
“Flip es el Peter Shilton en el mundo del perro”, dice orgulloso el dueño de un peculiar border collie que, como hacía el ex portero inglés, “devuelve cada pelota que encuentra en su camino”.
La inteligencia y los grandes reflejos del border collie son bien conocidos, pero el caso de Flip resulta, como su propio nombre indica, flipante de flipar. Su dueño, Colin Pady, granjero jubilado que ha tenido varias generaciones de collies, ya percibió en él una habilidad especial desde que era un cachorro. “Su capacidad es impresionante, tiene la cabeza de un fubolista, captura la pelota con la boca y defiende el territorio”, explica sonriente.
En el video podéis ver a Flip en plena acción, cómo lo disfruta, dando sorprendentes saltos en el aire y siempre atento, llegando a cada pelota que le lanza su dueño en el jardín de la granja en la que vive siempre en contacto con la naturaleza, situada en la ciudad inglesa de Colyford, en Devon.
Pady no repara en alabanzas cuando habla de Flip. A juzgar por sus palabras, este perro no tiene ni sombra de artritis, y podría dar clases de agilidad a más de un futbolista:
Le gusta defender y recoger la pelota. Lo cierto es que cuesta trabajo recoger un balón suyo, es muy flexible y mantiene sus ojos en la pelota. No ha recibido entrenamiento, está en sus genes, se trata de una capacidad natural relacionada con el trabajo que su raza ha realizado a lo largo de generaciones, como sus padres Meg y Spot, y su abuela, Fly, los tres cuidadores de ovejas. Nosotros hemos tenido siempre collies, pero nunca he encontrado un tan ágil como éste: Flip va a atrapar las bolas volando todo el tiempo. Capturas pelotas de tenis en pleno vuelo, sus reacciones son sorprendentemente rápidas. Y no sólo le gusta el fútbol, también se muestra muy coordinado en otros deportes, como el cricket. (Traducción libre)
La primera vez que demostró su talento fue a las seis semanas de edad: dio un cabezazo cuando se acercó a unos niños que pateaban una pelota. Desde entonces, Flip no ha parado, y tiene un gran éxito con los pequeños, que visitan la granja en régimen de alojamiento y desayuno.
El instinto de mantener a raya todo lo que se mueve en el jardín tiene medio asustadas a las ardillas, que no se atreven a bajar de los árboles. Las ovejas ya son pocas en esta granja, por lo que a Flip le sobra tiempo libre para convertirse en un deportista juguetón, que además es “fiel, amoroso, inteligente y paciente”, la alegría de Colin y su esposa, Val.
Vía | www.telegraph.co.uk
Fotografía | Che89
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