La demanda de la humanidad excede la capacidad de la Tierra para sostenernos. En otras palabras, consumimos mucho más de lo que nuestro planeta puede producir. Esto señala el Living Planet Report, publicado por la WWF este mes, con vistas a la Conferencia de Naciones Unidos sobre Desarrollo Sostenible, Río+20, que se realizará en Río de Janeiro en junio.
En el sumario del informe consta que la demanda de recursos naturales se ha duplicado desde 1966 y actualmente estamos usando el equivalente de 1,5 planetas para mantener nuestras actividades. Si nuestra utilización de los recursos no cambia, en 2030 necesitaremos el equivalente a dos planetas Tierra para satisfacer nuestras necesidades.
Los países con las rentas per cápita más altas dejan en el ecosistema una huella negativa cinco veces superior a la que dejan los países con bajas rentas per cápita. Sin embargo, son éstos últimos los que dependen más directamente de la biodiversidad y los servicios que proporciona el ecosistema. El deterioro del planeta tiene una dimensión social que los promotores del desarrollo voraz como vía para superar la pobreza probablemente no han previsto.
WWF, a través de su perspectiva One Planet, propone una forma de gestionar, gobernar y compartir el capital natural de la Tierra, respetando sus límites ecológicos. Esta propuesta sobre cómo producir más con menos, y consumir menos y de forma más inteligente, puede ser descargada desde la web de WWF International.
Vía | wwf.panda.org
Fotografía | Glenn Harper

Los glaciares de una parte de la cordillera de Karakoram o Karakórum han crecido, aunque muy poco, en la última década. Situada al norte de la cordillera del Himalaya, en la frontera entre Pakistán, India y China, Karakoram es la parte del mundo con mayor número de glaciares aparte de las regiones polares. El estudio que ha hallado el aumento de tamaño en los glaciares entre los dos principales picos de la cordillera ha sido dirigido por el CNRS-Université Grenoble y publicado en la revista Nature Geoscience.
Los científicos utilizaron mapas en 3D de altitud obtenidos de satélites en 2000 y 2008 para rastrear los cambios en los glaciares. Citada por el diario inglés The Guardian, Julie Gardelle, directora del proyecto, explicó que hay regiones de la Tierra en las que la atmósfera, durante unos pocos años o décadas, no se ha calentado o incluso se ha enfriado, así que no es una sorpresa que la Karakoram sea una de ellas.
En febrero de este año, un estudio publicado en la revista Nature y realizado por científicos estadounidenses señalaba que las altas montañas de Asia, entre ellas la cordillera del Himalaya, no sufrieron una significativa pérdida de hielo entre 2003 y 2010, y el derretimiento del hielo de los glaciares está teniendo un efecto mucho menor de lo que se pensaba en el aumento del nivel de mar.
El estado de los glaciares, especialmente los del Himalaya, ha sido objeto de debate en los últimos años. Entre 2009 y 2010, el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático de Naciones Unidas fue seriamente criticado por haber previsto en uno de sus informes que los glaciares del Himalaya se derretirían en el 2035. Sin embargo, en enero de 2010 el diario inglés The Telegraph informó que el IPCC había admitido que ese informe estaba basado en realidad en un artículo publicado en la revista científica New Scientist. El científico citado en el informe, Syed Hasnain, admite que éste no estaba basado en hechos.
Vía | www.guardian.co.uk
Fotografía | Guilhem Vellut
La flota ballenera japonesa ha puesto fin a su temporada de caza con menos de un tercio de las capturas que se había establecido como meta, según ha informado la agencia de pesca del país. La culpa de una reducción tan pronunciada en el número de capturas ha recaído sobre las malas condiciones atmosféricas y el sabotaje, calificativo usado por la agencia, de los activistas anti caza de ballenas. Estandarte de este sabotaje es la organización Sea Shepherd, que cada año sigue a la flota japonesa hacia el sur, en un intento por interrumpir su actividad. La organización ha publicado en su web:
La flota ballenera japonesa ha abandonado el Santuario Ballenero Austral y está volviendo a casa. ‘Una vez que el capitán Peter Hammerstedt y su tripulación en el Bob Barker cercaron al [ballenero] Nisshin Maru el 5 de marzo, la temporada de caza de ballenas ya había terminado’, dijo Paul Watson, capitán del buque insignia de Sea Shepherd, el Steve Irwin, que ahora está atracado en el Williamstown, Australia.
