
“Érase una vez un bichito microscópico que acabó con el gigantesco dinosaurio…” Aunque tenga toda la pinta, esta no ha sido mi última pesadilla, ni tampoco la versión zoológica de la famosa leyenda de David y Goliat. Según sugiere un nuevo estudio, un parásito que infecta a las palomas sólo de forma leve, mató de hambre a Sue, el tiranosaurio rex más grande descubierto nunca, de 7 toneladas y de 13 metros de la nariz hasta la cola.
Los fans de los dinosaurios ya tienen una historia nueva que los acerque al inquietante mundo de estos temibles animales, que vivieron en el Cretácico hace entre 90 y 65 millones de años. En efecto, investigadores de la Universidad de Wisconsin, Madison, encontraron marcas en la mandíbula de Sue que sugieren que un dolor de garganta habría sido la consecuencia de que Sue pillara una infección, que acabó por llevarle a la tumba.
Apodado Sue, el fósil del dinosaurio que se expone en el Museo Field de Chicago tenía una sorpresa guardada a los científicos más allá de las señales que le dejaron encarnizadas luchas con otros tiranosurios, pues su mandíbula presentaba marcas de una enfermedad llamada tricomonosis, que causa la pérdida de hueso.
La extensión de la infección hizo que Sue tuviera más difícil tragar, hasta tal punto que podría haber muerto de hambre, concluye la investigación, que ha sido publicada en la revista Public Library of Science One.
Steve Salisbury, un miembro del equipo de la Universidad de Queensland, dijo:
Es irónico pensar que un animal tan poderoso como Sue probablemente murió como resultado de una infección parasitaria. A partir de ahora, nunca volveré a mirar a una paloma de la misma manera. (Traducción libre).
Vía | www.guardian.co.uk
Fotografía | stephenshanafin
Comentario anterior