La población de la subespecie a la que pertenecía fue diezmada casi totalmente a raíz de la introducción de cabras, no nativas, que devoraron la vegetación de la isla.
Los funcionarios gubernamentales dicen que los delfines han muerto a causa de un virus y las aves, de inanición, debido a la disminución de la población de anchoas.
La organización Survival International ha lanzado una campaña para llamar la atención del público hacia lo que el juez brasileño José Carlos do Vale Madeira ha descrito como un genocidio.