
¿Recordáis a Knut, el oso polar que tanta expectación levantó en Alemania y cuyo nombre es resultado de un concurso nacional? Si no lo recordáis, os dejo un vídeo después del salto, en el que aparece jugando con el cuidador que le alimentó desde bebé. El caso es que el pobre oso es objeto de una fuerte disputa entre dos zoológicos. Por una lado, el zoológico de Berlín, en el que nació. Por otro, el zoológico de Neumünster, sus dueños legales, que reclaman una parte del dinero que ha generado el oso.
En 1999, el zoológico de Neumünster prestó al de Berlín al padre de Knut, Lars. Se supone que, en estos casos, el primer hijo de Lars con la osa Tosca pertenecería a Neumünster. Knut ha vivido todo el tiempo en el zoológico de Berlín, pero los de Neumünster exigen una parte de las ganancias, en concepto de entradas y productos alusivos, que el oso ha generado. De lo contrario, reclamarán su custodia.
Y mientras todo esto sucede, ¿dónde le gustaría estar a Knut? En algún lugar del círculo polar ártico, seguramente. El director de Neumünster dice que había recibido una oferta de Berlín para zanjar el asunto: unos cuantos pingüinos. Pobre pingüinos, convertirse en moneda de cambio –y además ser rechazados como tal- como si ellos quisieran estar en algún zoológico en primer lugar.
Vía | www.guardian.co.uk
Fotografía | Olivier Bruchez