
Jukulwa es un lugar sagrado para las cuatro comunidades indígenas que pueblan la Sierra Nevada de Santa Marta, Colombia. Se encuentra ubicada en la vertiente norte de la Sierra entre las desembocaduras del Río Lagarto y el Río Cañas en el Mar Caribe. Cumpliendo con el mandato de sus ancestros y padres espirituales, consistente en cuidar la naturaleza, los indígenas denuncian la instalación en ese sitio de las instalaciones de la Sociedad Puerto Brisa S.A., que ha construido un puerto marítimo multiusos. Por ello, realizaron una manifestación pacífica hasta ese punto el pasado 14 de abril y ayer, Día de la Tierra, hicieron un nuevo llamado para salvaguardar Jukulwa.
El cerro sagrado de Jukulwa está rodeado por lagunas costeras, madreviejas y pantanos en los cuales crece el manglar “mejor conservado de la costa Caribe colombiana”. Este manglar es clave, según los científicos, para la preservación de la franja costera. En esa región de pantanos se crían y reproducen miles de animales marinos y terrestres, nidifican aves migratorias, encuentran los peces su sustento.
A pesar de existir una legislación que los ampara, puesto que, según la Resolución 1312 del Ministerio de Ambiente, Vivienda y Desarrollo Territorial de julio de 2008, hay que “garantizar el libre acceso de los indígenas a su sitio de pagamento”, lo cierto es que denuncian que, al destruirse esos lugares sagrados, se atropellan sus derechos como pueblos indígenas. De hecho, se ha secado ya un importante pantano y una de las lagunas ha disminuido su volumen.
En un comunicado, los mamos o padres espirituales, consideran que completar la construcción del muelle:
Sería otra terrible equivocación que alteraría irreversiblemente el equilibrio de las aguas y amenazaría la integridad de las culturas y la existencia misma de los indígenas de toda la Sierra Nevada. Hemos advertido y alertado sobre las graves consecuencias que este megaproyecto ocasionaría y hacemos responsables al gobierno del hermano menor de sus consecuencias sobre la salud y la vida.
Estamos viendo que la Tierra se está llenando de problemas, que tienen consecuencias futuras y que no podemos ver sólo con la mirada puesta en lo que pasa hoy, problemas que nuestros padres Serankua y Seinekun nos enseñaron a evitar. Ellos nos dijeron que a la Tierra hay que cuidarla, hay que conservarla, hay que mantenerla con sus brazos, sus pies, sus ojos, su cerebro y su corazón, porque el planeta es como una persona: cada día que le quitamos miembros, se debilita.
Cabe destacar que los indígenas no están en contra del desarrollo de cualquier proyecto, no. Están en contra de la forma de realizar estos proyectos así como del emplazamiento escogido para hacerlo. Estas palabras son clarificadoras:
No es que el hermanito menor no pueda vivir en la Tierra, o no pueda vivir cerca de los sitios sagrados. Sí puede hacerlo, pero de una manera diferente, se puede vivir allí, se puede construir casas, se pueden tener animales, se pueden hacer sembrados, pero no se pueden destruir. En la construcción del puerto en Jukulwa primó el interés económico por desarrollar un proyecto privado, por encima de los derechos de los pueblos indígenas y de la preservación del medio ambiente. Si nos construyen en sitios sagrados, quedamos rotos.
Vía | www.elespectador.com
Fotografía | Concejo Territorial de Cabildos
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