
El título del artículo de Bill McKibben en The Guardian me enganchó: ¿Por qué 350 es el número más importante del planeta? Bill es uno de los promotores de la campaña mundial 350.org que llama a todo el planeta a unirse, el 24 de octubre, casi en vísperas de la COP15 en Copenhagen, al Día Mundial de la Acción Climática. Su artículo es bello y conmovedor, léanlo en el original por poco inglés que sepan.
Todo empezó en el verano de 2007, cuando se registró un retroceso récord del hielo del Ártico. Los científicos climáticos tuvieron entonces la certeza de que el calentamiento global estaba acaeciendo a un ritmo muy superior al que habían estimado previamente. Y decidieron ponerle un número: 350. ¿350 qué? Partes por millón de CO2 en la atmósfera.
Según el científico de la NASA James Hansen, por encima de ese nivel de CO2 en la atmósfera no podemos garantizar que el planeta Tierra siga siendo “similar al que permitió a la civilización desarrollarse o en el que la vida del planeta esté adaptada” (Traducción libre).
Esos tres dígitos, pues, se han convertido en el núcleo de una campaña mundial que, como decíamos al principio, se materializará el próximo 24 de octubre en un día mundial por la acción climática, con miles de eventos en todo el mundo. El objetivo: que los ciudadanos de la Tierra, unidos, presionen políticamente a los dirigentes del mundo antes de la cumbre de la ONU por el clima de diciembre próximo en Copenhagen.
La verdad es que me encanta la idea, y cómo la plantea Bill McKibben en su artículo. Tenemos un objetivo por el que comprometernos todos:
La negociación no es China contra la UE contra los EEUU, es de todos contra la física y la química. Y como la física y la química se niegan a negociar, mejor será que nos pleguemos a sus límites, que no son otros que 350 partes por millón. Es una forma de asegurarnos que nuestros líderes están manejando la situación actual, no sus particulares destinos políticos.” (Traducción libre).
El 24 de octubre, en la orilla israelí del Mar Muerto (que está desapareciendo a medida de que el planeta se calienta) miles de personas formarán un tres gigante, en la orilla palestina se formará un enorme cinco, y al otro lado de la frontera de Jordania florecerá un cero de igual colosal tamaño. Es sólo un ejemplo de cómo los ciudadanos de este planeta se unirán dejando de lado sus diferencias y rencillas.
Y un insípido número de pronto se llenará de vida y de significado gracias a los artistas: docenas de músicos han preparado 350 canciones sobre este momento, pintores y grafiteros hacen lo propio en su ámbito artístico, algunos de los mejores escritores del planeta acaban sus poemas y ensayos de 350 palabras…
Y lentamente, a lo largo del tiempo, los números adquieren su propio significado: como una especie de alarma, y como una forma de esperanza. (Traducción libre)
A día de hoy, nuestra atmósfera contiene 390 partes de CO2 por millón, y aumenta a razón de un 2% cada año. Es por ello que el Ártico se funde, que Australia se abrasa en incendios, que el mundo está cambiando delante de nuestros ojos. La era de los combustibles fósiles debe llegar a su fin y todos en este planeta debemos luchar por preservar océanos y bosques, los únicos que pueden ayudarnos a absorver ese exceso de CO2 tan peligroso.
Necesitamos un acuerdo global, y la única forma de conseguirlo es hacer presión política. Y la única forma de lograrlo es construir un movimiento. Eso es lo que estamos haciendo, y el hecho de que el movimiento crezca de un simple número muestra la habilidad de la imaginación humana de enfrentar su destino, incluso si ese destino está expresado numéricamente. (Traducción libre).
Vía | guardian.co.uk
Fotografía | afromusing
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