamados drop-in, aquellos que pueden reemplazar directamente a los combustibles fósiles sin que sea necesario hacer cambios en los vehículos. Hallaron que el cambio en ciertos parámetros clave puede alterar la emisión total de gases de efecto invernadero de un biocombustible dado.
Específicamente, como detalla Science Daily, las emisiones variaron ampliamente dependiendo del tipo de tierra usada para cultivar la materia prima de los biocombustibles, entre ellas la soja, la palma y la colza. En el caso de los biocombustibles derivados del aceite de palma, estos emitieron 55 veces más dióxido de carbono si la palma provenía de una plantación ubicada en un trozo de selva deforestada, en comparación con la que provenía de un área que ya estaba dedicada a la agricultura. En general, dependiendo del tipo de tierra usada, los biocombustibles emitieron diez veces más CO2 que los combustibles convencionales.

Aunque parezca imposible, las petroleras pueden creer en la energía solar como fuente alternativa a los combustibles fósiles. Al menos, en plan negocio, y como forma de adaptarse a los nuevos tiempos, tal y como se deduce de la compra que hará la empresa Total de una participación mayoritaria del fabricante de paneles solares SunPower.
La compañía francesa presentó una oferta amistosa de compra del 60% de la empresa estadounidense de energía solar SunPower de 23,25 dólares por acción de la empresa SunPower, valorada en un total de 2.300 millones de dólares (1.550 millones de euros).
Así, Total pagará 1.380 millones de dólares (930 millones de euros), y esta operación convierte a First Solar en el único gran fabricante independiente de paneles solares en los Estados Unidos, dentro de un contexto de debilidad empresarial frente a las cada vez más competitivas empresas chinas, que dinamitan el mercado con sus precios más bajos.
Continuar la lectura: La petrolera Total compra el 63 por ciento de SunPower
Siguen coleando los efectos negativos de la fuga de crudo padecida en el Golfo de México hace casi un año. Según una reciente investigación, esta catástrofe medioambiental sin precedentes está dejando más cicatrices emocionales que físicas a los afectados, también entre el personal que realizó labores de limpieza.
Los expertos afirman que es imposible conocer los efectos que la marea negra producirá a largo plazo en el ecosistema. Pero hay algo que sí saben y denuncian: no están tratándose ni atajándose las secuelas mentales producidas por la exposición química o por la simple residencia en la zona, cuando de hecho puede tener más importancia que los efectos adversos para la salud física.
Publicado en el New England Journal of Medicine, el estudio analiza las consecuencias en los habitantes tras el derrame de la plataforma de British Petroleum (BP) y revisa datos de otras fugas de petróleo. En concreto, se halló una propensión preocupante a comportamientos que hacen peligrar el equilibrio psicológico de los residentes en Luisiana, incluyendo a quienes participaron en la limpieza.

¿Hay peor manera que ésta de rememorar el aniversario del derrame del Golfo de México? Aunque parezca increíble, Estados Unidos ha autorizado hoy el primer permiso para perforar un nuevo pozo petrolero al sur de la costa de Luisiana.
Todo comenzó hace casi un año, cuando el 20 de abril del 2010 una explosión de la plataforma de British Petroleum (BP) provocó la mayor catástrofe ecológica de la historia del país, liberando en el océano el equivalente a 4,9 millones de barriles.
Desde el accidente de la Deepwater Horizon no se había autorizado ningún proyecto de perforación nuevo, pero justo ahora, un año después, la cosa ha cambiado, pues en las últimas semanas las autoridades han dado luz verde a diversos proyectos que fueron paralizados en su momento.
Continuar la lectura: USA permite volver a perforar en el Golfo de México