
El Carbon Trust, compañía independiente sin fines de lucro creada por el gobierno británico para el desarrollo de la tecnología de carbono, ha anunciado que está investigando con la Universidad de York cómo utilizar la tecnología de microondas para convertir residuos de jardín y madera en biocombustible.
Se trata de una buena noticia, considerando que la producción de biocombustibles a partir de cultivos ha sido objeto de crítica desde hace tiempo. El mes pasado, el grupo ActionAid hizo público un informe en el que señala que las compañías de la Unión Europea han cambiado el uso de millones de acres de tierra en África, América central y Asia, del cultivo destinado a la alimentación al cultivo destinado a la fabricación de biocombustibles.
Utilizando las microondas, los residuos se calientan en ausencia de oxígeno a través de un proceso llamado pirólisis. La investigación tendrá que analizar cómo este proceso podría ser utilizado para producir biocombustible, ya para ser utilizado mezclado con combustibles fósiles o puro.

El Hummer, ese gigante todo terreno, devorador de combustible, que convierte a sus dueños en unos invencibles de la calle, unos soldados rangers en medio del desierto árabe, ahora no mola. Y la General Motors no encuentra como sacarse de las manos esta rémora.
En un momento pensaron venderle el rústico a los chinos pero el gobierno asiático no aprobó la propuesta de venta a Sichuan Tengzhong. La venta del Hummer, el mayor consumidor de gasolina de todos los vehículos de uso civil, no estaría en consonancia con el objetivo de Beijing para promover vehículos más ecológicos.
La postura de Beijing en contra de los devoradores de gasolina es muy sólida. De hecho, el gobierno ya tiene unos estándares para el control de emisiones más estrictos que los vigentes en muchos Estados de EE.UU., y ha introducido reducciones de impuestos para alentar a los compradores de coches a comprar vehículos con motores más pequeños.
Patrick Michaels es uno de los escépticos climáticos más respetados y citados por los negacionistas. Se trata de un ientífico climático con un currículum prestigioso, que en sus frecuentes apariciones en los medios de comunicación considera exagerada la preocupación por el cambio climático y pone en duda su origen antropogénico. El caso es que el citado señor recibe, y recibió, mucho dinero de empresas de energía y otros grandes contaminadores.
Veamos algunos de los títulos y colaboraciones prestigiosas que atesora: doctorado en climatología climática, fue presidente de la Asociación Americana de Climatólogos Estatales, así como miembro destacado del Comité de Climatología Aplicada de la Sociedad Meteorológica Americana. Además, se jacta de haber sido autor colaborador de los reportes del IPCC.
Con el recientes escándalo alrededor de Phil Jones, el científico climático de la Universidad de East Anglia al que hackearon ciertos e-mails, Patrick Michael ha hecho su agosto en varios programas de televisión, haciendo leña del árbol caído y aprovechando para difundir sus tesis escépticas. El caso es que su credibilidad está en entredicho desde que ciertos documentos de un juicio que tuvo que enfrentar en 2007 han puesto al descubierto sus lazos financieros con grandes empresas de energía.

Desde hace décadas se estudia la tecnología de la pila de combustible, probablemente la forma más eficiente de producir electricidad a partir de combustibles fósiles. Hace unos pocos días, tras 8 años de desarrollo, la empresa pionera Bloom Energy, cuyo CEO es K.R. Sridhar, ex-científico de la NASA, presentó su revolucionaria Bloom Box. El programa estadounidense 60 Minutes emitió un reportaje al respecto, interesantísimo, hace tres días.
La Bloom Energy es un nuevo tipo de célula o pila de combustible, alimentada por oxígeno por un lado, y combustible por el otro. Combinados dentro de la célula, se crea una reacción química que produce electricidad sin quemar el combustible y sin necesidad de cables que lo unan a la red eléctrica general. El caso es que ya tienen clientes (y no cualquier cliente) con sus Bloom Box: Google, WalMart, Steples o FedEx.
El sueño es que algún día cada casa tenga una pequeña Bloom Box en su jardín, descentralizando así la producción eléctrica. ¿El precio? Ahora, un dineral. Pero en unos años la idea es que cueste como 3.000 dólares, siendo así rentable y asequible para las familias de a pie. Bueno, vean y alucinen con el invento, tras el salto.
Continuar la lectura: Reportaje de 60 Minutes sobre la pila de combustible Bloom Box

