
Cosas tan horribles como ésta suceden cuando insistimos en colocar cada cosa en el sitio que nos apetece, y a la fuerza. En este caso, esa cosa se llama elefante, un ser vivo gigantesco que puede llegar a tener muy mala leche cuando se le ordena cuál ha de ser su hábitat, y cuál no. Es lo que ocurre en Orissa, un estado indio donde los ataques de elefantes son un problema cada vez mayor, que crece al mismo ritmo que disminuye su hábitat forestal debido a la invasión humana: los últimos sucesos se han saldado con 7 campesinos muertos, medio millar de personas recluidas en campamentos de socorro y cientos de casas detrozadas en la India.
Es el resultado de una serie de desgracias en cadena ocurridas en las aldeas de Simonbadi y Kirikutty de la India que, según informaron las autoridades del país, sufren constantes ataques de una manada de 14 elefantes que, en las últimas semanas han puesto a correr a 500 campesinos hasta los campamentos de socorro, han matado a 7 personas y han aplastado cientos de viviendas.
Los residentes de las aldeas afectadas están manifestándose sin tregua, bloqueando carreteras importantes para exigir medidas contra estos elefantes que están provocando situaciones de auténtico caos.
Los campamentos de socorro, que acogen a 500 víctimas de estos ataques elefantíacos, se encuentran cerca de las aldeas, a 245 kilómetros de la capital del estado de Orissa, Bhubaneswar, al este de la India. Pero los asilados en ellos no pueden regresar hasta que el peligro haya pasado por completo.
Según explicaron las autoridades locales, la mayoría de personas han perdido sus casas con techo de paja, por lo que se seguirán abriendo más campamentos hasta que el departamento forestal sea capaz de ahuyentar a los elefantes. Imaginad el esfuerzo sobrehumano de los trabajadores forestales de Orissa, un equipo de 120 personas ocupados de empujar a estos animales en peligro de extinción hasta un lugar protegido.
Vía | Agence France Presse
Fotografía | Mister E
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