
La deforestación, entre otros cambios medioambientales provocados por las actividades humanas, está haciendo que el Amazonas sea cada vez más seco y caliente. La vida de los seres vivos que habitan esta región de la tierra, incluyendo a los seres humanos, se ve inexorablemente afectada por estas alteraciones en las características normales de su hábitat. La tribu de los Kamayurá, que habita en el Amazonas brasileño (en la foto la tribu kalapalo, con quienes comparten el río Xingu), son un ejemplo de ello. Los ríos y lagos de su territorio se están secando, y con ello están desapareciendo los peces, principal sustento de estos indígenas.
En lugares en los que los peces solían abundar, ahora los Kamayurá pueden pasar toda la noche intentando pescar un pez, sin suerte alguna. El Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático, establecido bajo el seno del Programa Medioambiental de Naciones Unidas y la Organización Meteorológica Mundial, sostiene que 30% de las plantas y animales terrestres enfrentan un serio peligro de extinción si la temperatura global aumenta dos grados Celsius.
Los antropólogos temen que los pequeños grupos indígenas de la selva desaparezcan junto con su hábitat. En el caso particular de los Kamayurá, dependen en gran medida de los peces para su supervivencia. Algunas veces comen monos, pero dicen necesitar al menos 30 de estos animales para satisfacer el apetito. Pero los grupos indígena cuya cultura está siendo amenazada por el cambio climático se pueden encontrar en todo el mundo.
Las comunidades que viven en las zonas más remotas del Ártico, como los Inuit, sufren por el derretimiento de los caminos que deben usar para moverse y que normalmente son los ríos congelados. Las culturas de las pequeñas islas y atolones del Pacífico están siendo literalmente cubiertas por un mar cuyo nivel aumenta paulatinamente.
Anteriormente, cuando un grupo indígena se enfrentaba a graves problemas de supervivencia en su territorio, los líderes de la tribu tomaban la decisión de moverse hacia otras zonas. Hoy, incluso eso es difícil debido a la expansión de la población urbana y la explotación de zonas cada vez más amplias de la selva. En el caso de los Kamayurá, que viven en el Parque Nacional Xingu, lo que una vez fue un amplio territorio selvático ahora está cubierto de ranchos.
Vía | www.nytimes.com
Fotografía | E-GIACOMAZZI
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