¿Hasta el moño de gastar dinero en cremas pero no quieres renunciar a verte bien? ¿Necesitas un empujoncito para dejar de sufrir el imperialismo de la industria cosmética?. Si te cansaste de la belleza metida en un tarro, pásate a una fórmula más sencilla: la que te ofrece la propia naturaleza.
El mercado de la cosmética nos tiene medio hipnotizados con sus promesas, pero ¿cuántos de sus productos están comprobados realmente? Y, una segunda pregunta: ¿cuántos respetan el medio ambiente, sin trampas?. Éstas son dos preguntas del millón que no nos corresponde a nosotros responder, ojalá pudiéramos hacerlo. Lo que sí sabemos es que la química no es necesaria para lucir una bonita piel: existen fantásticas opciones naturales -algunas se comercializan-, para revitalizar las células de la epidermis.
Es casi obligatorio comenzar recomendando una dieta balanceada y un estilo de vida activo como inmejorable manera de alimentar nuestra salud y la piel. Porque, así es, la piel refleja nuestro estado de ánimo… y cuánto bebemos: prohibido vivir en sequía. Beber mínimo 2 litros de agua al día -si es mineral, mira en la etiqueta que tenga el nivel de residuo seco bajo- es sinónimo de piel bella.
La tensión -el famoso estrés- trata nuestra piel como si fuera un granizo cayendo sobre los delicados pétalos de una flor. El estrés crónico nos hace parecer más viejos, pues la tensión activa las glándulas suprarrenales, inhibiendo el sistema inmunológico y desencadenando problemas de salud. ¿Y qué tal si hacemos ejercicio para relajarnos? Si eres de los que se estresan en los gimnasios, puedes hacer yoga: trabajarás la mente y el cuerpo.
Dormir también es importante. La belleza se alimenta de sueño, para comprobarlo sólo hay que mirarse el careto en el espejo cuando se ha dormido poco. Pero, a veces es un lujo inalcanzable. Pero no te preocupes, si no puedes ponerte al día en tu zzzzz!!!! hay algunos trucos, como las típicas rodajas de pepino sobre los ojos o pulverizarse agua mineral o de rosas. Para estos casos son milagrosas las mascarillas naturales (en un próximo post hablaremos de ellas).
Otro capítulo: el sol, un terrible enemigo de la piel, hay que protegerla adecuadamente. No descubro nada con esto, pero mucho cuidado con las cabinas de bronceado, su peligrosidad ha sido noticia estos días. Y la opción de los autobronceadores no es una alternativa por su química. Aunque existe una sustancia natural que puede ayudarnos a lucir un bonito color de piel: la cúrcuma, especia de color amarillento originaria de la India y utilizada durante siglos para este fin. La receta es sencilla: mezclaremos media cucharadita de cúrcuma (dosis para el rostro) con leche entera, hasta formar una pasta que aplicaremos durante cinco minutos. Pondrá un mágico brillo dorado en toda nuestra dermis. Un apunte: la cúrcuma también es eficaz para eliminar el acné.
Y, un último consejo: pon oxígeno (O2) en tu piel. Conseguirás calmar inflamaciones, tratar el acné, destruir las bateria y dar más vida a las células de tu piel. No, no hay que asustarse, no hablo de los carísimos tratamientos en salones de belleza (Madonna es una fanática de ellos) ni de las cremas que dicen producir un efecto similar aunque no lo contengan (es imposible, se trata de un gas). Entonces ¿cuál es la solución?: la utilización de purificadores de aire de alta calidad, como BlueAir, Austin Air Filters, y IQAir Air Cleaners. Los purificadores de aire crean un óptimo ambiente de aire limpio rico con O2 puro. Si duermes con él encendido, habrás ganado una larga sesión de O2 fresco al despertarte.
Vía | www.thedailygreen.com
Fotografía | Sissilove31