
El nivel de agua del Mar Muerto, el cuerpo de agua más bajo y más salado de agua del planeta, está cayendo en más de cuatro metros por año. Por eso, el gobierno de Jordania ha decidido añadirle agua salada. Por gracioso que suene, es un asunto muy preocupante. Este mar tiene un ecosistema único, y los medioambientalistas temen que la idea jordana tenga consecuencias negativas.
El Gobierno ha dicho que tiene previsto extraer más de diez mil millones de pies cúbicos por año desde el Mar Rojo, que está 177 kilómetros al sur, la mayoría de los cuales enviará a una planta de desalinización para obtener agua potable y, lo restante, hacia el Mar Muerto, a través de un túnel.
Los ecologistas temen que la mezcla de dos tipos diferentes de agua salada tenga graves consecuencias ecológicas, incluyendo la acumulación de algas. Para conocer estas consecuencias, y en un caso excepcional de colaboración entre autoridades de una de las zonas más políticamente complicadas del mundo, representantes de Jordania, Israel y Palestina han estado evaluando planes similares durante dos años.
Pero Jordania ha dicho que no esperará más tiempo por lo que, además de las ecológicas, esta decisión podría tener consecuencias políticas. Su plan, que pronto comenzará la primera fase, se llama Proyecto de Desarrollo del Agua del Mar Rojo Nacional de Jordania.
Además de reponer los niveles de agua en el Mar Muerto, este proyecto podría cubrir las necesidades de agua potable de Jordania durante medio siglo.
Vía | www.telegraph.co.uk
Fotografía | Ian and Wendy Sewell
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