El vídeo que acompaña este post fue grabado desde uno de los balleneros japoneses. Y hay advertencia: si en diciembre de 2012, cuando comienza nuevamente la temporada de caza, la flota ballenera japonesa regresa al Santuario Ballenero Austral, la Sea Shepherd Conservation Society pondrá en marcha la Operación Justicia Cetácea con cuatro barcos, dos helicópteros, cuatro vehículos aéreos no tripulados (drones), y 120 voluntarios.
En abril de 2010, el último de los cinco barcos de la flota ballenera japonesa que salieron a cazar por la Antártida en noviembre de 2009 regresó al puerto de Tokio con el que entonces era el botín más pequeño de los últimos años. Sin embargo, el de este año ha establecido un nuevo récord, positivo desde el punto de visto conservacionista.
Vía | www.abc.net.au
Vía | www.bbc.co.uk
Los cazadores furtivos han matado al menos a 200 elefantes en las últimas cinco semanas, en el Parque Nacional Ndjida Bouba, en Camerún. La organización International Fund for Animal Welfare (IFAW) -Fondo Internacional para el Bienestar Animal- señala como responsable de la matanza a una banda armada de los cazadores furtivos sudaneses.
Según los informes que ha recibido IFAW, muchas crías de elefante han sido vistas vagando solas. Las probabilidades de que mueran de hambre y sed son muy altas, así que el número de víctimas de esta matanza puede aumentar. Detrás de ella, el sangriento –literalmente- comercio de marfil.
IFAW sostiene que es común que bandas armadas de cazadores furtivos crucen desde Sudán hacia Camerún durante la estación seca, con el objetivo de matar elefantes para sus colmillos de marfil. Sin embargo, esta última masacre no tiene comparación con las que se han producido otros años. Incluso las representaciones diplomáticas de Estados Unidos, la Unión Europea, el Reino Unido y Francia han pedido a las autoridades de Camerún que tomen medidas urgentes para detener la matanza.
Para IFAW, así como para otras organizaciones no gubernamentales de protección y conservación de la fauna, la única respuesta para poner fin a la matanza de elefantes en África es acabar con la demanda de marfil, especialmente desde Asia, y asegurar que los funcionarios de conservación en los Estados del área cuenten con los recursos necesarios para hacer frente a los cazadores furtivos.
Vía | www.ifaw.org

El impacto del calentamiento global podría ser similar en todos los ecosistemas, independientemente de las condiciones ambientales y peculiaridades de cada región. No podemos ser indiferentes a las alteraciones que los humanos provoquen en el medio ambiente y el clima, aunque éstas no sean provocadas en nuestro país, pues las consecuencias no respetarán las fronteras geopolíticas.
Esta es la conclusión de una investigación publicada en la revista Global Change Biology y realizada por un equipo de científicos de la Queen Mary’s School of Biological and Chemical Sciences, en la University of London. El equipo se fue a Islandia para estudiar un conjunto de corrientes geotérmicamente calentadas que permitieron a los científicos aislar los efectos de la temperatura de otras variables que podrían crear confusión y que se encuentran en la naturaleza.
Gabriel Yvon-Durocher, coautor del estudio citado por Science Daily, explica que la sensibilidad de respiración de la temperatura intrínseca es la misma a través de una amplia gama de organismos adaptados a temperaturas muy diferentes. La sensibilidad de respiración intrínseca a la temperatura, señala el abstracto del estudio, no se ve influenciada por la temperatura medioambiental de cada zona.
