
Las aguas alrededor del Polo Norte están absorbiendo dióxido de carbono a un ritmo tal que pronto comenzarán a disolver las conchas de los seres vivos del mar. Un equipo liderado por Jean-Pierre Gattuso, profesor del Centro Nacional de Investigaciones Científicas de Francia, ha investigado en el archipiélago de Svalbard, concluyendo que, para 2018, 10% del océano ártico será corrosivamente ácido.
Ese porcentaje aumentará hasta 50% en 2050. Para 2100, todo el océano ártico será inhóspito para los peces. Esto podría tener consecuencias potencialmente dañinas en la cadena alimentaria, pues una de las criaturas más vulnerables es el molusco Helicina Limacina, del que las aves marinas, ballenas y diversas especies de peces dependen para su alimentación.
El proceso de acidificación, por el cual el dióxido de carbono emitido a la atmósfera en forma de contaminación es absorbido por el agua y se convierte en ácido carbónico, está teniendo lugar en los mares y océanos de todo el mundo. Pero el pronóstico es especialmente sombrío en las regiones polares ya que el gas es más soluble en agua fría que en agua caliente.
El profesor Gattuso ha dicho que las propuestas de alta tecnología para limitar el alcance del cambio climático no reducirían la acidez de los océanos. Se han propuesto soluciones de geoingeniería para combatir el calentamiento global, incluyendo esparcir en la atmósfera superior partículas que reduzcan el alcance de los rayos solares a la tierra y, en consecuencia, el calentamiento.
Sin embargo, para Gattuso estás soluciones no atacan el problema principal, pues seguirán permitiendo que las emisiones de CO2 aumenten y con ellas la acidificación del océano.
Vía | www.telegraph.co.uk
Fotografía | Jeff DelViscio
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