
Entre el 6 de julio de este año y el 6 de julio de 2010, una pareja estadounidense enfrentará uno de los mayores retos que se pueden enfrentar en este planeta si se pertenece a la especie humana: no producir desechos que terminen en un vertedero. Esta cruzada ecológica lleva el nombre de Green Garbage Project e implica a dos humanos, dos gatos y un perro. Amy y Adam -que así se llaman los involucrados humanos- viven en el estado de Oregon y se han planteado el objetivo de aprender durante un año como reciclar, compostar y reducir su consumo hasta el punto de que nada de lo que desechen -que será lo mínimo- termine en un vertedero.
Todos sus avances están siendo documentados en el blog de su web. Lo he estado leyendo las últimas dos semanas y hasta me han entrado ganas de intentarlo en este lado del Atlántico, porque parece que no ha habido mayores traumas hasta ahora. Nada putrefacto en el hogar, cero toneladas de botes vacíos obstruyendo puertas y ventanas.
La pareja reconoce, no obstante, que disminuir al máximo los residuos que producen en su vida diaria no será tarea fácil. Tienen planeado no comprar cosas que no sean reciclables, instalar un compostador en el jardín, cultivar frutas y vegetales e incluso producir su propio jabón, queso, mantequilla, müesli y pan.
Las reglas: todos los residuos que produzcan -es decir, todo aquello que no se pueda reciclar, biodegradar o reutilizar- será desechado a la vieja usanza.
¿Por qué lo hacen? Bueno, es un experimento interesante. Además, están alentados por unas estadísticas que señalan que el ciudadano promedio estadounidense produce unos dos kilogramos de basura al día, más que en cualquier otra parte del mundo.
Vía | greengarbageproject.adammathiasdesign.com
Fotografía | greengarbageproject.adammathiasdesign.com
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