
La Comisión Europea (CE) llamó ayer a los 27 Gobiernos a elaborar planes nacionales para prepararse para el aumento de temperaturas causadas por el cambio climático. Especialmente, en el ámbito de la agricultura y en los países del sur. Dado que se manejan estimaciones que apuntan a un descenso de hasta el 40% de la pluviosidad en la Península Ibérica, y que ello comportaría una caída en el rendimiento de las cosechas de hasta un 30% con sus consiguientes “posibles riesgos de oferta de alimentos”, la CE urge a España a no perder el tiempo. Al igual que en ámbitos como energía, turismo, salud, recursos hídricos, infraestructuras y biodiversidad.
Como son los países del sur los que sufrirán un mayor aumento de temperaturas, elevación del mar, y alteración de las precipitaciones, la CE les pide que identifiquen las zonas “vulnerables” para aplicar medidas en el sector agrícola con la vista puesta en que, para 2050, ciertos cultivos de primavera podrían desplazarse a regiones más norteñas. Igualmente, se quiere involucrar a los campesinos para que establezcan rotaciones más equilibradas de cultivos, mejoren la eficiencia del agua con modernos sistemas de riego, revisen las épocas de siembra y se preparen para las plagas, que parece que cada vez serán más frecuentes.
En un nivel más de significado político, toda esta batería de medidas que se plantean señalan que la UE ya no sólo centra sus esfuerzos en reducir las emisiones para evitar el cambio climático, sino que ahora plantea cómo adaptarse a él. Países como Holanda ya han empezado a hacerlo. El comisario de Medio Ambiente, Stavros Dimas, dijo lo siguiente:
Aunque logremos la reducción de emisiones a las que nos hemos comprometido, cierta cantidad de cambio climático es inevitable. Por esta razón es esencial que empecemos a trabajar ahora con los Gobiernos, empresas y comunidades para que desarrollemos una exhaustiva estrategia de adaptación para la UE y aseguremos que esta adaptación se integra en las políticas claves de la Unión.
En el Libro Blanco sobre adaptación al cambio climático se identifican los sectores y actividades que resultarán más afectadas en los próximos 50 años. En el caso de la agricultura, los aumentos de temperatura, por un lado, aumentarán el riesgo a la destrucción de cosechas y, por el otro, el riesgo de eladas, que se cree que también se incrementará, puede tener efectos negativos sobre la producción de frutas. De hecho, ya hay cambios notables en las épocas de floración: melocotones y albaricoques del sur de Francia lo hacen 3 semanas antes mientras que la vendimia y el maíz, 10.
Vía | www.elpais.com
Fotografía | Hamed Parham