En la australiana ciudad de Melbourne, las mariposas salen de sus capullos diez días antes que hace 65 años. Se trata de una observación científica que, según un nuevo estudio, revela la presión humana sobre el clima.
La Universidad de Melbourne ha dado una noticia que supone un aldabonazo a la conciencia de la humanidad. Que las mariposas salgan antes o después de sus capullos ha servido a los científicos para establecer una relación causal entre este episodio de la naturaleza, el aumento de los gases de efecto invernadero y el aumento de las temperaturas.
Así, según este trabajo, que se publica en la revista Biology Letters, el calentamiento global explicaría el adelantamiento de la fecha en la que las orugas abandonan sus crisálidas convertidas en bellas mariposas.
Ni gurús del clima ni locos apasionados de la energía renovable. Quienes han dado la voz de alarma han sido los más reconocidos ingenieros del Reino Unido. Y han sido muy claros con su advertencia: El país debe transformarse en las próximas décadas para poder seguir satisfaciendo sus necesidades energéticas.
En opinión de los más reputados ingenieros británicos, hay que hacer una inversión histórica de recursos para poder seguir bañándose con agua calentita, para poder seguir utilizando la tostadora, la lavadora, los ordenadores, y cualquier otro aparato eléctrico… Para poder, en fin, seguir abasteciendo al país de energía.
Hasta tal punto ven la cosa grave, que para salir del atolladero serán necesarios los mayores cambios sociales e inversión nunca realizados por el país en tiempos de paz. ¿Objetivo? Que el suministro energético no decaiga y, por supuesto, también reducir las emisiones de gases de efecto invernadero.
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Conferencia Mundial de los Pueblos sobre Cambio Climático y los Derechos de la Madre Tierra. Es mucho más largo que COP15 pero se trata de su alternativa popular a nivel mundial. Tendrá lugar en la ciudad de Cochabamba, Bolivia, entre el 20 y el 22 de abril. Ayer, en conferencia de prensa, se dieron más detalles sobre este evento.
Se espera que asistan a esta “conferencia de la gente” miles de personas, en su mayoría miembros de movimientos sociales y grupos indígenas. Tratarán de promover un referéndum internacional sobre el calentamiento global. Según sus organizadores, el objetivo sería alcanzar la cifra de 2 millones de personas que participen en él.
La idea de la conferencia es “dar voz a la gente” sobre el cambio climático. Y el momento es de lo más oportuno, me parece a mí, después del fracaso de la cumbre de Naciones Unidas de Copenhague de diciembre pasado. Veamos si los asistentes de 94 países y los representantes de 70 gobiernos lo hacen algo mejor en Cochabamba…

Nada de exageraciones, ellos siguen flemáticos, fieles a su inconfundible comedimiento: los ingleses están siendo prudentes y discretos hasta cuando se les viene encima una peligrosísima bomba de calor, eso que llamamos calentamiento global. La Autoridad de Normas Publicitarias del Reino Unido (ASA, por sus siglas en inglés) ha prohibido unos anuncios del gobierno británico que alertaban sobre las consecuencias del cambio climático.
La ASA ha echado un jarro de agua fría a esta campaña gubernamental, que alertaba sobre las posibles consecuencias del calentamiento global en tierras británicas. ¿Con qué motivo? Según la entidad, los mensajes que alarman sobre el impacto climático son alarmistas.
Hablando en plata, los anuncios han sido censurados porque se cree que exageran, y esto no lo cree sólo la ASA, sino las 939 personas que se quejaron de la campaña a este organismo. Pero esta es una opinión que no comparten, precisamente, desde el Departamento de Energía y el Cambio Climático (DECC), donde los crearon.

Un grupo de científicos australianos y franceses han presentado evidencias de que los volcanes submarinos -como el West Mata, cuya erupción podéis ver en el vídeo- son una gran fuente de hierro para el fitoplancton, plantas unicelulares que lo necesitan para florecer y, en el proceso, absorben CO2.
Así, una gran red de volcanes en el sur de los océanos tiene un papel importante en la absorción de grandes cantidades de dióxido de carbono, uno de los principales gases de efecto invernadero. La región del océano entre Australia y la Antártica es una de las más activas en absorción de CO2, una capacidad del océano en general, que puede absorber un cuarto del CO2 que produce el hombre con la quema de combustibles fósiles y la deforestación.
