
Muy cerca de El Cairo, pero invisible desde la ciudad, está Mokattam, un enorme asentamiento de zaballeen o recolectores de basura. Todo lo que la capital desecha es recogido por ellos y llevado a Mokattam, donde es separado, clasificado y reciclado. Una dinámica que narra el documental Garbage Dreams.
Mai Iskander, su directora, nació y se crió en Estados Unidos, una sociedad que califica como consumidora de plástico. Comenzó a grabar la supervivencia de los 60 mil zaballeen de Mokattam en 2005, siguiendo los pasos de tres adolescentes nacidos entre aquella dinámica vital y comercial basado sobre la basura:
Lejos de cualquier iniciativa ecológica moderna, los Zaballeen sobreviven reciclando 80% de la basura que recogen. Cuando su comunidad es súbitamente enfrentada con la globalización de su comercio, cada uno de los adolescentes es forzado a tomar decisiones que tendrán impacto en su futuro y en la supervivencia de su comunidad.

Alcalde y residentes del pueblo japonés de Taiji, escenario anual de la matanza de delfines sobre la que se desarrolla The Cove, están decepcionados con el triunfo del documental en los premios que entrega la academia de cine de Estados Unidos. Consideran que la película es una visión sesgada de una tradición japonesa centenaria, tradición que, han declarado a Associated Press, no dejarán desaparecer.
Tetsuya Endo, profesor de la Universidad de Ciencias de la Salud de Hokkaido que es entrevistado en el documental, ha dicho que se le mintió sobre el objetivo del mismo cuando se le pidió ser entrevistado y cree que los realizadores deberían haber rechazado el Oscar. El gobierno local ha hecho un comunicado en el que señala que en Japón, y en todo el mundo, hay diferentes costumbres culinarias que es importante respetar y entender, ya que están basadas en tradiciones de larga data.
En Japón como en España, se suelen justificar actos crueles con el argumento de la tradición y la expresión cultural. Parece que un acto que se realiza durante cien años se gana el derecho de seguir realizándose durante otros cien, por brutal que sea, como si la cultura fuese algo inalterable. Un amigo que no es vegetariano pero que está consciente de que la mayoría de los animales que se come mueren de forma innecesariamente cruenta y dolorosa, ha hecho la siguiente reflexión: no pidamos a los habitantes de Taijin que dejen de comer carne de delfín pero, ¿realmente perdería tanto la cultura japonesa si se los matase de un golpe rápido y certero, en vez de lacerarlos y dejarlos desangrarse lenta y colectivamente en el mar?
Aunque el mundo anda loco con el tema del calentamiento global, aún hay gente que no se cree que exista. La NASA, nada escéptica, ha difundido unos datos que no dejan lugar a dudas: nos vamos calentando más de la cuenta, pero tampoco hay que hablar de apocalipsis, al menos, no en el 2012.
“El apocalipsis no se prevé para el 21 de diciembre 2012″. Con esta escueta frase, la NASA responde a la inquietud generada en internet sobre el inminente fin del mundo, provocado por la campaña de promoción de la película 2012.
No hace lo mismo cuando se trata del calentamiento global. Lejos de desmentirlo, aporta datos claros y preocupantes en un interesante comunicado, que ofrece titulares bomba como éstos: el año 2009 fue el segundo más caluroso de la historia, según los registros; que este 2010 podría ser el más caluroso de la historia a consecuencia de El Niño y la Niña; y que 2008 fue el año más frío de los últimos diez años por bajar las temperaturas de las corrientes tropicales del Pacífico. A este panorama se le suman las temperaturas récord del 2005, el más alto de la historia, que volvieron en 2009, un poco más fresco, con termómetros al rojo vivo, y algo similar ocurrió en los años 1998, 2002, 2003, 2006 y 2007.
Continuar la lectura: La Nasa confirma el calentamiento global y niega el fin del mundo en el 2012