La respiración del ecosistema -la suma de todas la respiración que producen los organismos vivos en un ecosistema específico- es un componente principal del ciclo del carbono.
Vía | www.sciencedaily.com
Fotografía | Mwanner

Las altas montañas de Asia, entre ellas la cordillera del Himalaya, no sufrieron una significativa pérdida de hielo entre 2003 y 2010, y el derretimiento del hielo de los glaciares está teniendo un efecto mucho menor de lo que se pensaba en el aumento del nivel de mar. Así lo señala un estudio publicado esta semana en la revista Nature y realizado por científicos estadounidenses.
Como reseña The Telegraph, los resultados de este estudio indican que la pérdida de hielo en general en los casquetes polares y los glaciares terrestres, con exclusión de las enormes capas de hielo en Groenlandia y la Antártida, está añadiendo 0,4 mm por año al nivel del mar, en comparación con las proyecciones anteriores, que señalaban que la adición era de 1 mm por año.
Las previsiones sobre el derretimiento de los glaciares, ¿eran alarmistas? Recordamos que en 2008, el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático de Naciones Unidas (IPCC) previó que los glaciares del Himalaya se derretirían en el 2035, basándose, presuntamente, sobre una investigación detallada acerca del impacto del calentamiento global.
Dos años después, no obstante, el mismo The Telegraph informó que el IPCC admitió que el informe estaba basado en realidad sobre un artículo publicado en la revista científica New Scientist, y el científico citado en el informe, Syed Hasnain, admitió que éste no refería hechos reales.
Vía | www.telegraph.co.uk
Fotografía | Vicrogo, Wikipedia
Los árboles más grandes del mundo están desapareciendo rápidamente debido a la fragmentación de los bosques, es decir, la división artificial de los bosques en pequeñas secciones aisladas, mediante la construcción de carreteras, granjas y asentamientos. Esta fragmentación los hace más vulnerables a las sequías, plagas y enfermedades nuevas, que los árboles no están preparados para superar.
Esa es la conclusión de un estudio titulado Big trees in trouble: How the mighty are falling, dirigido por William Laurance, profesor de la Universidad James Cook de Australia, y publicado esta semana en la revista New Scientist. Su característica más llamativa, su altura, además del grosor de sus troncos, hace que estos árboles sean especialmente propensos al desarraigo cuando están en los bordes de los bosques, en los que se incrementa la turbulencia del viento.
Según Laurance, organismos e infecciones bacterianas nuevas, a menudo transportadas accidentalmente de un continente a otro por los importadores de plantas y artículos de jardinería, están amenazando las especies. En muchas áreas tropicales, las sequías son ahora más duraderas e intensas. La alteración del hábitat limita la protección de estos reyes gigantes de los bosques, que no son abundantes: comprenden menos de 2% de todos árboles en cualquier bosque. Como señala el artículo:
Los grandes árboles son muy importantes ecológicamente. Ayudan a definir la arquitectura de los bosques y a almacenar gran parte de la biomasa del mundo, encerrando miles de millones de toneladas de carbono que de otro modo podrían escapar a la atmósfera. Sus raíces pueden penetrar profundamente bajo tierra para aprovechar las fuentes ocultas de agua y producen la mayor parte del vapor de agua que emana de los bosques y genera la vida.
Vía | www.guardian.co.uk
Fotografía | Kwong Yee Cheng

Agenda 21, o Programa 21, es un programa de Naciones Unidas cuyo objetivo principal es promover el desarrollo sostenible. Se trata, según su definición institucional, de un plan integral de medidas que deben ser tomadas en el ámbito mundial, nacional y local por las organizaciones del sistema de las Naciones Unidas, los gobiernos y los principales grupos, en todos los ámbitos en los que las actividades humanas tienen un impacto en el medio ambiente.
