
Ni las plagas ni las enfermedades. Los apicultores franceses tienen claro quién clava su aguijón mortal a las abejas: los plaguicidas. Profesionales de la miel del sudeste galo, una de las zonas de mayor producción del país, lamentan la elevada mortalidad entre las abejas, que en las últimas dos décadas supera incluso el 50%.
Parece que la afanosa abeja es una víctima más de los venenosos plaguicidas. Así, al menos, lo afirman apicultores del área de la Provenza, Alpes y Costa Azul, una región con más de 165.000 colmenas explotadas y una producción de 2.000 toneladas de miel al año.
Según alerta el Sindicato de Apicultores Profesionales de Var, departamento francés de esta zona, la mortalidad de las abejas ha aumentado increíblemente por el uso de los plaguicidas. Ya no son las plagas las que merman la población de las colmenas ni las enfermedades de siempre, sino las miles de toneladas de productos contra las plagas que cada año se descargan en la naturaleza.
Éste no es un problema francés. Los plaguicidas, aseguran estos apicultores, son una amenaza para las abejas de todo el mundo, que las debilita y les causa enfermedades virales. En los últimos 15 ó 20 años se ha pasado del 10% de mortalidad al 30, 40% de bajas, llegando al incluso al 50% en algunos casos.
Ellos afirman que no sólo pretenden cuidar y proteger su negocio y la tradición de las mieles aromáticas elaboradas gracias a la riqueza floral de la Provenza, sino que también buscan cuidar todo el ecosistema que rodea a la abeja: un insecto que hay que aprender a amar. Es decir, quieren que veamos en una abeja algo más que una obrera de la miel y el miedo a su aguijón. Una bonita visión, contemplarla como un bichito que tan sólo existiendo nos regala mayor biodiversidad.
Para tal fin, estos apicultores han publicado un folleto - titulado Compartir nuestros jardines con las abejas- para difundir este concepto y concienciar a los jardineros sobre el problema de los plaguicidas. Un folleto que apuesta por respetar el entorno hasta tal punto que ni las malas hierbas ni ninguna especie deba ser considerada perniciosa. Su lema es dulce como la más rica miel: Todo es útil para la naturaleza.
Vía | www.varmatin.com
Fotografía | Alvaro Galve