Lo medioambiental tiene tirón actualmente, y todo el mundo se está subiendo al carro, la industria cinematográfica a la cabeza. 2012 ha recaudado más de 160 millones de dólares en Estados Unidos (cifras de Rotten Tomatoes) –incomprensiblemente para algunos, entre los que me cuento- con su mitológica trama. Avatar, mejor recibida por la crítica -tampoco lo entiendo-, ya ha superado esa cifra apenas en su segunda semana. En febrero de 2010 se estrena otra películas de corte apocalíptico climático: La Carretera (The Road). Ya os aviso que pese al reciclaje y la reducción de las emisiones, el ser humano ha llevado al planeta a la catástrofe medioambiental y ecológica.
En otras películas apocalípticas suele haber animales salvajes en las calles de las metrópolis, o mejor aún: las metrópolis cubiertas por un manto de grueso musgo. En La Carretera –basada en una novela del mismo nombre, escrita por Cormac McCarthy y galardonada con el Premio Pulitzer en 2007-no hay animales, ni árboles, ni bichos. Apenas hay gente. Porque, no sabemos cómo, hemos eliminado casi toda forma de vida de la faz de la tierra. En la novela tampoco se explica, pero podemos hacer algunas suposiciones.
Por ejemplo: el aire está tan cargado con una suerte de ceniza, que no sólo es casi irrespirable para los pocos humanos supervivientes sino que evita que crezca la vegetación. Es el mismo panorama que debieron temer los habitantes de las grandes ciudades europeas al comienzo de la revolución industrial, con todas esas chimeneas escupiendo carbón quemado. El mismo panorama que deben temer los habitantes de muchas ciudades chinas actualmente, y por la misma razón.
Continuar la lectura: Películas sobre el medio ambiente de 2010: La Carretera

En 1979, Sir David Attenborough pasó a la historia de la televisión. Millones de personas en el Reino Unido, y desde entonces millones de personas en todo el mundo, siguieron su serie Life on Earth, transmitida por la BBC. Es, sin duda, el paradigma de las series documentales de naturaleza y su música, compuesta por el compositor británico Edward Williams, quedó grabada en la memoria de los espectadores. Hoy esa banda sonora saldrá a la venta.
Tal y como señala el diario inglés The Guardian, Life On Earth anunció un nuevo género de programación sobre la naturaleza. Su análisis de la evolución de las algas a los mamíferos primitivos de la tierra alcanzó su pináculo con el encuentro entre Attenborough y una familia de gorilas de montaña en Ruanda. Es, probablemente, uno de los metrajes más recordados en la historia del documentalismo de naturaleza.
Williams compuso de forma casi artesanal la música, toma a toma, para que reflejase el sentimiento de las imágenes en la pantalla. Por ejemplo, en una secuencia que examina el vuelo de las aves, la instrumentación acompaña la salida de cada pájaro. Para los melancólicos, y para las nuevas generaciones que nunca han visto un clásico documental, os dejo después del salto un vídeo sobre la historia detrás de La Vida en la Tierra.
Continuar la lectura: Se edita la banda sonora de Life on earth, el clásico de David Attenborough

Ya es casi tan imprescindible en la noche más terrorífica como las calabazas, los disfraces y el Truco o Trato. Y es que Halloween (que marcaba el comienzo del invierno para los pueblos celtas) es, en Estados Unidos, una de las fiestas más importantes no sólo a nivel de celebración popular sino también en el negocio del espectáculo. Así que, además, a las consabidas películas de terror que se estrenan en estas fechas se suman los especiales televisivos, si bien estos son más abundantes en el -incomprensible para el resto del planeta- Día de Acción de Gracias o en las almibaradas fechas navideñas.
Aún así, no hay serie que no cuente con su especial de Halloween, tanto del pasado (MASH, Friends, El Príncipe de Bel Air, Mac Gyver y, claro, Scoody Doo) como del presente catódico (CSI, Hannah Montana, Mi nombre es Earl o The Office). Pero la más gamberra, para mi gusto, fue Roseanne, allá a principios de los noventa… hasta que llegó la familia de piel amarilla y cuatro dedos, claro. Los Simpsons son los reyes de esta noche en la pequeña pantalla estadounidense con su tradicional y esperada Casa del Árbol del Terror. Desde su primera temporada, en el lejano año 1990, el universo creado por Matt Groening se hace aún más surrealista con motivo de Halloween y su vigésima edición no iba a ser menos.
Vale, pero esto, ¿qué relación tiene con la temática de este blog? Todo tiene un porqué, la edición 2009 de TreeHouse of Horror, que fue emitida hace unos días por la Fox con una audiencia de ocho millones y medio de telespectadores, dedicó uno de sus tres relatos a la carne adulterada. La cadena de comida rápida Krusty Burger lanza una nueva hamburguesa cuadrada elaborada mediante aberrantes técnicas que, al ser devorada, convierte a las personas en zombies sedientos de sangre humana (denominados Mascadores). No contaré mucho más, pero sí que, de nuevo, los vegetarianos son protagonistas en la serie. En este caso, porque son los únicos que no se transforman en muertos vivientes, fundando una Zona Segura que es la última esperanza para la Humanidad.
Continuar la lectura: Guiño vegetariano en el tradicional especial de Halloween de Los Simpsons

