
Los pastores australianos tienen bien calentitos a los de PETA y a importantes cadenas de moda inglesas, y no precisamente gracias a la lana de sus ovejas. La cosa viene por una promesa incumplida: Next y Marks & Spencer se encuentran entre las firmas que amenazan con boicotear la lana que siga produciéndose con la técnica del mulesing, en contra del compromiso que adquirió el sector ganadero australiano hace 6 años de acabar con esta cruel práctica en diciembre del 2010.
Las alarmas se han disparado con el anuncio de Australian Wool Innovation (AWI) de no poder cumplir lo pactado. ¿La excusa? Que las alternativas son muy caras. O, lo que es lo mismo, que las pobres ovejas tendrán que seguir con el culito amputado y sangrando. No, no exagero. La técnica del mulesing, practicada desde la década de 1930, consiste en cortar, con tijeras de podar, la piel alrededor de las nalgas de corderos merinos de pocas semanas de edad, una mutilación sin anestesia ni administrarles analgésicos, realizada como método barato de prevenir infecciones por gusanos (a pesar de que hay métodos de controlar las parasitosis). Pero esto sólo es el principio, pues cuando las ovejas dejan de ser productivas, enfermas y heridas, se las envía a Oriente Medio en condiciones terribles. Ni qué decir tiene que son tratadas como objetos, se las lanza por la borda o se las amontona agonizantes. Y muchas de las que logran sobrevivir al viaje son degolladas estando aún conscientes.
Ante este panorama, el cliente ha dicho basta y, como el comprador decide, pues amenaza con cambiar de proveedor. Así de clarito. Y, como era de esperar, la amenaza de boicot ha venido acompañada de reacciones a la negativa del AWI. Dos ejemplos: la Royal Society for the Prevention of Cruelty to Animals (RSPCA) consideró la decisión como “totalmente inaceptable”, y un portavoz del British Retail Consortium dijo que estaba “decepcionado” con este anuncio.
¿Te preguntas qué hizo comprometerse a los ganaderos australianos a dejar de maltratar a las ovejas? Pues bien, no fue iniciativa suya. Ocurrió tras la presión de una campaña de activistas de People for the Ethical Treatment of Animals (PETA), que tienen otros frentes abiertos en este país.
A este precio no sé quién quiere ropa ni barata ni cara. ¿Para cuándo unas etiquetas con auténtica información del producto? Bueno, por lo pronto tenemos el anuncio de boicot a esta lana manchada con sangre. Y la amenaza no es simple humo: Si a partir de diciembre del 2010 siguen cortando las nalgas de las ovejas con tijerotas, y aunque se les alivie el dolor, los ingleses comprarán la lana a otros países.
¡Ah, se me olvidaba! Los pastores pretenden hacer creer que están salvando las vidas de las ovejas: La Federación Nacional de Granjeros Australianos declaró que sin mulesing hasta tres millones de ovejas podrían morir en un año con una muerte lenta. Siguiendo con su estremecedora lógica, un remedio ideal para acabar con su agonía sería matarlas a tiros, tal y como hacen con los camellos. Esta vez se ahorrarían el helicóptero.
Vía | www.telegraph.co.uk
Fotografía | Mobology
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