Desastre ambiental en Italia: el río Lambro, que atraviesa la región norteña de la Lombardía, vio ayer cómo se derramaban en sus aguas 15.000 metros cúbicos de petróleo. Hoy la marea negra ha llegado al río Po, a la altura de la ciudad de Piacenza, a pesar de las barreras colocadas para evitarlo. Autoridades de la región han pedido la declaración del estado de emergencia por el vertido.
Protección civil de la región de Emilia-Romagna calculan que el petróleo permanecerá en el Po durante 5 días. Con lo cual, el número de animales muertos no hará sino aumentar: decenas de animales han sido encontrados sin vida, otros tantos rescatados totalmente cubiertos de “chapapote“. La contaminación por hidrocarburos entrará, previsiblemente, en la cadena alimentaria además de arruinar el sector agrícola que depende de los ríos contaminados.
Después de la catástrofe, la búsqueda de los culpables. Lamentablemente, toda apunta a que la fuga de combustible proveniente de los tanques de Lombard Petroli Villasanta (en la provincia de Monza y Brianza) fue deliberada. Parece que algo tuvo que ver en todo esto la enorme especulación que rodea toda la zona de la antigua refinería.
Un informe realizado por el grupo ActionAid señala que las compañías de la Unión Europea han cambiado el uso de millones de acres de tierra en África, América central y Asia, del cultivo destinado a la alimentación al cultivo destinado a la fabricación de biocombustibles. El objetivo de biocombustibles que se ha establecido la Unión -obtener 10% del combustible para el transporte de los biocombustibles para 2020- podrían incrementar el precio de los alimentos y la falta de tierra.
De acuerdo con el informe de ActionAid, para cumplir con el objetivo del 10%, el total de la tierra directamente necesaria para sembrar cultivos de biocombustibles en los países en desarrollo podría alcanzar 17,5 millones de hectáreas. El Fondo Monetario Internacional ha estimado que los biocombustibles son responsables de entre 20% y 30% del aumento del precio de los alimentos en 2008, cuando 125 millones de toneladas de cereales fueron destinadas a la producción de biocombustibles.
Recientemente, el diario estadounidense The New York Times citó una supuesta comunicación entre Jean-Luc Demarty, el máximo funcionario del departamento de agricultura de la Comisión, y un colega, en la cual admitía que un uso no guiado de los cambios en el uso indirecto de la tierra desinflaría la posición de los biocombustibles en la UE. Para The New York Times, ello sugiere que las investigaciones sobre biocombustibles realizadas por la Comisión Europea quizá apunten hacia un aumento negativo del uso de tierras para la producción de biocombustibles en detrimento de los alimentos.

De acuerdo con The New York Times, un alto funcionario agrícola europeo ha sugerido que un estudio realizado por la Comisión Europea, que aún no ha sido publicado, podría ser utilizado para desinflar la industria de los biocombustibles, al centrarse en su impacto medioambiental total. Dicha sugerencia podría presagiar un alejamiento de las políticas favorables hacia los biocombustibles, antes consideradas por la Comisión cruciales en la lucha contra el cambio climático.
De acuerdo con el diario, en diciembre de 2008 los gobiernos europeos acordaron que sólo aquellos biocarburantes que reducen las emisiones de gases de efecto invernadero en 35% en comparación con los combustibles fósiles podrían calificar para alcanzar el objetivo comercial actual del bloque. Pero a la vez, los gobiernos pidieron a la comisión investigar el cambio en el uso indirecto de la tierra y, en función de los resultados, decidir si eran necesarios algunos cambios sobre cuáles biocombustibles cuentan para cumplir el objetivo.
Los estudios de la Comisión están destinados a determinar el volumen de emisiones creado cuando los bosques o la tierra es limpiada para sustituir la producción de alimentos por los cultivos de biocombustibles. La conversión de la tierra puede liberar grandes cantidades de gases de efecto invernadero cuando se elimina la vegetación. En la jerga de los expertos en emisiones, estos efectos son conocidos como cambios en el uso indirecto de la tierra o ILUC.
Continuar la lectura: ¿Tienen futuro los biocombustibles en la Unión Europea?