Aunque hay otros estudios que muestran que el hierro es liberado por los volcanes submarinos, los autores de éste en particular sostienen que ningún otro ha considerado ese efecto a un nivel global y ha considerado su importancia en el almacenamiento de carbón del sur del océano.
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La imagen que ilustra este post no está sacada de un cómic futurista, y podría hacerse realidad en cuatro décadas. Es del Instituto australiano de arquitectura, y recrea, de forma optimisma, cómo será la vida en aquel país en el 2050 a consecuencia del cambio climático.
Eso, en el mejor de los casos, es decir, si Australia sabe adaptarse a las muchas e importantes transformaciones que le esperan. Hablamos de inmigración, lo que conllevará un importante aumento poblacional (hasta los 35 millones de habitantes) y de una mayor contaminación, así como de inundaciones costeras, pérdida de playas, incluso desaparecerá la región turística conocida como Costa de Oro.
Habrá, también, una drástica disminución de la tierra cultivable, que disparará su valor, y se tendrá que usar el espacio que hay junto a los edificios para cultivar alimentos e, intentando ganar espacio al invasivo océano, las personas vivirán en casas construidas en islas flotantes y viajarán en vehículos monorail sobre el mar.
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Abandonados en las costas de California, así acaban muchos cachorros de leones marinos, víctimas del calentamiento de las aguas del Pacífico por el fenómeno de El Niño. Llegan hambrientos, demacrados, hechos un saquito de huesos, pues carecen de comida que llevarse a la boca: los peces escasean, huyeron a zonas más frías.
Pongamos un ejemplo para entender la dimensión del problema: desde enero, en las playas del Condado de Orange ya han rescatado a 27 cachorros, la mayoría menores de 6 meses. Los socorren voluntarios del Centro de Mamíferos Marinos del Pacífico en Laguna Beach, tras ser abandonados en las playas de la zona.
Pues bien, aunque no se tienen cifras exactas, la cantidad de estos animales que llegan a estas costas cuadruplica lo que era lo normal hasta hace unos años, explica Richard Evans, director médico del centro. Y, de los 27 rescatados, sólo sobrevivieron 11, muy por debajo de la tasa de recuperación habitual del centro, que es del 80%.
Esto tiene guasa. Mientras Obama intenta convencer al Senado de la importancia de aprobar la Ley del Clima, un nuevo sondeo descubre que casi la mitad de los estadounidenses dudan del calentamiento global.
A Barack Obama le están creciendo los enanos. El inquilino de la Casa Blanca tiene mucho trabajo con esto del cambio climático, pues no sólo ha de luchar contra los intereses económicos de la industria energética convencional, sino con otro hueso igual de duro de roer: los incrédulos, que son cada vez más numerosos.
Esta ha sido, al menos, la conclusión del sondeo realizado por la compañía de encuestas Gallup. Por lo visto, los ciudadanos norteamericanos creen que los pronósticos y las advertencias sobre el calentamiento global son exagerados. Y, aunque la mayor parte todavía cree que el cambio climático es un fenómeno real, este índice está descendiendo.
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Steven Davis y Ken Caldeira, científicos de la Institución Carnegie de Washington, en California, utilizaron los datos publicados sobre el comercio internacional de 2004 para construir un mapa de las mercancías que circularon entre 113 países y 57 sectores industriales, incluyendo maquinaria, vehículos, productos químicos y alimentos. Mediante la asignación de una variable para cada producto, calcularon las emisiones netas vinculadas a las importaciones y exportaciones de los países. El resultado: la demanda de Gran Bretaña por mercancías importadas produjo más emisiones de gases de efecto invernadero en el extranjero que cualquier otro país europeo.
El estudio muestra que más de un tercio de las emisiones de carbono vinculadas a mercancías utilizadas en países europeos en realidad se liberan en países en desarrollo. Las importaciones a Alemania y Francia fueron responsables de 233 mil y 170 mil toneladas de emisiones de dióxido de carbono en el extranjero, respectivamente. Suiza ha externalizado más de la mitad de sus emisiones de dióxido de carbono, de acuerdo con un informe de la Academia Nacional de Ciencias.
Estados Unidos y Japón producen 699 mil y 284 mil toneladas de dióxido de carbono respectivamente. La mayoría de las emisiones se liberan en grandes parques industriales en países como China e India. De hecho, casi una cuarta parte de las emisiones anuales de dióxido de carbono de China, más de mil millones y medio de toneladas, proceden de la fabricación de productos y servicios que son en última instancia destinados a la exportación.
