Faltaba el segundo para el par: Friends of the Earth (Amigos de la Tierra) emitió ayer dos anuncios en los estados de Georgia y Carolina del Sur contra el plan de rescate de la industria nuclear propuesto por Obama. El que les presentamos en este post, “Risk” (Riesgo), es uno de ellos. En él se hace campaña contra la construcción de nuevas centrales nucleares en Estados Unidos (no se ha construido ninguna en los últimos 30 años).
La cosa es que ni los ladrones de los bancos ni los tiburones de Wall Street se atreven a financiar centrales nucleares. ¿Por qué? Por ser costosísimas, sujetas a muchos riesgos, y con tendencia a acabar costando mucho más de lo previsto. Así que para construir nuevas centrales o se recurre al dinero del contribuyente o nada. Por ahí ataca el anuncio de Friends of the Earth.
Si en “Family” se ponía el acento en lo inseguro de la energía nuclear, en “Risk” (Riesgo) se busca al espectador por el flanco del bolsillo. Se recuerdan los sonados rescates de entidades financieras y de empresas automovilísticas y se pregunta: ¿Debe el dinero del contribuyente acabar apoyando esta energía tan riesgosa a nivel económica? ¿Por qué no destinarlo a energías verdaderamente limpias y renovables?

La ONG medioambientalista Friends of the Earth (Amigos de la Tierra) presentó ayer dos anuncios en contra de la energía nuclear en los estados norteamericanos de Carolina del Sur y Georgia, bastiones de la industria nuclear. En este post les presentamos uno de ellos, titulado Family (familia), en el que se hace hincapié en los riesgos de seguridad que han plagado la energía nuclear en el pasado.
Ello sucede pocos días después de que la administración de Obama anunciara que iba a triplicar el valor de las garantías de préstamos para nuevos proyectos nucleares. Según algunos analistas, Obama estaría decantándose con rapidez por la energía nuclear, a fin de atraer el apoyo de los republicanos por el proyecto de ley climática pendiente de pasar por el Congreso.
El anuncio Familia, que pueden ver tras el salto, recuerda los desastres nucleares de Chernobyl y Three Mile Island y termina con un primer plano de un niño y una voz que dice “¿Cómo te sientes acerca de la exposición de tu familia a un accidente nuclear?”.
Tony Hayward, presidente ejecutivo de BP, ha advertido al gobierno del Reino Unido que se está engañando a sí mismo al creer que fuentes más ecológicas de energía pueden por sí solas cubrir adecuadamente las necesidades energéticas de la población y la industria para la próxima década.
Hayward llama al realismo. Hoy, dice, toda la energía eólica, solar, geotérmica y de las mareas del mundo representa cerca de 1% del consumo total. La Agencia Internacional de la Energía no cree que representen más de 5% del consumo para 2030. En su opinión, los hidrocarburos continuarán teniendo un papel clave.
Este es, por supuesto, el pronóstico que podría esperarse del jefe de una compañía petrolera. No obstante, no deja uno de preguntarse si la producción de energía renovable en España podría cubrir la demanda del país de aquí a diez años. A principios del año pasado, España era el principal productor de energía solar del mundo. En 2008, 24% de la energía eléctrica que se suministró a los consumidores españoles fue de origen renovable. Así, ¿hacia dónde apunta el futuro?
A través de un comunicado, la rama española de la organización ecologista internacional Greenpeace ha pedido al Ayuntamiento de Santervás de Campos, en Valladolid, que considere las repercusiones para la salud pública, el medio ambiente y la economía del municipio, que tendrá el cementerio de residuos radiactivos de las centrales nucleares españolas (ATC) y su centro de experimentación nuclear asociado, para cuyo alojamiento las autoridades de municipio quieren presentar su candidatura.
La presentación de la candidatura de este municipio se decidirá mañana en un pleno municipal, al que asistirán miembros de Greenpeace para explicar a los presentes los riesgos de albergar el cementerio. En el comunicado, Carlos Bravo, responsable de la campaña antinuclear de la organización, explica:
El cementerio nuclear y su centro asociado de experimentación nuclear alejará cualquier posibilidad de llevar a cabo un desarrollo sano y sostenible en este pueblo y su comarca, y expondrán inevitablemente a las personas y al medio ambiente a graves e innecesarios riesgos.
Científicos del Boletín de Científicos Atómicos de la Universidad de Chicago retrasaron un mintuo el conocido como reloj del Apocalipsis o Doomsday por los esperanzadores avances registrados en los últimos meses a nivel mundial en lo referente a la lucha contra el cambio climático y el desarme nuclear.
El reloj del Apocalipsis, que la citada organización mantiene activo desde 1947, usa la analogía de un reloj que se acerca a la medianoche para alertar simbólicamente de lo cerca que está la especie humana de la auto-destrucción. ¿Qué hora es a partir de ahora y hasta nuevo cambio? Faltan 7 minutos para la medianoche…
El Boletín de Científicos Atómicos, que tiene entre sus miembros a nada más y nada menos que a 19 galardonados con el premio Nobel, atribuyó el ajuste horario a los esfuerzos de los líderes mundiales por reducir sus arsenales nucleares y por limitar sus emisiones de gases de efecto invernadero. Con mención especial, a un año de su elección, para el Presidente estadounidense Obama.

