
La Royal Society for the Protection of Birds, organización sin ánimos de lucro cuyos esfuerzos por proteger a las aves en el Reino Unido os hemos comentado aquí varias veces, está provocando un problema medioambiental durante esta lucha: está talando árboles a diestra y siniestra en la zona Surrey, creando amplios espacios pelados en los que ahora vaga el ganado, en lo que antes era bosque tupido, con el objetivo de que especies de animales -y supongo que especialmente de aves- puedan vivir allí.
La RSPB ha fijado su mirada en los bosques de árboles no nativos de Inglaterra, que quiere talar para abrir espacio para restaurar un tipo diferente de hábitat inglés, aquel dibujado por landas abiertas como las inmortalizadas en las novelas del poeta inglés Thomas Hardy. Dominada por brezos y matorrales de plantas, es una visión cada vez más rara en Inglaterra, al igual que la vida silvestre que depende de ella. Entre esa vida salvaje, la que la RSPB quiere proteger.
La RSPB ha comenzado este plan de deforestación en su reserva de Farnham Heath en Surrey, donde ha talado cerca de 60 hectáreas de bosque de coníferas para dar paso a los brezales. Los ministros están preparados para decidir si el experimento de Farnham Heath debe repetirse a nivel nacional, a través de decenas de miles de hectáreas de tierras gubernamentales a cargo de la Comisión Forestal.
La RSPB quiere que el gobierno duplique las 55 mil hectáreas de brezales de tierras bajas que existen en Inglaterra, talando las coníferas no nativas que se interponen en su camino. Muchos de los árboles en cuestión fueron plantados después de la Segunda Guerra Mundial, en los brezales despejados.
En un momento en el que el calentamiento global ocupa el panorama medioambiental, el que la RSPB quiera talar hectáreas de bosques que absorben CO2 ha horrorizado incluso al Partido Verde, aún si se quiere hacer en nombre del mundo natural.
Vía | www.guardian.co.uk
Fotografía | Clive Darr
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