
Ayer os contaba acerca de un supermercado de la cadena Sainsbury’s, en Inglaterra, que acaba de instalar unas placas metálicas bajo el pavimento de su aparcamiento para producir energía cinética cuando los clientes pasan con sus coches. Os decía que no dejaba de ser contradictorio que se intentase conseguir un poco de energía renovable a través de un medio tan contaminante como un coche. Y hoy leo que no estoy sola en mi opinión: David MacKay, profesor en el departamento de física de la Universidad de Cambridge, opina que el ahorro de energía que se obtiene no compensa la contaminación que produce el viaje en coche.
MacKay dice textualmente en The Guardian:
Mi sugerencia es que estos sistemas ahorran tan poca energía que no deberíamos malgastar espacio en el diario en tales historias. (Traducción libre)
MacKay compara la energía que podría ahorrarse gracias a estas placas cinéticas con el total de energía usada en un viaje normal al supermercado. Suponiendo que las placas cinéticas extraigan un quinto de la energía cinética de un coche que pesa una tonelada y viaja a 20 metros por hora: 0,002 kilovatios por hora. La energía usada por un coche que viaja unos nueve kilómetros desde y hacia el supermercado, es de unos ocho kilovatios.
Eso es mucho menos del 1%, razón por la que MacKay considera que este sistema de energía verde simplemente crea la ilusión de progreso mientras que distrae e la gente de cambios realmente serios.
Para identificarlos, MacKay sugiere aplicar la regla del 1% para los artículos que se publican en la prensa sobre ahorro energético: un gadget debe ser discutido sólo si produce un ahorro energético de al menos 1%.
Vía | www.guardian.co.uk
Fotografía | Steve Cadman
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