
La temida Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN) ha sido actualizada hoy, con malas noticias para Europa: de las 435 especies europeas de mariposas examinadas, la población de una de cada tres está descendiendo y 9% está ya en peligro de extinción.
Annabelle Cuttelod, coordinadora de la lista roja europea de la IUCN, señala que la mayoría de las mariposas en riesgo están el sur de Europa, lo que debe llamar nuestra atención especialmente. La principal amenaza es la destrucción del hábitat natural no sólo de las mariposas sino también de los escarabajos y las libélulas.
En el caso de los escarabajos, cerca de 11% de las 46 especies están en riesgo de desaparecer en Europa, mientras que 7% enfrentan peligro de extinción en todo el mundo. La tala ha tenido mucho que ver en el declive de la población de aquellas especies que dependen de los troncos muertos.
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En Sierra Leona, una de las naciones más pobres de África, los legisladores están preparando un proyecto de ley para unirse a una carta que firmarían siete países de la región para proteger los bosques de manglares. El grupo conservacionista Wetlands International dice que la iniciativa es esencial en África occidental para salvar las 800 mil hectáreas de manglares que aún sobreviven, menos de un tercio de la extensión que tenían antes.
Los manglares están siendo víctima de la industria de la sal artesanal, pues son la fuente de madera más a mano para alimentar las fogatas en las que se hierve el agua de mar la sal y el polvo, el método preferido de hacer sal. Los grupos ambientalistas están tratando de alentar a los productores de sal a que utilicen otros métodos que no impliquen la tala de los manglares, por ejemplo, el secado al aire libre, con la luz solar.
Los manglares están entre los ecosistemas más diversos del mundo. Son una barrera entre la tierra y el mar y en ellos muchas especies de peces y camarones crían y viven. También absorben miles de toneladas de dióxido de carbono, por lo que son una herramienta para que África occidental consiga un equilibrio en el mercado de carbono de 136 mil millones dólares.
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Entre el 26 y el 29 de marzo de 2010 tendrá lugar en Barcelona la segunda Conferencia Internacional sobre decrecimiento. ¿Qué es el decrecimiento? Una corriente de pensamiento que reclama poner límites, incluso reducir voluntariamente, el sistema económico vigente. Más que nada porque la lógica actual es la del crecimiento infinito (basado en el PIB, por ejemplo) pero en un planeta de recursos finitos. Pero el decrecimiento económico no sólo se preocupa por el medio ambiente: con la crisis actual, los organizadores reclaman asimismo un decrecimiento socialmente sostenible.
Esta 2ª Conferencia Internacional sobre el decrecimiento económico para la sostenibilidad ecológica y la equidad social es heredera de la primera, que tuvo lugar en París en abril de 2008. En esta ocasión, la idea es elaborar propuestas políticas, y estrategias claras, para llevar a la práctica el decrecimiento. En todo momento, fomentando la interacción entre los participantes y trabajando juntos.
En Barcelona se combinarán distintos formatos: desde conferencias magistrales por parte de destacados especialistas en el decrecimiento, a mesas redondas, pasando por presentaciones orales de documentos acerca del tema principal y grupos de trabajo y reuniones de la Asamblea.
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La primera vez que vi el relámpago del Catatumbo tenía diez años. Hacía un viaje en coche con mis padres desde la punta más oriental de Venezuela hacia Los Andes, al oeste. No es un relámpago sino una sucesión de relámpagos impresionantes que caen sobre el agua sin que, he aquí lo más curioso, haya tormenta o lluvia. Siempre ha estado allí, desde que los indios le pusieron nombre (significa eterno resplandor en las alturas), hasta ahora. La sequía y el deterioro medioambiental lo han hecho desaparecer desde finales de enero, la ausencia más prolongada en los últimos 104 años.
El Relámpago del Catatumbo se produce entre 140 y 160 noches al año -con una frecuencia de hasta 280 veces por hora hasta durante diez horas- sobre las ciénagas de la desembocadura del río Catatumbo en el Lago de Maracaibo, al oeste de Venezuela. Más de millón y medio de descargas eléctricas al año, cada una con una intensidad mínima de cien mil amperios, cuya luz se puede percibir hasta a 400 kilómetros de distancia.
El Niño, fenómeno climático que perturba los patrones climáticos globales, ha causado una sequía severa en Venezuela que, entre otras consecuencias, ha mermado el caudal de los ríos. Además, el ecosistema de las ciénagas se está deteriorando debido a que se están formando en sus adyacencias asentamientos humanos, ilegales pues toda la zona forma parte del Parque Nacional Ciénagas de Juan Manuel de Aguas Claras y Aguas Negras.
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Un estudio desarrollado por la Universidad de Sydney ha hallado que el suelo se está perdiendo en China 57 veces más rápido que puede ser sustituido por medio de procesos naturales. En Europa, se pierde suelo para producción agrícola 17 veces más rápido de lo que éste puede regenerarse de forma natural, y en Estados Unidos 10 veces. Así, los suelos fértiles del mundo, incluidos los suelos europeos, podrían desaparecer dentro de unos 60 años si no se toman las medidas necesarias para frenar su desgaste.
