
Vida verde, vida sana. Hasta aquí, nada nuevo. Lo interesante de la investigación de la VU University Medical Centre en Amsterdam es que da detalles muy interesantes sobre la saludable influencia que proporcionan los espacios verdes a nuestro cuerpo y nuestra mente. Pero advierten que los mayores beneficios sólo se obtienen en una vida a menos de un kilómetro de la naturaleza. Los niños y enfermos mentales, o los proclives a padecer este tipo de transtornos, son los que más salen ganando.
Con este estudio, publicado en el Journal of Epidemiology and Community Health, tenemos más pruebas de que la vida en o junto a un espacio verde tiene beneficios para la salud. La investigación dice que las ventajas son importantes en la reducción de las tasas de enfermedad mental. Pero no sólo sirve para evitar la locura, porque las enfermedades físicas también fueron significativamente más bajas entre las personas que vivían cerca de espacios verdes.
¿Y por qué se da este fenómeno? Pues según los expertos en medio ambiente que han participado en el estudio, los espacios verdes crean un “oasis” con efectos saludables.
En concreto, los investigadores analizaron los partes de salud de 350.000 personas registradas durante más de un año en los archivos de 195 médicos de familia que atendían en entornos verdes de los Países Bajos. Y las conclusiones fueron muy claras:
Las enfermedades que más se beneficiaron de la vida verde:
El mayor impacto de este efecto oasis se observó en los trastornos de ansiedad y depresión. Las explicaciones que dan los expertos a este resultado van de atribuirlo a los cambios en la calidad del aire, hasta la mayor facilidad para recuperarse del estrés y establecer mayores contactos sociales. Los investigadores también demostraron que otros de los más beneficiados eran los niños menores de 12 años, que reducen en un 21% las probabilidades de sufrir depresión.
Sin embargo, el espacio verde no mostró beneficios para la presión arterial alta, y se observó una menor incidencia entre ancianos que para las personas de 46 a 65 años.
La Profesora Barbara Maher, del Centro de Medio Ambiente Lancaster, tiene una interesante tesis, no muy amiga de la vida en ciudad:
Al menos una parte de este efecto oasis probablemente refleja los cambios en la calidad del aire. Pero, de todos modos, cualquier cosa que reduzca nuestra exposición a los modernos cócteles de los contaminantes atmosféricos tiene que ser una buena cosa. (Traducción libre)
Vía | news.bbc.co.uk
Fotografía | Vali…
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