La industria del cine en Estados Unidos sufre las consecuencias de las descargas ilegales y la crisis económica con novedades como la implantación del formato 3D y, sobre todo, no asumiendo riesgos en sus producciones (es decir, estrellas al frente del reparto, versiones de series de televisión añejas, de videojuegos o libros de éxito,…). Se trata de apostar sobre seguro, vamos con un ejemplo: ¿Qué tal una combinación de película con cachorro de perro, Richard Gere y argumento melodramático? No lo imagines: Se titula Hachiko, A Dog’s Tale (en el mundo castellanohablante: Siempre a tu lado, Hachiko) y pronto estará en las salas de cine.
Puede que el nombre de Hachiko no te diga nada pero es el perro más famoso de Japón. La historia sucedió realmente pero con el tiempo va tomando dimensión de leyenda. Si alguna vez entras a la estación ferroviaria de Shibuya te toparás con una de las pocas esculturas dedicadas a un animal concreto, no es la única, este perro cuenta con dos efigies más, otra a la salida de la estación Odate y una tercera retratado con su amo en el parque de Ueno, todos ellos en Tokyo. Sus dueños –prefiero el términos tutores animales- le llamaron Hachi (que significa ocho) porque en japonés el pictograma se asemeja a las patas de un can. El asunto es que Hachi acompañaba a Eisaburo Ueno cada día hasta la estación donde el profesor universitario -impartía ingeniería agrícola- tomaba un tren que le llevaba a su trabajo.
El fiel Hachi lo esperaba cada tarde para repetir el paseo de vuelta a casa, así durante dos placenteros años. En la primavera de 1925 Eisaburo falleció de un ataque cardiaco en plena clase y, seguro que ya te lo imaginabas, el perro, volvió cada día a la estación durante una década (hasta que le encontraron muerto un duro día de invierno, la guinda que faltaba). Vamos, como Penélope en la canción de Serrat. Lo cierto es que al principio el perro lo haría debido al hábito adquirido pero después este comportamiento contó con un refuerzo positivo: Los comerciantes de la zona le tomaron cariño, que se transformaba en caricias y presentes comestibles. Otra duda, ¿acudía Hachi los días festivos? Bromas capciosas aparte, el ayuntamiento reconoció su inquebrantable fidelidad en 1934. Curiosamente, disfrutó de un privilegio que pocas personalidades insignes han gozado: Ser homenajeado en vida.
Continuar la lectura: Hollywood recrea la historia del perro más famoso (y fiel) de Japón