Los inviernos, que ahora son más cálidos en el Reino Unido, se llenan de vida en los parques y, en general, en las zonas urbanas inglesas. Cosas del cambio climático, ahora hay pájaros que no emigran a tierras más cálidas y, según un nuevo estudio, en el sur de Inglaterra los abejorros también se dan sus paseos para forrajear.
No es costumbre del abejorro común (Bombus terrestris) ir de flor en flor en época invernal. Normalmente, se les suele ver forrajeando en la primavera y el verano, sobre todo si hablamos del norte de Europa. Pero algo ha cambiado, pues han sido vistos muchos haciéndolo en los últimos años en el sur de Inglaterra.
Los expertos se preguntan qué tipo de alimento tienen a su alcance en época invernal, y la respuesta la han encontrado en los parques y jardines de las zonas urbanas inglesas. Allí, por lo visto, consiguen una alimentación rica, y en estos lugares es donde establecen sus colonias durante los meses más fríos.
Continuar la lectura: Los abejorros forrajean en el Reino Unido también en invierno

Muy en el estilo inglés de recatamiento e ironía, una revisión hecha por la oficina meteorológica del Reino Unido de más de cien estudios científicos sobre los cambios en el sistema climático de la tierra, señala que -y cito de The Guardian, que a su vez cita el documento- es una posibilidad cada vez más remota que la actividad humana no sea la principal causa del cambio climático. Recordemos que hay quienes creen que el aumento que ha experimentado la temperatura media de la tierra es un proceso natural y no provocado por la actividad humana.
A través de una técnica conocida como detección óptima, los científicos contrastaron modelos computarizados de diferentes causas del cambio climático, tanto humanas como naturales, para medir los cambios en factores tales como la temperatura del aire y el mar, la cubierta de hielo del océano Ártico y los patrones globales de lluvia. La detección óptima considera hasta qué punto una observación puede ser explicada por la variabilidad natural, tal como las erupciones volcánicas o fenómenos como El Niño, y cuánto puede ser explicado por el incremento de dióxido de carbono y otros gases de efecto invernadero en la atmósfera.
La revisión, publicada en Wiley Interdisciplinary Reviews: Climate Change, halló que las causas naturales de la variación climática, incluyendo el cambio de producción de energía del sol y las erupciones volcánicas, no podían explicar por sí mismas cambios como los siguientes: según la NASA, las temperaturas han subido 0,2 grados Celsius por década durante los últimos 30 años y el promedio de las temperaturas globales ha aumentado en 0,8 grados Celsius desde 1880. La última década fue la más caliente desde que se llevan registros y 2009 el segundo año más caliente.

Ya os habíamos avanzado esta noticia, y ahora parece haber varios documentos científicos rondando por los pasillos de la Unión Europea para confirmarlo: los biocombustibles y otros combustibles verdes utilizados en Europa tienen consecuencias negativas no intencionadas en los bosques tropicales y los humedales. Gracias a las leyes de libertad de información, Reuters ha tenido acceso a varios borradores, elaborados por la UE para los políticos, que respaldan esta pocisión. Todos los argumentos son harto conocidos para los seguidores de este blog.
Uno de ellos, citado por la agencia, señala que el apoyo actual y futuro a los biocombustibles es probable que acelere la expansión de tierras bajo cultivos, particularmente en América Latina y Asia, lo que significa que tierra antes dedicada a la siembra de los necesarios cultivos para la alimentación pasa a ser utilizada para la siembra de cultivos para biocombustibles. El lobby del grupo de la industria del bioetanol, ebio, ha exigido a los encargados de hacer las políticas rechazar el concepto, pero una portavoz del comisionado europeo de energía ha dicho que aún no hay una posición definitiva y oficial.
En la Comisión Europea, donde se forman las políticas de la UE, los funcionarios están divididos sobre la conveniencia de continuar con el objetivo que se creó en 2008 de que un décimo del combustible usado por los europeos provenga de fuentes renovables para 2020. Una carta interna de un funcionario de agricultura advierte que la huella de carbono de los biocarburantes podría liquidar una industria por valor de 5 millones de euros al año. En el centro del debate, afirma Reuters, está el tema del cambio del uso indirecto de la tierra, que ha colocado a los productores de aceite de palma en Malasia e Indonesia en la mira de los ambientalistas.