
Un nuevo estudio ha revelado que los caballitos de mar eligen a las hembras más grandes. Las preferencias de estos mágicos seres son el equivalente acuático a las de Bernie Ecclestone o Rod Stewart, casados con mujeres mucho más altas que ellos.
Para los seres humanos la altura no da beneficios en términos de supervivencia, pero quizás sí en tiempos prehistóricos. Por eso, considerando que nuestros impulsos básicos siguen viviendo, se entendería la admiración que despiertan las mujeres altas. Así opinan de estos asuntos, entre prehistóricos y mundanos, los investigadores de un estudio que rompe las creencias que existía sobre la vida amorosa de los caballitos de mar. Y en el que se pulveriza el mito de que son las caballitos de mar quienes eligen a los machos para confiarles sus huevos. En lugar de ello, son ellos los que deciden los huevos de qué hembra llevarán en su vientre. Supongo que ya sabías que los hipocampos son seres únicos: es el macho es el que pare entre movimientos pélvicos dignos del mismísimo Elvis Presley.
Volviendo al estudio, para llegar a estas conclusiones, un equipo de acuaristas de la Universidad de Zurich observó los rituales de cortejo de los caballitos de mar (hippocampus abdominalis), entre los que hay una diferencia de tamaño importante según el sexo, de un 15 y un 20% mayor en ellas.
Se observó una búsqueda activa de los machos, con preferencia por los ejemplares más grandes. ¿La razón? Los científicos piensan que se trata, simplemente, de una elección práctica, pues las mayores también producen los huevos y las crías más grandes, que son las que tienen más probabilidades de sobrevivir.
Otro mito con el que acaba el estudio es su monogamia. En sus relaciones descubrieron escasa fidelidad y cambios de pareja. En fin, no sé qué pensar de que la lealtad amorosa de los caballitos de mar, considerada hasta ahora toda una lección moral de la naturaleza, resulte una mentira. ¿Era un cuento de hadas? Normal ¿Cómo no iba a pasar algo así con un animal tan mágico y legendario?. ¡Sniff!
Aunque, para llorar, llorar, la situación de esta especie, en serio peligro de extinción. Su población ha disminuido alrededor del 50% en la última década. Y no ha sido debido al cambio climático, que también afecta al hábitat marino, o a la contaminación acústica en los mares.
Si no es por el cambio climático, ni tampoco por su monogamia -ahora ya sabemos que perder a su pareja no limita su reproducción- ¿qué hace peligrar la existencia de estos delicados seres? Sobre todo, su captura para el floreciente mercado de la medicina china o para venderlos como souvenir, muertos o vivos, como tristes mascotas.
Vía | www.dailymail.co.uk
Fotografía | Alaskan Dude
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