Este post lo dedicamos a ExxonMobil, multinacional del petróleo que probablemente sea la empresa que más se ha esforzado en desinformar, manipular y desacreditar a la ciencia climática. La ciencia climática, claro está, que apunta a que el calentamiento global es una realidad y, en gran parte, responsabilidad de la actividad humana. Según un artículo publicado en The Independent, Exxon sigue financiando a negacionistas y escépticos.
Del caso Exxon Valdez hemos hablado en distintas ocasiones: de una sentencia reciente o de que el vertido sigue contaminando 20 años después. Pues bien, parece que siguen empeñados en ser los mayores impulsores de la negación climática…
Según un informe publicado en The Independent, Exxon sigue destinando dinero, que hace llegar a través de distintos lobbys y organizaciones conservadores, a propagar el mito de que la teoría de que el cambio climático es causado por el hombre no está todavía probada.
Tony Hayward, presidente ejecutivo de BP, ha advertido al gobierno del Reino Unido que se está engañando a sí mismo al creer que fuentes más ecológicas de energía pueden por sí solas cubrir adecuadamente las necesidades energéticas de la población y la industria para la próxima década.
Hayward llama al realismo. Hoy, dice, toda la energía eólica, solar, geotérmica y de las mareas del mundo representa cerca de 1% del consumo total. La Agencia Internacional de la Energía no cree que representen más de 5% del consumo para 2030. En su opinión, los hidrocarburos continuarán teniendo un papel clave.
Este es, por supuesto, el pronóstico que podría esperarse del jefe de una compañía petrolera. No obstante, no deja uno de preguntarse si la producción de energía renovable en España podría cubrir la demanda del país de aquí a diez años. A principios del año pasado, España era el principal productor de energía solar del mundo. En 2008, 24% de la energía eléctrica que se suministró a los consumidores españoles fue de origen renovable. Así, ¿hacia dónde apunta el futuro?

Este sábado 30 de enero, en la finca Can Poc Oli de la Escola Agrària de Manresa, tendrá lugar una jornada de carácter gratuito dedicada a los polémicos agrocombustibles. El objetivo, mostrar la situación actual de los biocombustibles desde perspectivas diferentes, y destacar cómo éstos pueden ser un alternativa energética sostenible en las explotaciones agrarias rurales.
La jornada se plantea en tres bloques. Un primer bloque donde se hablará de la situación de los biocombustibles en la península. El segundo ponente explicará las consecuencias que implica para los países del sur, centrándose en el modelo de cultivos extensivos y la producción a gran escala que viene imponiéndose.
Y, para acabar, se hablará de las alternativas existentes para la producción local, así como las diferentes tecnologías involucradas en la producción y combustión de los carburantes de origen vegetal. Por si no lo sabían, es ésta una historia que viene de lejos. Lean a continuación un extracto de la presentación de la jornada:
Continuar la lectura: Jornada gratuita sobre biocombustibles en la Escola Agrària de Manresa
Micronesia ha desafiado los planes de una empresa de servicios públicos checo, el Grupo CEZ, de remodelar y prolongar la vida de una planta de energía a carbón en Prunéřov, cerca de la frontera alemana. Los Estados Federados de Micronesia sostienen que alargar la vida de la planta daría lugar a continuas emisiones de gases de efecto invernadero, los cuales contribuyen al calentamiento global y, en consecuencia, al aumento del nivel del mar que amenaza la existencia de los territorios bajos.
Micronesia presentó sus argumentos al Ministerio de Medio Ambiente de la República Checa el 4 de enero. Greenpeace, que apoya la acción, ha exigido el desmantelamiento de la planta para 2016. Está previsto que las autoridades checas consideren la queja de Micronesia esta semana para decidir si la planta es ambientalmente aceptable, de acuerdo con Greenpeace República Checa.
Prunéřov es una de las plantas más grandes de carbón del territorio de la Unión Europea, así como la mayor fuente de emisiones de dióxido de carbono en la República Checa. Sin la remodelación, la planta cerraría en 2020, pero con la remodelación se mantendrá operativa hasta 2035, según el Grupo CEZ.
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Investigadores de los Laboratorios Nacionales de Sandia, en Estados Unidos, sostienen haber probado con éxito un prototipo de máquina que utiliza la energía del sol para convertir agua y dióxido de carbono en bloques moleculares que conforman combustible de transporte. El sistema se ha llamado Sunshine to Petrol (de la luz solar a la gasolina) y sus creadores dicen que puede resultar una forma práctica para reciclar el CO2 y convertirlo en gasolina, diesel y combustible para aviones.
El CR5, aún en prototipo, fue diseñado para convertir el dióxido de carbono en monóxido de carbono o el agua en hidrógeno, utilizando energía solar concentrada. El monóxido de carbono y el hidrógeno pueden ser combinados para producir gas de síntesis, la base química sobre la que se erigen la mayoría de los combustibles de transporte.
La máquina que efectúa el proceso se llama Counter-Rotating-Ring Receiver Reactor Recuperator, o CR5. Su funcionamiento se basa sobre el calor solar concentrado, para provocar una reacción termoquímica en un material compuesto rico en hierro. Este material está diseñado para producir una molécula de oxígeno cuando se expone al calor extremo, y recuperarla una vez que se enfría.