
Mirad qué cosa tan obvia, y a la vez nueva, concluye un estudio: Los árboles forman parte fundamental de la agricultura, y aunque ésta a menudo se asocia con la deforestación masiva, casi la mitad de todos los paisajes cultivados en todo el mundo incluyen importantes cubiertas de árboles. Para demostrarlo, investigadores del Centro Internacional para el Desarrollo Integrado de las Montañas y la Universidad Católica de Lovaina en Bélgica, utilizaron imágenes tomadas desde satélites.
La intención del estudio, cuyos resultados fueron anunciados en la apertura del 2 º Congreso Mundial de Agroforestería, que se celebra esta semana en Nairobi (Kenia), es revelar el papel vital de los cultivos arbóreos en millones de hectáreas de tierras agrícolas en África, Asia, América y Europa y, sobre todo, quitar el sambenito a los agricultores de ser los culpables de la pérdida de bosques.
Este es el primer estudio que cuantifica el grado en que los árboles son parte vital de la producción agrícola en todas las regiones del mundo y descubre que en más de mil millones de hectáreas -el 46 por ciento de las tierras agrícolas del mundo- la cubierta arbórea es superior al 10 por ciento. Es decir, un tamaño el doble que la Amazonia, mostrando que los agricultores “protegen el medio y plantan árboles de forma espontánea”, dijo Dennis Garrity, Director del Centro Mundial de Agroforestería.
Garrity reivindica nuevas políticas agrarias que potencien la plantación de árboles como cultivo, con el fin de aprovechar el efecto beneficioso del árbol para la agricultura:
El problema es que los políticos y los planificadores han tardado en reconocer este fenómeno y aprovechar el efecto beneficioso de la plantación de árboles en los huertos. Los árboles proporcionan a los agricultores casi de todo, desde el secuestro de carbono, a los frutos secos y frutas, a la protección contra el viento y el control de la erosión, combustible para la calefacción y madera para la vivienda. A menos que esas prácticas sean sometidas a escala en las comunidades agrícolas de todo el mundo, no se beneficiarán del pleno valor que éstos pueden aportar a los medios de vida y los paisajes. (Traducción libre)
La investigación agroforestal habla de los muchos usos de los árboles cultivados, tales como fertilizar los cultivos y mejorar la salud del suelo, alimentar personas y animales con sus frutos, dar madera para proporcionar vivienda y madera para dar energía, así como proporcionar medicinas o productos mundiales, tales como café, caucho, nueces, gomas y resinas. También son importantes para controlar la erosión, la calidad del agua y la biodiversidad. La clave es encontrar el árbol adecuado para el lugar adecuado y el uso correcto.
Hay casos, según los autores, en los que los bosques son inicialmente deforestados para la agricultura, pero la cobertura arbórea regresa más tarde, ya que los agricultores plantan árboles que pueden generar ingresos y proporcionar otros servicios, tales como proteger las cuencas hidrográficas. Sus conclusiones incluso llegan más lejos: piden que la adopción de prácticas agroforestales se incluya como sistema de mitigación del cambio climático.
Vía | unep.org
Fotografía | Lin Linao
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