
Las botellas de vidrio pueden reciclarse pero también transformarse en tantas cosas que, antes de llevarlas al contenedor verde, no está demás revisar unas cuantas ideas para reutilizarlas. Tal vez no sabíais que necesitabais una botella para colocar en jabón lavavajillas hasta que habéis visto lo bien que se ve y, sorpresa, hasta que habéis sabido que podéis ahorrar dinero.
Muchos supermercados, en particular los que venden alimentos y productos ecológicos, venden productos de limpieza a granel. Podéis llevar vuestras botellas de llenarlas con detergente lavavajillas de la marca Ecover, por ejemplo, y evitar pagar el precio del envase. El ahorro es considerable. Si escogéis una botella de vidrio bonita y compráis en la ferretería una boquilla –o mejor aún, reutilizáis las que traen algunas botellas de aceite de oliva- el jabón lavavajillas formará parte de la decoración.
Los frascos de vidrio con un volumen de 500 mililitros o más son muy útiles para guardar los frutos secos. Allí se conservarán mejor que en la bolsa en la que vienen una vez que ésta ha sido abierta. Y lo mismo puede aplicarse a casi cualquier alimento que preparéis. ¿Para qué comprar nuevos envases de plástico si podéis reutilizar los de vidrio, sobre todo si pueden lavarse con seguridad en el lavavajillas?
Si tenéis una botella con una forma muy bonita, podríais transformarla en un florero. Basta un toque de esmalte para vidrio. Éste suele estar a la venta en las tiendas de manualidades. Una vez que la botella está muy limpia por dentro y fuera, hay que verter dentro una pequeña cantidad de acondicionador de superficie preparar el vidrio para el esmalte. Agitad la botella hasta que todo su interior esté cubierto con el acondicionador. Colocad la botella en posición vertical y dejad secar durante una hora. Repetid la operación con el esmalte.
Vía | www.marthastewart.com
Fotografía | Tess Shebaylo

Un huerto en el balcón es el sueño de muchas personas y, con la llegada de la primavera, parece fácil de realizar. Este año están de moda los árboles frutales, hasta las tiendas de plantas citadinas tienen manzanos, cerezos, melocotoneros y limoneros. Estos árboles, aunque altos, pueden crecer en macetas. Tienen el encanto adicional de que las flores, a partir de las que surgen los frutos, son preciosas y fragantes, especialmente las del manzano.
Se puede tener un pequeño huerto en macetas o contenedores, siempre que el balcón o terraza reciba luz. Pero hay que tener en cuenta que las plantas sembradas en macetas están bajo un estrés que puede provocar que se seque más rápido que si estuviera en el suelo, así que hay que regarlas más de lo usual. Leslie Land, blogger de The Daily Green, en su libro 1000 Gardening Questions & Answers, recomienda que, salvo que las características específicas de la planta exigan lo contrario, el riego supere los 2,5 centímetros por semana.
La tierra de las macetas no tiene todos los nutrientes que proporciona el suelo de forma natural, así que es muy importante añadir un fertilizante orgánico de vez en cuando y cambiar la tierra cuando esté endurecida. ¿Y qué sembrar? Los vegetales con raíces superficiales, como la lechuga, se pueden cultivar en macetas. Los tomates también, aunque necesitan contenedores de al menos 40 centímetros de alto, ancho y profundidad, y una acidez del suelo entre 6 y 7. Más inspiración para crear un huerto en contenedor:
Fotografía | Joel

Os hemos dado algunas opciones para reciclar la ropa que ya no usáis, en caso que de que no esté en condiciones para ser donada. En muchos hogares también hay ropa de cama que, porque ya está ajada por el uso, no usamos más. Pues he hecho un descubrimiento muy oportuno si es este vuestro caso: he encontrado las instrucciones para hacer un bolso con una funda de almohada.
Necesitarás una funda de almohada rectangular, alfileres, hilo y aguja (o una máquina de coser). Extiende sobre la mesa la funda en posición vertical, con el fondo o extremo cerrado de la funda hacia ti. Con una regla, traza una línea diagonal desde la esquina superior izquierda hacia la esquina inferior derecha.
Corta la tela siguiendo esta diagonal. Abre las dos mitades de tela: debes tener dos triángulos. Colócalos uno al lado del otro, con la base hacia ti. Superpón la punta y un tercio del triángulo derecho sobre la punta y un tercio del triángulo izquierdo. Los próximos pasos son un poco complicados, así que es mejor que sigáis las instrucciones que encontraréis en Manualidades Plus.
Vía | www.marthastewart.com
Fotografía | mtsofan