A pesar de que en el continente se aplican prácticas agrícolas menos dañinas que la media mundial, el suelo europeo podría durar 100 años si no se produce más daño en el ámbito mundial. Pero se espera que sí se produzcan más daños. Los científicos creen que las crecientes presiones a las que está siendo sometida la tierra con el objetivo de compensar las pérdidas de la producción agrícola global probablemente aceleren el proceso de desgaste. La mala administración crónica del suelo y la erosión que causa la sobreexplotación, así como el cambio climático y el aumento de la población, son los responsables de la declinación global dramática del suelo de cultivo.
John Crawford, profesor de agricultura sostenible de la Universidad de Sydney, ha sido el presentador del estudio. Crawford presidió el Comité de Agroalimentación del Consejo de Investigación de Biotecnología y Ciencias Biológicas del Reino Unido. Insiste en que hay varios factores que requiere la restauración del suelo. Entre ellos, la reducción de la labranza y el reposo del suelo a través de su cobertura con cultivos que ayuden a reemplazar el carbono.

Bajo la Convención de Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (UNCLOS), la Unión Europea debe mantener o restablecer las poblaciones de las especies capturadas a niveles que puedan producir el máximo rendimiento sostenible. Sin embargo, el biólogo Rainer Froese y el experto en derecho público Alexander Proelß, analizaron datos sobre todas las principales poblaciones de peces del Atlántico Nordeste y encontraron que, en los niveles actuales de pesca, 91% no cumplirán con esa meta para 2015. En otras palabras, incluso si la pesca se interrumpiera hoy, 22% de las existencias de peces son tan reducidas que no podrían recuperarse para 2015.
Para su análisis, publicado en la revista Fish and Fisheries y citado por Nature, Froese, del Instituto Leibniz de Ciencias Marinas, y Proelß, del Instituto Walther Schücking de Derecho Internacional, tomaron los datos de 54 poblaciones de peces. Para determinar la situación actual, utilizaron la proporción de biomasa de la población real a la biomasa capaz de producir el rendimiento máximo sostenible. La gran mayoría de las poblaciones tuvo una proporción inferior a uno, lo que indica que estaban por debajo del nivel exigido por la Convención.
Los autores también determinaron el grado en que las poblaciones se están gestionados de forma sostenible mediante el cálculo de la proporción de la mortalidad por pesca de una población específica a la mortalidad por pesca que permitiría a la población estabilizarse en torno a una biomasa dando el máximo rendimiento sostenible. Una relación de uno indicaría que las poblaciones están siendo pescada de forma sostenible, pero los autores encontraron que sólo en 6 de las 54 poblaciones se cumple este criterio.

En los últimos cinco años, los científicos de la Sociedad Zoológica de Londres (ZSL) han registrado una caída de 98% en el número de anguilas europeas en el río Támesis. Los conservacionistas están preocupados de que la anguila, antes tan abundante que era el ingrediente principal de muchos platos emblemáticos del Este de Londres desde hace siglos, ya no vuelva al río.
Nadie sabe exactamente por qué las anguilas están desapareciendo. Probablemente sea el resultado de varios factores más que la consecuencia de uno sólo. Por ejemplo, los cambios en las corrientes oceánicas a causa del cambio climático, las estructuras artificiales que se han construido en los ríos tales como represas, e incluso la presencia de ciertos parásitos. De acuerdo con los conservacionista del Támesis, es difícil determinar lo que causó el cambio, porque no hay suficientes datos sobre las poblaciones de anguila.
En cualquier caso, su desaparición refleja una disminución masiva en toda Europa, situación que ha llevado a que la anguila sea clasificada por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza como en peligro crítico. La desaparición trae malos recuerdos a los londinenses, pues fueron ellas y los lenguados las dos primeras especies de peces que volvieron al río Támesis después de que el estuario se considerara biológicamente muerto en la década de 1960.
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Escocia tiene la única población residente -se alimentan principalmente de peces, suelen ser costeras y viven en grupos familiares- de ballenas orca de las aguas de Gran Bretaña, una población que se cree consiste en apenas nueve ejemplares y en la que, en las últimas dos décadas, no ha nacido ninguna cría. Científicos y conservacionistas temen por su futuro.
Se cree que el status de conservación del grupo es crítico debido a la falta de constatación de algún nacimiento desde que el grupo comenzó a ser investigado, hace veinte años, a diferencia del crecimiento que ha experimentado la población de orcas de la costa Pacífico de Estados Unidos. Al grupo de Escocia le conoce como la comunidad de la costa oeste, pero en los dos últimos meses se ha visto a individuos en las costas de Irlanda, es decir, al Este de las islas británicas.
Se sabe que se trata de individuos de esta población por que en los últimos años la Hebridean Whale and Dolphin Trust (HWDT) y Andy Foote, estudiante de doctorado de la Universidad de Aberdeen, han estado estudiándola y a cada animal del grupo se le ha hecho una marca en sus aletas dorsales usando una técnica llamada foto-identificación.

