
El Pew Environment Group, un think-tank sobre el medio ambiente ubicado en Washington, ha llegado a la conclusión de que el esquema de Naciones Unidas que obliga a los puertos a reprimir a los barcos de pesca ilegal se ve frustrado por una falta de información, implementación y participación. Desde 2004, de los 176 barcos que han sido identificados y colocados en la lista negra por autoridades de pesca, sólo 55 aparecieron en los registros de los puertos. El Pew ha presentado estos hallazgos al Fondo de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, FAO por sus siglas en inglés.
Otro de los hallazgos del grupo es que, en algunos casos, los puertos que evaluó no confirmaban la identidad de los barcos. En otros, los propios capitanes de las embarcaciones habían encontrado una forma de evitar que se les detectara, por ejemplo, cambiando el nombre del barco a mitad de viaje, antes de entrar en una región en la que el control es estricto. Los barcos que están en la lista negra tienen, en teoría, prohibido descargar su pesca en los puertos que están inscritos en el esquema de la ONU.
De acuerdo con el informe de Pew, un quinto de todos los peces descargados provienen de barcos no reportados, no regulados y que realizan la actividad ilegalmente, un dato que, además, se incrementa la mitad con relación a las especies más valiosas, como el atún azul. En algunas zonas de África Occidental y el Sureste de Asia, los países simplemente carecen de recursos para patrullar sus aguas.
Para algunos países, la pesca ilegal representa una importante pérdida de ingresos y está teniendo un impacto directo en su desarrollo, dice el director del Pew. En Somalia, un país que ya es calificado como Estado fallido y que es incapaz de aplicar ningún tipo de ley en sus aguas territoriales, la industria pesquera ha sido devastada. Los pescadores, arruinados, son un material perfecto para engrosar las filas de los piratas.
Parte del problema de los países asiáticos que consumen grandes cantidades de pescado, tales como China, Corea del Sur y Taiwan, es que no son muy escrupulosos con respecto a certificar de dónde proviene el pescado que compran. Europa tampoco ha estado exenta de crítica en el informe del Pew: muchas de las flotas pesqueras de países como España y Noruega cambian su bandera a conveniencia para evadir las cuotas de pesca.
Vía | www.reuters.com
Fotografía | Larryzou
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