Trofeos hechos con plástico reciclado. Eso recibieron los ganadores de la carrera de Fórmula 1 en Interlagos, Brasil, en 2011. Durante los tres días que duró el evento automovilístico, la compañía química brasileña Braskem recogió las tapas de las botellas de plástico desechables y, en un laboratorio ubicado en las instalaciones del circuito, las procesó y convirtió en los trofeos que recibieron los ganadores.
Estas, claro, son palabras mayores. Es posible hacer trofeos con materiales reciclados sin necesidad de procesar esos materiales. La clave está en la flexibilidad –no han de quedar perfectos- y en la creatividad. A continuación, os damos las instrucciones para hacer un trofeo muy sencillo. Necesitaréis un vaso desechable, que será la base del trofeo, así que debe ser lo suficientemente suave como para poder abrir un agujero en él, pero lo suficientemente fuerte como para sostener la copa. También una botella de refresco, vacía y limpia, de uno o dos litros, según cuán grande queráis que sea la copa. Por último, necesitaréis un bolígrafo, una tijera, cuatro trocitos de alambre delgado o alambre recubierto del que se usa para atar las bolsas de bocadillos, y pintura.
En el fondo del vaso, en el centro, marcad la boca de rosca de la botella de refresco. Con la tijera, siguiendo ese trazo, abrid un agujero en el fondo del vaso. La boca de rosca de la botella debería entrar en su totalidad por ese agujero. Con la botella en horizontal, cortadla en dos. El lado que tiene la boca será la copa, mientras que el lado que tiene el fondo os servirá para cortar de él dos tiras de plástico de unos dos centímetros de ancho. Estas tiras serán las asas de la copa.
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Qué hacer con la ropa que ya no usamos es un asunto que ha sido abordado con frecuencia en este blog. La crisis financiera que nos azota desde hace años ha generado mayor interés en este tema, ya no sólo por las implicaciones medioambientales que conlleva desechar la ropa cuya confección ha consumido tantos recursos, sino también por la connotación económica y social que tiene desechar un bien que puede seguir siendo aprovechado, como establece la regla de las 3R.
La ropa en buen estado puede ser donada a organizaciones o instituciones que se encargan de hacerla llegar a quienes la necesitan. Generalmente, las iglesias, los centros cívicos y algunas ONGs llevan a cabo esta labor. En Cataluña, por ejemplo, los contenedores color naranja de la cooperativa Roba Amiga son ya una referencia.
Si la ropa está muy desgastada o rota, las opciones para salvar lo salvable no se limitan a hacer trapos para la cocina. Como ya os contamos, estas piezas son la materia prima ideal para hacer una colcha de retazos. Tanto el patchwork como el quilting se han convertido en actividades muy populares en Europa y Estados Unidos, siendo este último su país de origen. El primero es un tipo de labor que implica el coser juntas trozos de tela para crear un diseño más grande.
El segundo consiste en la elaboración de un tipo de colcha muy tradicional en Estados Unidos, llamada quilt, compuesta normalmente por dos capas de tejido entre las cuales se cose un relleno. Algunos quilts son tan elaborados que, en Estados Unidos, se convierten en piezas de exhibición. Como también sucede con algunas alfombras ovaladas, todo un clásico entre las alfombras, elaboradas con tiras de tela que se entrelazan.
Fotografía | Jude, Wikipedia

Better Builders es una empresa constructora de casas ecológicas y respetuosas con el medio ambiente con sede en Seattle, Estados Unidos. Pese a la distancia geográfica, muchos de sus consejos sobre los aspectos más importantes a tomar en cuenta a la hora de construir una casa de estas características son extrapolables a cualquier país. Señala, por ejemplo, que la elección de los materiales de construcción debe estar basada sobre su eficiencia, instalación, mantenimiento y costos de producción.
Tal es el caso de los materiales aislantes, cada uno de los cuales tiene una calificación específica en cuanto a su resistencia a los flujos de calor (valor R), así como diferentes impactos en sostenibilidad. La fibra de vidrio, por ejemplo, tiene un valor R entre 3.0 y 5.0 por pulgada, y está fabricada con hasta 35% de materiales reciclados. Sin embargo, puede producir irritación en la piel y los ojos debido al gel de sílice que contiene.
El algodón que se utiliza como aislamiento proviene de productos reciclados, tales como pantalones vaqueros, y tiene un valor R de entre 3.0 y 4.0 por pulgada. Seguro de manejar y fácil de instalar, es ecológico siempre que provenga de materiales reciclados, pues el algodón virgen es muy costoso de sembrar y exige mucha agua.
El aislamiento con celulosa es fabricado con periódicos reciclados en su mayoría. Por lo general, viene en forma de gránulos, pero no representan una amenaza como partículas aerotransportadas. Tiene un valor R de alrededor de 4.0.
Vía | www.prweb.com
Fotografía | mattring