Un innovador análisis dirigido por Arthur Shapiro, experto en mariposas de la Universidad de California-Davis, halló que muchas especies de mariposas de las tierras bajas de California se están viendo afectadas por la combinación de unas temperaturas más cálidas y la pérdida de su hábitat.
Uno de sus hallazgos más preocupantes es que la diversidad de especies de mariposas está reduciéndose rápidamente en todos los lugares de California que se encuentran cerca del nivel del mar. Especialmente revelador es que la diversidad entre las mariposas que viven a gran altitud sea de las más afectadas.
Las californianas están lejos de ser las únicas mariposas que están luchando por adaptarse a unas nuevas y poco favorecedoras condiciones medioambientales. La muy icónica mariposa monarca, cuya llegada a territorio mexicano cada invierno es un evento turístico de renombre, ha visto su hogar reducirse a escombros por culpa del muérdago enano.
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Hoy, Naciones Unidas inaugurará el Año Internacional de la Diversidad Biológica. Ban Ki-moon, secretario general de la organización, basará su discurso sobre un aspecto que alude a todos nosotros: la expansión humana está acabando con las especies a un ritmo unas mil veces más rápido que el natural. La tasa de pérdida de especies lleva a algunos biólogos a decir que estamos en medio de la sexta gran extinción de la Tierra. La diferencia con las cinco anteriores es que ellas fueron provocadas por eventos naturales, como el impacto de los asteroides que acabó con los dinosaurios. Esta extinción, en cambio, la estamos provocando nosotros.
Se espera que el discurso de Ban Ki-moon insista en que el fallo que se ha tenido en la protección de la biodiversidad -2009 ha sido un año fatídico para España en este sentido- debe ser una llamada de atención que conduzca a formas eficaces de protección de los bosques, de las cuencas hidrográficas, los arrecifes de coral y otros ecosistemas que albergan una gran variedad de especies. Si no por respeto y amor a las otras especies con las que compartimos el planeta, por lo menos por interés económico y social, después de todo, como sostiene la ONU, sistemas naturales como bosques y humedales proveen gratuitamente al ser humano de recursos.
La Convención de las Naciones Unidas sobre la Diversidad Biológica (CBD por sus siglas en inglés) se acordó en la Cumbre de la Tierra de Río de 1992, junto con la Convención sobre el cambio climático. En la Cumbre de Johannesburgo de 2002, los gobiernos acordaron lograr una reducción significativa de la tasa de la diversidad biológica para 2010, así que este es el año de la acción. Esperemos que sea más concreta que la lograda en diciembre con respecto a la convención sobre el clima. India acogerá la próxima cumbre, en 2012.

El Instituto del Hombre y el Medio Ambiente (Imazon), organización que hace una encuesta paralela a la oficial sobre la devastación en el Amazonas brasileño, registró en noviembre de 2009 la destrucción de 75 kilómetros cuadrados de selva, es decir, 21% más que en noviembre de 2008, cuando la deforestación se cargó 61 kilómetros cuadrados de selva.
El 6% de esa deforestación se produjo en áreas protegidas. El resto en su mayoría se produjo en zonas privadas y en asentamientos de reforma agraria. Sólo en noviembre de 2009, los trozos de selva parcialmente destruidos sumaron 29 kilómetros cuadrados. De este total, 55% están en el estado de Pará, 22% en el famoso Mato Grosso, 13% en el estado de Amazonas y 10% en el estado de Rondônia.
De acuerdo con Treehugger, actualmente 20% de la selva amazónica ha sido destruida y el gobierno brasileño ha aplicado varias estrategias para proteger el 80% restante. Hasta ahora, ha obtenido cierto éxito en la aplicación de las normas de registro de la tierra y en el control, cada vez mayor, de las operaciones de cría en granjas.
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De acuerdo con un estudio de la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), al menos 50% de la población de las islas pequeñas y los países en desarrollo depende de la pesca y la acuicultura tanto en la alimentación, como principal fuente de proteína animal, como en la economía, como producto de intercambio comercial. Sin embargo, ambas actividades enfrentan múltiples riesgos por el cambio climático.
Las zonas de pesca más vulnerables a estos riesgos se encuentran en su mayoría en África y Asia. Allí, de acuerdo con el estudio, los pescadores verán en peligro su estilo de vida y la población en general sufrirá la reducción del suministro de alimentos. Los pronósticos que señalan un aumento inevitable en el nivel de mar implican también un efecto negativo en las poblaciones de peces marinos.
La intensidad de los daños que el cambio climático cause en la acuicultura y la pesca estará determinada por la capacidad de adaptación de las comunidades. El calentamiento global en África y Asia central se espera que supere la media mundial, y una predicción sugiere que para 2100 los efectos negativos del cambio de la temperatura se sientan en 25% de los ecosistemas acuáticos africanos.
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