Dos madrileñas, dos valencianas, una barcelonesa y una mexicana, ese es el origen de las seis piezas que resultaron ganadoras en la edición del pasado año de este certamen nacido para premiar los trabajos amateur que “mejor reflejen el ecologismo social desde una perspectiva integradora que entienda que los problemas ambientales y sociales deben tratarse de forma entrelazada”. Así que si no eres profesional pero te sobran ganas e ideas tienes hasta el día 15 de noviembre para embarcar a tus colegas en la grabación de un video totalmente original y de temática ecologista. Ah, ya sabes aquello de lo bueno, si breve dos veces bueno: Cuenta lo que quieras pero en menos de una hora.
Ahí va otra frase lapidaria: el camino es la meta, es decir, el propio proceso de creación es suficiente excusa para lanzarse pero, aún así, habrá premios (de hasta quinientos euros) cuyos destinatarios se conocerán el primer día de diciembre. Pero, ¿qué mejor galardón que el hecho de que tu obra sirva para que alguno de tus conciudadanos se replantee sus hábitos o actitudes? Eso pensaron los y las autoras de las piezas ganadoras en 2008, como Paisang, un conmovedor documento que nos traslada a la mallorquina Cala Llamp, lugar descrito como un “paisaje desangrado”. A partir de ese concepto llevan a cabo una acción llena de ingenio y fuerza (arte político, lo llaman) que subraya la faceta destructiva del ser humano y que no te voy a desvelar.
Otra de las piezas –igual alguna te inspira para crear la tuya- es Desnudos ante el Tráfico, que es la sensación que sienten todos los que se mueven en bicicleta por la ciudad de Madrid, considerado un “acto cotidiano de desobediencia” ante unos coches que imponen su ley. Por eso la asociación Bici Crítica montó una manifestación nudista que recorrió las calles más emblemáticas de la ciudad en ese medio de transporte al grito de “gasolina asesina”. Un testimonio colectivo con muy buen ritmo que juega con fondos musicales de tango y jazz manouche combinados con el sonido ambiente de la propia protesta.
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Hablar del festival de Sitges es, desde hace varias décadas, hablar de cine fantástico y de ciencia-ficción. Pero pertenecer a este segundo género no le resta ni un punto de interés y realismo a Moon, que supone el debut en la dirección de Duncan Jones. El cineasta británico no puede ni quiere ocultar algunas de sus referencias fílmicas, es el caso de Stanley Kubrick y una de sus obras maestras: 2001, Una odisea espacial. De Kubrick toma su ritmo pausado, diálogos minimalistas –las experiencias espaciales parece que así lo exigen- y su esfuerzo para dotar de verismo todo lo relacionado con el aspecto técnico y el planteamiento argumental. Y es en ese punto donde vamos a alunizar.
Más allá de las referencias a la robótica que presenta (GERTY es un HAL 9000 de nuevo cuño que transmite su estado de ánimo a través emoticones y de la voz de Kevin Spacey) y las referidas a la clonación que apunta está el retrato de un futuro oscuro. No sólo para el personaje que interpreta Sam Rockwell sino para toda la Humanidad. Este ingeniero especializado en minería llamado Sam Bell ha firmado un contrato de tres años durante los que será el máximo (y único) responsable de una solitaria base lunar durante los que se dedicará a extraer gas y minerales. Pero, ¿se trata de alguna investigación científica quizás?
No, la compañía Lunar Industries Ltd. inicia el expolio de la riqueza mineral de nuestro satélite en un intento por paliar la crisis energética que está sufriendo la Tierra. En la base Selene se obtiene Helio-3, del cual se obtienen tres cuartas partes de la energía consumida por la Tierra. Menuda responsabilidad la que depositan en los hombros de este hombre, en mitad de la nada, como en La Quimera del Oro (el relato de Jack London, no la divertida y libérrima versión de Chaplin). Tampoco quiero destripar nada del argumento, pero la película comienza cuando a Sam sólo le restan dos semanas para dejar la base lunar y volver a casa. ¿Quién será su sustituto? Los planes de Lunar Industries no dejarán frío a ningún espectador. ¿A qué ahora ya no suena tanto a ciencia-ficción?

No falla, cada vez que leo o escucho algo acerca de un Jardín Botánico me pongo a canturrear la canción con la que el grupo Radio Futura alcanzó el éxito en los años ochenta. Me refiero, claro, a La Estatua del Jardín Botánico, en la que Santiago Auserón cantaba versos como “Junto al estanque me atrapó la ilusión / Escuchando el lenguaje de las plantas”. El estanque al que se refiere es el del Jardín Botánico de Madrid, creado allá por el siglo XVIII y dividido en terrazas escalonadas en la que se distribuyen las representantes de hasta cinco mil especies vegetales provenientes de todo el mundo. Las instalaciones se completan con los invernaderos (la Estufa Fría) y un edificio donde se conservan los herbarios de las expediciones científicas de siglos pasados, cuando la dominación española se extendía hasta Filipinas, Guinea o diferentes puntos de Sudamérica.
Esta referencia a la época imperial me recuerda las voces discordantes que suscita la celebración del ya próximo Día de la Hispanidad, planteado como la celebración de los vínculos que unen a los países hispanohablantes a ambos lados del Atlántico. Pero conmemorar lo que nos une lleva consigo recordar la actuación despiadada de todo gran imperio (la dominación española tuvo mucho de genocidio y sometimiento). Para subrayar lo positivo del futuro sobre los negros nubarrones que dominaron el pasado se creó en 2007 VivAmérica, un festival que celebra “la vitalidad del arte, la cultura y el pensamiento iberoamericanos”. En su edición de 2009 las celebraciones se distribuyen entre Madrid, Bogotá, Santo Domingo y Cádiz, cuatro ciudades con una presencia destacada en el devenir de la historia.
La Casa de América de Madrid, principal propulsora del festival, ha visto como con los años el abanico de sedes se ampliaba y como una de ellas el Jardín Botánico de la capital propone, del siete al once de octubre, conocer más a fondo cómo fueron y qué legado dejaron las citadas expediciones botánicas al continente americano a través de un recorrido guiado por las colecciones, invernaderos y monumentos. Un repaso que reúne el espíritu aventurero con el científico, algo muy de la época en la que desarrollaron. Lo más pequeños, además, podrán pasar de la teoría a la práctica en un taller que les convertirá en exploradores que realizan trabajo de campo “recolectando material vegetal, confeccionando un pliego de herbario o el descubriendo una nueva especie” (10 y 11 de octubre las 11:30h).