Existe en el mundo un reloj al que prestamos poca atención, uno que no señala las horas sino cuán cerca está la humanidad de la autoaniquilación, representada en el reloj por la medianoche, debido a la alteración del clima y a las armas nucleares. Las agujas de ese reloj retrocedieron ayer un minuto -estamos a seis minutos para la medianoche- gracias a los esfuerzos que han hecho últimamente los jefes de Estado y de gobierno de todo el mundo para reducir los arsenales nucleares de sus países y estabilizar el clima.
El reloj, llamado Doomsday Clock (el término hace referencia al día del juicio final), fue creado por el Bulletin of Atomic Scientists (BAS), una publicación establecida en 1945 por los científicos, ingenieros y otros expertos que habían creado la bomba atómica como parte del Proyecto Manhattan.
Apareció en la portada del BAS por primera vez en 1947. Su diseño fue ideado para ilustrar de forma sencilla los peligros que representaban -y representan- las armas nucleares, y cuánto nos acerca su proliferación a la autodestrucción. El reloj evoca las imágenes del apocalipsis (medianoche) y el lenguaje contemporáneo de explosión nuclear (cuenta atrás hasta cero).

De acuerdo con el Consejo Mundial del Agua, 260 cuencas fluviales son compartidas por dos o más países, lo cual puede dar lugar a tensiones transfronterizas. El Consejo cita como ejemplos Río de la Plata, en América del Sur, o el Mar de Aral y los ríos Jordán y Danubio. Sin embargo, la energía nuclear podría ayudar a proporcionar la solución para este problema.
Según el Consejo, los reactores nucleares pueden ser utilizados para desalinizar el agua, una tecnología probada ya en Kazajstán. Un reactor nuclear individual en Aktau, en la costa del Mar Caspio, produjo con éxito hasta 135 megavatios de electricidad y 80 mil metros cúbicos de agua potable al día, entre 1972 y 1999, año en el que fue cerrado.
También en India y Japón se han utilizado reactores nucleares para desalinizar el agua. A diferencia de otras técnicas de desalinización que consumen mucha energía, contribuyendo a las emisiones de carbono, el Consejo señala que la desalinización con energía nuclear no emite CO2.
Continuar la lectura: ¿Puede la energía nuclear resolver la crisis del agua?

En una conferencia de la Comisión Económica para Europa de Naciones Unidas celebrada en Ginebra, Suiza, a la que asistieron dirigentes y ejecutivos del sector energético europeo, se alertó que la crisis económica mundial que atravesamos está poniendo en jaque inversiones en el sector de la energía que son clave para enfrentar el aumento futuro de la demanda y el necesario cambio hacia energías más limpias.
Los magnates del gas, el petróleo y la generación eléctrica reconocieron que estaban retrasando y recortando las inversiones previstas debido a la falta de créditos financieros disponibles, el desplome económico y los volátiles precios del petróleo y el gas.
El que no llora no mama, dicen. Y los más ricos, mira por dónde, también lloran. Lo que piden es “capital fresco”. Pero no se engañen, que el ecologismo no es lo que les mueve: el dinero lo quieren para renovar y expandir infraestructuras ligadas a la capacidad productiva y a oleoductos. Bueno, además, añaden, también para recortar emisiones de gases de efecto invernadero y para pasarse a fuentes energéticas alternativas más costosas, según ellos.
Continuar la lectura: Gigantes de la energía: crisis frena inversiones

