
A los erizos, las espinas parecen servirles de bien poco frente a los temibles tejones que, según sospechan los científicos, se los están comiendo a montones. La teoría es la siguiente: cuando el alimento escasea, los cada vez más numerosos tejones no dudan en hincarle el diente al erizo, diezmando su población hasta casi estar extinguiéndolo en tierras inglesas.
Aunque también hay menos erizos no sólo por acabar en las fauces de los tejones, sino porque éstos han aumentado, y ambos compiten por el mismo tipo de alimentos (gusanos y babosas). Un aumento que se explica por el hecho de haberse prohibido la caza de tejones en la década de 1990 y por, esto lo digo yo, la falta de eficaces políticas de control de población que impidan una proliferación tal que altere los hábitats como lo está haciendo.
Hasta ahora, y desde tiempos prehistóricos, erizos y tejones coexistían, y éstos no atacaban como ahora, porque los erizos tenía lugares de sobra para esconderse. Ahora, sin embargo, el paisaje ha cambiado, los setos han desaparecido y la agricultura intensiva tampoco facilita escondrijos ni da a los tejones comida suficiente pues, antes que erizos, los tejones prefieren comer otras cosas, como lombrices de tierra.
Las sospechas científicas sobre este cambio de dieta del tejón aparecen en un estudio que muestra una relación estrecha entre entre la disminución de los erizos y la presencia de tejones en Gran Bretaña. Anouschka Hof, de la Royal Holloway University de Londres, estima que hay aproximadamente un millón de erizos en Gran Bretaña y que su número está cayendo estrepitosamente, especialmente en el suroeste y el sur de Inglaterra, y en las áreas urbanas. Así, según el estudio, si eres erizo lo mejor es vivir en los condados del este de Inglaterra.
Hof declaró al Daily Mail:
Ellos han estado disminuyendo en la última década, especialmente en las zonas donde hay una gran cantidad de tejones. En las zonas urbanas como Londres los descensos han sido muy acusados. Los erizos se podía encontrar en los parques hace 20 años, pero ahora no hay ninguno. Parte del problema es que el erizo siempre ha sido un animal muy común, por lo que no hay habido mucha investigación. Tan sólo ahora estamos comenzando a entender las presiones que se ejercen sobre ellos. (Traducción libre)
Pero este estudio se centra en un sólo aspecto de los muchos que han propiciado el declive fatal del erizo en tierras inglesas. Fay Vass, de la Sociedad Británica de Preservación Hedgehog, sostiene que los tejones sólo son una pequeña parte del problema:
Las cifras de erizos están bajando, y la razón principal es la pérdida y fragmentación de su hábitat. Un ejemplo: a ellos les gusta vagar dos millas cada noche, pero hay más muros y vallas que bloquean su camino. (Traducción libre)
Vía | www.telegraph.co.uk
Fotografía | Ed Bierman
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