
Hemos tratado diferentes estratagemas que las compañías aéreas están actualmente estudiando para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero de sus vuelos. Pero ninguna tan absurda como ésta: la aerolínea japonesa All Nippon Airways (ANA) está experimentando con una nueva política que consiste en pedir a los pasajeros que orinen antes de subir a bordo. La idea es reducir peso y, con ello, el CO2 que genera el avión.
En realidad, honestamente, tengo mis dudas acerca de la veracidad de la noticia. Pero es demasiado divertida como para correr el riesgo de ponerme a investigar, descubrir que es falsa, y perder así la oportunidad de comentar algo tan gracioso. Sé que me entienden.
Bueno, la cosa va así: en las puertas de embarque, la aerolínea ha dispuesto a personal cuya misión es preguntar a los pasajeros si gustarían de pasar por el baño para aliviar su vejiga antes de volar. Por favor, ¡yo quiero ese trabajo en mi currículum! “Señora, señor, ¿tienen pis? Sírvanse ir al reservado, por favor”.
El experimento lleva operativo, supuestamente, desde el primero de octubre. Y debe durar hasta final de mes, por lo menos, para que así ANA sepa si realmente todo ha servido para hacer algo más que el ridículo. En realidad son bien optimistas: dicen que podrían lograr una reducción de 5 toneladas de CO2 al mes gracias a su mingitoria política.
Bien, ahora empiezan los dos únicos párrafos serios de este post. La industria aeronáutica internacional resulta que es la fuente de emisiones de gases de efecto invernadero que más crece, y se ha propuesto reducirlas a la mitad del nivel de 2005 para el año 2050 gracias a las nuevas tecnologías y a nuevas políticas. Por poner ejemplos de esto último: modificar la forma de despegue y aterrizaje o ir en aviones sin ventanillas. Otra, un poco más nazi, consiste en que los gordos paguen más.
Pero bueno, pongámonos serios de verdad de una vez por todas. ¿Alguna vez han meado en una botella? Yo sí, y no pregunten por qué. El caso es que, según mis cálculos, el varón mea alrededor de medio litro de orina. Multiplicado por, pongámosle, 300 pasajeros de un avión, me salen 150 litros. Si la orina pesa, gramo arriba, gramo abajo, como el agua… ¿¡vale la pena tanta tontería por sólo 150 kg de peso!? Yo propongo, en cambio, ¡vuelos nudistas! Además de que el avión pesaría menos, obligaría a las compañías, además, y por fin, a bajar el aire acondicionado.
Vía | www.mnn.com
Fotografía | cote
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