
Hay estudios para todo. Si usted se rompe una uña, busque por Internet lo que significa porque estoy seguro que hay explicación pseudocientífica para ello. ¿No me creen? Pues atención con el siguiente ejemplo: las personas obesas contaminan más que las que no lo son. ¿No es para frotarse los ojos?
Resulta que la London School of Hygiene & Tropical Medicine se han dejado una pasta en descubrir tal noticia. Las personas que sufren sobrepeso comen más que las personas delgadas (bravo!) y viajan más en automóvil, lo que significa doblemente malo para el medio ambiente. Por mi parte, esto es sin duda alguna el target que los vehículos eléctricos e híbridos necesitaban para potenciar su mercado.
Ya sabemos que la fabricación de la comida produce mucho CO2, aparte de todos los pesticidas que se necesitan (por el bien de su industria). Pero decir que luchar contra la obesidad es un factor clave para reducir el cambio climático me parece aberrante. Los señores Phil Edwards y Ian Roberts deberían pensárselo dos veces antes de ir diciendo tales sandeces por el mundo. ¿Qué propondrán? Alimentos ecológicos o el Slow Food como garantes de la lucha contra el cambio climático? Es que tiene tela esto.
Los científicos han estimado que cada persona con sobrepeso es responsable de una tonelada de dióxido de carbono al año más la media de las personas delgadas. La verdad, tengo mis dudas sobre cómo han hecho estos cálculos pero ellos sabrán. En juego está su credibilidad.
La Unión Europea estima que cada ciudadano produce 11 toneladas de dióxido de carbono al año. Con este dato, hagan sus cálculos respecto a países como Estados Unidos -que no debe ser tan diferente de la UE- y su alto número de personas obesas.
Vía | www.reuters.com
Fotografía | Didier Vidal
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