
Mientras algunos sacan provecho de los excrementos (fabrican ladrillos, vidrio, cocinan o los convierten en electricidad), otros echan las cacas de perro …y 600.000 dólares por el desagüe. Es la bonita cantidad que ha costado reparar las tuberías del refugio de perros de Vancouver (Canadá), donde se ha formado un tapón de aúpa a causa de una deficiente infraestructura pero, sobre todo, por la mala costumbre de los cuidadores de tirar los deshechos de los animales por el alcantarillado.
Lo que empezó como una pequeña reparación y ampliación del tamaño de las tuberías desde los 5-10 hasta los 16 centímetros, acabó en una grandísima obra, acompañada de una factura de auténtico espanto. Evidentemente, en el presupuesto no se preveía el pastelón que se fueron encontrando los operarios. Y todo porque el maloliente tapón se ha hecho grandísimo a golpe de manguerazo. ¿Que si los mantenedores sabían lo que hacían? La respuesta, lógicamente, es que sí. ¿Como no iban a saberlo, cuando colaban desde excrementos hasta pelos o, incluso, juguetes de peluche?. Con unos voluntarios como éstos, desde luego, los perros no tienen manera de ser eco-responsables, pero así es la vida, que diría mi abuela.
Para más cachondeo, incluso desde el mismo refugio han reconocido que lo hacían por comodidad, o pura vaguería, como se prefiera. De hecho, fueron advertidos del pequeño tamaño de las tuberías y de la conveniencia de recoger los deshechos con palas antes de pasar el agua a presión, pero se constestó que la mala predisposición de los cuidadores dificultaba cumplirlo.
Además de suponer un imperdonable derroche de agua, con lo cortísimos de recursos de todo tipo que van siempre estas ONG’s, no me digáis que no tiene delito perder este dinero sólo porque los cuidadores se negaban a recoger todo lo que la cañería no puede tragar. Como tampoco tiene perdón que la construcción se haya realizado tan deficientemente, con ridículas tuberías de entre 5 y 10 centímetros.
Noticias como ésta son una mala propaganda para las sociedades protectoras, que deberían ocupar los titulares por asuntos en las antípodas de éstos, tales como recibir donaciones, un comportamiento ecológico ejemplar, apertura de nuevas instalaciones… ¡pero qué va, precisamente aquí no es que brillen ni el sistema de gestión de desechos ni la optimización del uso del agua! . En fin, que los platos rotos los paga el medio ambiente, los contribuyentes de Vancouver …y los pobres animales, ya que el costo de la reparación se ha cubierto con el presupuesto que estaba destinado a financiar un estudio sobre la posibilidad y conveniencia de construir una protectora de animales.
Vía | www.theprovince.com
Fotografía | :mrMark:
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