
En muy raras ocasiones, la vida pone en nuestras bocas un delicioso caramelo. Y, para los defensores de la vida animal, la simple existencia de Sanctuary Farm es como disfrutar de una de esas sorprendentes piruletas gigantes y multicolores. En esta dulce y atípica granja puedes encontrar desde una juguetona cabritilla, con solo tres patas y una prótesis, hasta vacas o cerdos con una edad, una sonrisa y un peso imposibles de encontrar en las granjas tradicionales.
Lejos de los circos, las jaulas y los matarifes, viven en un auténtico paraíso: los marranos corretean por los prados cuando despiertan de sus largas siestas, las cabras disponen de una plataforma para hacer ejercicios, mientras que pollos, gallinas, patos y pavos meten el pico y las patas donde les viene en gana. Sin matadero a la vista, la vida pasa feliz en la Sanctuary Farm. Por suerte, la pesadilla ya pasó, ya que sus animales fueron rescatados de mataderos y otros lugares similares dedicados a la comercialización de comida animal.
La cerdita Queenie escapó de un mercado de Queens, en Nueva York, y otros cerditos refugiados en esta granja fueron víctimas de las recientes inundaciones de Iowa. Además, polluelos de pavo son abandonados a las puertas de la granja todos los años el día de Acción de Gracias, quizás huérfanos de los adultos que acaban en bandeja de porcelana. Efectivamente, el rescate de los animales suele ser el modo en el que llegan los animales a Sanctuary Farm, una granja dirigida por activistas vegetarianos que se sitúa en el refugio de Watkins Glen (Nueva York), de 175 acres, y junto con su instalación hermana de Orlando, California: actualmente, constituyen la mayor red en USA dedicada al rescate de animales de granja.
Imágenes de la Sanctuary Farm







Además sostener la granja garantizando el bienestar de los animales, sus cuidadores también se ocupan de participar en campañas de protección y de concienciación sobre los derechos de los sin voz. Su actividad en este campo consiste en dar a conocer a la opinión pública las brutales condiciones en que viven los animales en las explotaciones granjeras, productoras la gran mayoría de los productos cárnicos y lácteos consumidos en USA: “Las personas tienen sentimientos, no apoyan la crueldad y son los primeros sorprendidos al enterarse de la verdad sobre el trato dispensado a los animales en las explotaciones granjeras”, dice Gene Baur, presidente de la Sanctuary Farm.
Según explican desde este lugar casi inverosímil, los animales destinados al consumo humano pasan sus cortas de manera cruel. Sus lecciones de humanidad son un recorrido por las reivindicaciones más calientes del activismo vegano. Citan algunos ejemplos de “las crueldades que el negocio de la carne, la leche y l os huevos intenta ocultar”: las cerdas son enjauladas en minúsculas cajas durante el periodo de amamantamiento, se tortura a las gallinas obligándolas a poner huevos en “cárceles de alambre en batería”, y otras tropelías cometidas contra los terneros.
El capítulo de los cuidados veterinarios también es de antología. En esta granja, una parte considerable del presupuesto se dedica a sanar a los animalitos que lo necesitan. Otro ejemplo que habla por sí mismo, y que sería algo impensable en cualquier granja: gastarán 800 dólares en cirugía para un ave que apenas cuesta 2 dólares.
Aquí se predica con el ejemplo hasta las últimas consecuencias. No sólo acarician, sonríen, abrazan y llaman por su propio nombre a cada uno de los 800 animales refugiados en ella, sino que ninguno de los directores de la Granja Sanctuary come carne o productos de granja. Aunque introducir o promocionar una dieta sin carne no es su prioridad. Tal y como está el patio, han decidido que están más interesados en mejorar las horribles condiciones bajo las que los animales se convierten en comida.
Vía | www.bloomberg.com
Fotografía | Ben Borkowski
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