Los principales fabricantes de reactores nucleares en Japón han iniciado un proyecto para desarrollar pequeños sistemas de energía nuclear, tanto para países desarrollados como emergentes.
Toshiba Corp. está trabajando un diseño ultra-compacto para un reactor que podrá producir alrededor de 10.000 kilovatios. Los prototipos están siendo evaluados en Estados Unidos para su aprobación, según afirma el diario de negocios japonés Nikkei.
El nuevo reactor, el Toshiba 4S, está diseñado para minimizar la necesidad de vigilancia y mantenimiento, con una función de desconexión automática para garantizar la seguridad en caso de problemas.
Continuar la lectura: Empresas japonesas están desarrollando pequeños reactores nucleares

En Hanford, Estados Unidos, una empresa contratistas ha pasado una semana identificando heces radioactivas de conejo con detectores instalados en un helicóptero que volaba a 50 metros sobre los matorrales del desierto. Un ordenador a bordo, utilizando tecnología GPS, ha registrado cada lugar en el que hubiera heces –insisto, radioactivas- para que unos trabajadores pudieran volver más tarde y recoger los excrementos, que serán eliminados como residuos radiactivos de bajo nivel.
Hanford, un lugar supervisado por el Departamento de Energía estadounidense, producía alrededor de dos tercios del plutonio utilizado en el arsenal nuclear de ese país a partir de la Segunda Guerra Mundial y hasta finales de la década de 1980. La zona también había sido usada por los conejos, que habían excavado en áreas que podían estar contaminadas.
Muchos de los contaminantes se presentan en forma de sales, que atraen a la fauna silvestre. Los conejos llevaban en sus cuerpos estroncio y cesio, que emiten rayos gamma. Sin embargo, los conejos en sí mismos no han sido un objetivo: la zona de la que tomaron la contaminación fue pavimentada hace años.

Fin de semana movidito en Colmar, en el este de Francia, en el que miles de activistas anti-nucleares llegados de media Europa se han congregado para protestar y exigir el cierre de la central nuclear de Fessenheim, la más antigua del país. Todo ello, como es habitual, en medio de una enorme presencia policial. Organizaron el grupo paraguas anti-nuclear francés SDN y el movimiento alemán Bund.
Según los organizadores, más de 10.000 personas, llegadas desde las vecinas Alemania y Suiza pero también de países más lejanos como España o Italia, participaron de la pacífica protesta. Las cifras de la policía, como es habitual, son sensiblemente inferiores y hablan de unas 3.500 personas.
Los activistas entienden que la vida útil de esta central, que abrió sus puertas en 1977, ha llegado a su fin, y piden su cierre. De esta forma, una delegación hizo llegar una carta al prefecto regional, Pierre-Andre Peyvel, en la que exigen que Fessenheim, que se encuentra cerca de la frontera con Alemania y Suiza, cierre inmediatamente, a pesar del interés de las autoridades de mantenerla operativa todavía.

Último post de esta serie basada en el informe de Reporteros sin Fronteras sobre los periodistas medioambientalistas. Éste lo dedicaremos a analizar la difícil situación que viven en Rusia.
Grigory Pasko, de la revista ecológica “Ekologiya i pravo” y corresponsal del periódico militar “Boevaya Vakhta”, pasó veinte meses en prisión entre 1997 y 1999, y fue luego condenado en 2001 a cuatro años de prisión incondicional, por espionaje y alta traición. Pasko denunciaba la contaminación resultante del estado de abandono de los submarinos nucleares del ejército ruso (y de los faros nucleares del norte de Siberia, añado yo).
Su mayor pecado fue hacer públicas unas imágenes de la flota rusa arrojando deshechos radiactivos líquidos al Mar de Japón. Las imágenes, emitidas por la televisión japonesa NHK, provocaron airadas reacciones internacionales. Grigory Pasko ha presentado varios recursos ante el Tribunal Supremo ruso y el Tribunal Europeo de Derechos Humanos. De momento, sigue encarcelado.