
Daniel Tate, 11 años de edad, natural de Devon, Inglaterra, estaba de paseo por la campiña. Se agachó para recoger lo que pensaba que era una bonita flor rosada, pero le salió saltamontes. Saltamontes rosado. Lo bueno es que Daniel estaba buscando precisamente eso, saltamontes, durante un evento de naturaleza al que asistió con su abuelo. Así que consiguió lo que quería, con color especial añadido.
Suerte que tuvo buenos reflejos y pudo atrapar al insecto rosado, que nunca antes había sido visto en ese lugar. Fraser Rush, funcionario de reservas naturales del Consejo del Distrito de East Devon ha certificado, por si existían dudas al respecto, que hay millones de saltamontes verdes pero nunca había visto uno rosado.
La hembra puede tener una variedad tonos que normalmente van del verde al marrón e incluso el púrpura, pero el rosado es un color muy inusual, especialmente uno tan intenso como el que exhibe el saltamontes encontrado por Daniel. Eso sí: no se trata de un caso de mutación o efecto provocado por el medio ambiente.
Es, simplemente, un favor de la naturaleza para con este espécimen. Un favor que quizá se haga más común si este saltamontes tiene descendencia y ésta hereda el gen rosado. Ha sido puesto en libertad y todos compartimos el deseo de que ningún paseante descuidado lo pise ni rana hambrienta lo engulla.
¿Recordáis el caso del niño, también inglés, que pescaba tranquilamente en un río cuando su anzuelo fue mordido por un pez gato oriundo de Sudamérica? Las autoridades inglesas deberían considerar contratar a humanos en edad escolar para la identificación de especies raras. Se ve que tienen habilidades para ello.
Vía | www.telegraph.co.uk
Fotografía | Tim Parkinson
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