Publicado el 01 oct 2009 por Henrio
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Hay una máxima empresarial que dice que sólo es posible la supervivencia de un negocio si éste no para de crecer. Como ejemplo paradigmático se podría poner el de la compañía de software medioambiental Village Green Global Technology. Sus comienzos nos llevan a la ciudad de Melbourne, fue allí donde en 2002 dio sus primeros pasos como empresa de consultoría medioambiental. Cuando Australia se les quedó pequeña comenzaron a ampliar su radio de acción: Malasia, varios países de Oriente Medio y, el desembarco en Europa, a través de Irlanda.
El mercado en el cual han puesto ahora sus ojos muestra la ambición de la compañía, se trata de Estados Unidos, donde el estímulo público al sector de las tecnologías limpias es de varios miles de millones de dólares. Una tarta realmente apetitosa a la que Village Green quiere hincarle el diente. Y no hablamos de una porción. La compañía tiene previsto convertirse en el líder del mercado estadounidense en cinco años (es decir, hacerse con el cuarenta por ciento del total). Por ahora ya tiene sede, una oficina en Palo Alto (California) y está en pleno proceso de selección de una plantilla de doscientas cincuenta personas.
Te preguntarás: Vale, ¿dónde está la trampa? ¿Cuál es el conejo en la chistera de Village Green? Pues acertaste, pero no es un conejo sino un elefante llamado Microsoft. La todopoderosa compañía de Bill Gates es la socia de los australianos para asaltar el atractivo sector medioambiental. Baste con este dato, las última estimaciones aseguran que serán casi setenta mil los puestos de trabajo que se crearán para auditores ambientales contratados por el sector público en Estados Unidos.
La coalición entre Village Green y Microsoft aterriza en un mercado actualmente de tamaño medio pero que crece a buen ritmo y donde se encontrará como principales competidoras a SAP AG y Johnson Controls Inc. El as en la manga -ventaja competitiva lo llaman en marketing- es el ejercito de agentes comerciales de Microsoft, que ofrecerán el software de Village Green a sus clientes del sector público (ayuntamientos, gobiernos regionales, instituciones) al tiempo que sus sistemas operativos. Confían, además, que la colaboración con el sector público les dé acceso a las PYMES en un breve período de tiempo.
Mucho hablar del vil metal pero nada de la herramienta desarrollada por Village Green, que se denomina SmartWeb y permite rastrear las huellas de carbono y su impacto medioambiental a través del uso de la electricidad, el consumo de agua, el transporte, el gas natural, los residuos y otros factores que permiten diseñar maneras de ahorrar energía y dinero. De esta forma, los clientes ahorran un promedio del veinte por ciento de su consumo de energía. La inversión sale a cuenta, sin lugar a dudas, pero si no fuera así la eficiencia energética está impulsada en EE.UU. por las medidas del gobierno y la tan cacareada responsabilidad social corporativa de las propias empresas.
En 2010 llegarán las nuevas regulaciones ambientales que obligan a los grandes emisores de CO2 a recopilar datos sobre los gases de efecto invernadero que producen y enviarlos al sistema de información de la Agencia de Protección Ambiental. Pero Matt Miszewski, gerente general de Microsoft, y Doug Smith, presidente ejecutivo de Village Green, son conscientes de que el despegue definitivo del mercado del seguimiento de la huella de carbono depende de lo que suceda en diciembre en la cumbre de Copenhague sobre el clima promovida por Naciones Unidas. Miszewski lo tiene claro:
Esperamos que el tamaño del mercado actual se multiplique en el futuro pues no sólo vamos a estar trabajando para proteger el medio ambiente sino que la economía mundial se verá favorecida con la industria verde y sostenible responsable de la creación de puestos de trabajo. Sentimos que estamos en la cúspide de un mercado muy grande que está a punto de nacer en Copenhague.
Vía | www.ciol.com
Fotografía | www.villagegreen.com.au
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