Aislamiento térmico y absorción del sonido, eso es lo que proporcionará una capa de espuma Basotect grado G de 30 milímetros de espesor a 25 tranvías de la ciudad de Bonn, Alemania, que fueron construidos en la década de 1970 y que serán renovados con el producto de la compañía Basf.
Los paneles de Basotect están hechos de una resina de melanina flexible y tienen una estructura fina de células abiertas, que proporciona aislamiento térmico de 9 kilogramos por metro cúbico y absorbe las vibraciones que producen las superficies del vehículo. Basf describe así el producto:
Debido a su favorable combinación de diferentes propiedades –es resistente a la temperatura y retardante de las llama, además de ligero, elástico, absorbente del sonido y aislante térmico– Basotect se puede utilizar para proporcionar aislamiento acústico y térmico a edificios, vehículos, aviones y trenes.
Vía | www.plasticsportal.net
Fotografía | Gregorius Mundus

El símbolo universal de reciclaje tiene la forma de una banda o cinta de Möbius, un objeto con la propiedad matemática de ser no orientable que fue co-descubierto por los matemáticos alemanes August Ferdinand Möbius y Johann Benedict Listing en 1858. Su representación para el reciclaje fue diseñada por Gary Anderson en la década de 1960, para un concurso de arte organizado por una compañía de contenedores de reciclaje con sede en Chicago, que tenía como objetivo crear conciencia sobre el cuidado del medio ambiente. Indica que el producto que lo lleva puede ser reciclado.
De acuerdo con All Recycling Facts, desde entonces el triángulo se ha utilizado para representar la jerarquía de reciclaje de reducir, reutilizar y reciclar, desarrollada con el fin de minimizar los residuos, así como conservar los recursos naturales y extraer el máximo provecho de los bienes ya producidos.
Un círculo en torno a tres flechas significa que el producto está hecho de material reciclado. Las flechas negras sobre un fondo blanco indican que el producto está hecho de una combinación de materia prima nueva y reciclada. Al contrario, las flechas blancas sobre fondo negro indican que es 100% reciclado.
En los países en los que el reciclaje está más desarrollado, los símbolos relacionados con éste son muy variados. En Europa, por ejemplo, es frecuente encontrar un símbolo redondo que muestra dos flechas verdes entrelazadas. Este símbolo indica que el fabricante del producto que lo exhibe ha contribuido en el reciclaje del empaque.
Vía | www.recyclenow.com
Vía | greenliving.about.com
Fotografía | Cbuckley, Jpowell, Wikipedia
San Valentín está cada vez más devaluado, su dudosa autenticidad y su extrema tendencia al consumo lo hacen antipático para cada vez más gente. Pero siempre hay quienes necesitan un día especial, una excusa mundialmente compartida para hacer un regalo, y si es temático, mejor. Este post está dedicado a ellos. A continuación, algunos ejemplos de regalos en la línea de lo ecológico, ético o solidario.
Comer en un restaurante que usa productos orgánicos. Por ejemplo, Organic, en Barcelona (Junta de Comerç, 11, o en el Mercat de la Boqueria). Toda una referencia en el sector. No sé si fue el primer restaurante promovido específicamente como orgánico en la ciudad condal, pero sin duda es el más conocido.
Un vino biodinámico. Las viñas biodinámicas deben ser organismos autosostenibles. Las plantas nativas son animadas a crecer junto a las viñas para crear un hábitat que controle naturalmente mejor a los insectos y evite la erosión del suelo. La certificación más grande es Demeter.
Productos de cuidado personal de comercio justo. Las tiendas de Intermón Oxfam comercializan la marca italiana de cosmética orgánica Natyr, que además obtiene su materia prima dentro del sistema de comercio justo. Por ejemplo, tiene una línea para pieles maduras elaborada con frutos cultivados por un grupo de pequeñas productoras de Burkina Faso.
Fotografía | Chordboard, Wikipedia

La higiene bucodental profesional frecuente puede disminuir el riesgo de sufrir un ataque al corazón en 24%. Además, puede reducir en 13% el riesgo de padecer un accidente cerebrovascular. Estos son los resultados de un estudio realizado por investigadores del Hospital General de Veteranos de Taipei, Taiwán.
Ante el respetable presente en una reunión de la American Heart Association -Asociación Americana del Corazón-, los cardiólogos del Hospital taiwanés mostraron evidencias de que someterse a una limpieza dental profesional al menos una vez al año contribuye a evitar los infartos (imaginad una sala llena de cardiólogos haciendo un reconocimiento a los dentistas. Curioso, ¿eh?).
Resulta que la limpieza dental que realizan los dentistas -que incluye desincrustar el biofilm oral, popularmente conocido como placa bacteriana, que se adhiere a las paredes de los dientes- reduce el crecimiento de bacterias que causan inflamación y podrían desencadenar enfermedades cardíacas. De allí que quienes reciben este mantenimiento una vez al año corran menos riesgo de sufrir un ataque al corazón, en comparación con aquellos que no pisan jamás el consultorio de un dentista.
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