En el Programa 21 está implícita la necesidad de modificar las actividades económicas humanas para adaptarlas a un ritmo de desarrollo que no abuse de los recursos que ofrece el planeta –también conocidos como servicios ecosistémicos o capital natural- y no ponga en peligro el bienestar de las próximas generaciones. En otras palabras, que priorice en un desarrollo sostenible, definido en el Informe Brundtland como:
el desarrollo que satisface las necesidades del presente sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras para satisfacer sus propias necesidades. Contiene dos conceptos clave:
- el concepto de necesidades, en particular las necesidades esenciales de los pobres del mundo, a las que debe dárseles prioridad absoluta, y
- la idea de limitaciones, impuestas por el estado de la tecnología y la organización social, en la capacidad del ambiente para satisfacer las necesidades presentes y futuras.
El Programa 21, cuyo nombre hace alusión al siglo XXI, fue adoptado en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo (CNUMAD), celebrada en Río de Janeiro, Brasil, en junio de 1992. En esta conferencia también fueron adoptadas la Declaración de Río sobre Medio Ambiente y Desarrollo, y la Declaración de Principios para la Gestión Sostenible de los Bosques.
Vía | www.un.org
Fotografía | NASA
La rana Paedophryne amanuensis es el vertebrado más pequeño del mundo, según un artículo publicado en la revista PLoS One, fruto de la investigación de Eric Rittmeyer, Allen Allison, Michael Gründler, Derrick Thompson y Cristopher Austin. Como podéis ver en la foto que acompaña este post, la rana es más pequeña que una moneda de diez centavos de dólar, es decir, mide unos 7,7 milímetros. En el extracto del artículo, los autores explican:
Los vertebrados vivos varían drásticamente en tamaño corporal, sin embargo, pocos taxones alcanzan el tamaño extremadamente pequeño de las ranas y los peces teleósteos. A continuación, se describen dos nuevas especies de ranas terrestres diminutas del punto caliente de biodiversidad de la isla de Nueva Guinea, una de las cuales representa la especie más pequeña conocida de vertebrados, alcanzando un tamaño corporal promedio de sólo 7,7 mm. (Traducción propia)
Wynne Parry, columnista de LiveScience, relata que fue el sonido que emita la diminuta rana lo que condujo a los científicos a su descubrimiento. Similar al que emiten los grillos, el sonido hizo que Austin y Rittmeyer pensasen que se trataba de un insecto. Uno muy escurridizo. Tras cinco intentos infructuosos por encontrarlo, decidieron recoger en una bolsa algunas hojas secas del lugar desde el que provenía el sonido. Una vez en el campamento, abrieron la bolsa, revisaron con detalle las hojas y, ¡sorpresa!, allí estaba la rana.
Continuar la lectura: Batalla por el título de criatura más pequeña del planeta
Un “mundo perdido”, habitado por comunidades de especies hasta ahora desconocidas por los humanos, ha sido descubierto alrededor de los respiraderos hidrotermales que cubren el fondo marino en la Antártida. La Universidad de Oxford, la Universidad de Southampton, el Centro Nacional de Oceanografía y la British Antarctic Survey, han liderado el equipo que ha hecho el descubrimiento.
Hay una frase muy conocida que reza: “entre cielo y tierra no hay nada oculto”. Bien, tal vez no entre el cielo y la tierra, pero bajo la superficie del mar no tenemos ni idea, según evidencia este descubrimiento.
Ha hecho falta un Vehículo Operado Remotamente –ROV, siglas de su nombre en inglés, Remotely Operated Vehicle- para poder explorar el Arco de Scotia o East Scotia Ridge, un tras-arco activo situado al oeste del arco de las Islas Sandwich del Sur, en el Océano Atlántico Sur. Si buscáis en Google Maps, encontraréis esta zona a la derecha y ligeramente por debajo del extremo más al sur de Argentina.
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