Barack Obama -tanto cuando era candidato como ahora de presidente- es habitual protagonista de entrevistas políticas televisadas pero también de espacios nocturnos más informales (lo que en España es Buenafuente y en EE.UU. Letterman o Conan O`Brien). Incluso se atrevió a marcarse un baile en el show de Ellen DeGeneres (como para olvidarlo). Pero Barack no es el único componente de la familia Obama que acude a los platós de televisión, Michelle Robinson Obama ha concedido entrevistas, por ejemplo, a Oprah Winfrey, la reina de la televisión norteamericana. Su más reciente aparición llamará la atención a las y los niños pues fue en el mítico programa infantil Sesame Street.
Cierto que estos días la Primera Dama de Estados Unidos está en Copenhague, y no es que haga llegado con mucha anticipación a la Cumbre del Clima sino que está apoyando la candidatura de Chicago como sede de los Juegos Olímpicos de 2016. Pero antes de tener su corazonada a favor de la ciudad donde nació, Michelle grabó un sketch para Sesame Street (Barrio Sésamo en España y Plaza Sésamo en Latinoamérica) acompañada por tres niños de distintos orígenes raciales -como obliga la corrección política-, Elmo y Big Bird (Caponata, Abelardo o Paco Pico, según el país).
Su participación, de apenas tres minutos, mostró una Michelle con buenas dotes para la actuación: Segura, simpática, didáctica,… En fin, esas virtudes que luce desde que hizo su aparición en la vida pública esta abogada y sociología y que tanto parecen molestar a algunos grupúsculos en Estados Unidos, que deben preferir el modelo barbie-amita-de-casa-modosita de presidencias anteriores. La Primera Dama, que deja claro a los chavales que “si tomáis comida sana creceréis fuertes como yo”, charla con los niños y los personajes, incluidas unas verduras que cobran vida cuando la de Illinois las introduce en escena.
Continuar la lectura: Michelle Obama enseña a cuidar un huerto a los peques en Sesame Street

Quienes seguís este blog con cierta regularidad, sabéis que la desaparición de las abejas en Europa es un problema que se está tomando con mucha seriedad. Sólo faltaba un documental que llevara la situación al conocimiento del gran público, y ya está aquí: Vanishing of the Bees. Ha sido producida por The Co-operative Group, una empresa británica especialmente conocida por su cadena de supermercados, Coop, y se estrenará en el Reino Unido la semana que viene.
Vanishing of the Bees, cuyo trailer podéis ver después del salto, se centra en el fenómeno conocido como Colony Collapse Disorder –CCD, desorden del colapso de la colonia- en el que las abejas abandonan la colmena, desapareciendo sin que alguien sepa porqué:
miles de apicultores de todo el mundo han salido de sus centros de reproducción de abejas y admitido el mismo problema, y algunos informan de pérdidas de más de 90% de sus colonias. Y no se encuentran abejas muertas por ninguna parte. Se estima que el CCD se ha traducido en la muerte de más de una cuarta parte de los 2,4 millones de colonias de abejas en al menos 35 estados de Estados Unidos.