Lo orgánico puede atenuar las arruguitas del rostro, incluso reducirlas, pero sobre todo es ideal para prevenir su aparición. Si estás harta de invertir en productos milagro, repletos de químicos y de promesas incumplidas, EcologiaBlog te pasa unas cuantas ideas naturales para conseguir una piel más tersa.
Acabar con las líneas de expresión, incluyendo las temidas patas de gallo, es el reclamo principal de la bollante cosmética industrial. Y son tantas las cremas que tenemos en el mercado, que se hace difícil la elección, y todavía más dura es la frustración de después, si tenemos en cuenta que ningún producto químico consigue acabar totalmente con las marcas del tiempo en la cara.
Empecemos por lo más sencillo y barato: el agua helada, todo un tratamiento de belleza para prevenir y atenuar las antiarrugas. Un truco para beneficiarte del poder tonificador y reafirmante del agua es tener siempre en la nevera un pulverizador con agua mineral o de lluvia, y vaporizártela después de la limpieza. Otras opciones son sumergir la piel en agua muy fría durante unos segundos o pasarte un cubito de hielo.
Mantener la piel bien hidratada es otro método para disminuir la aparición de arrugas, lo que implica beber suficiente agua y aplicar una serie de productos naturales de forma externa.
Aplicar aceite de hueso de albaricoque, de argán o de aguacate, por ejemplo, retrasa el envejecimiento de la piel
El aceite esencial de rosa es otra de las opciones y, en este caso, además, estimularemos la regeneración celular epidérmis. Pueden echarse de 6 a 12 gotas sobre compresas, que aplicaremos en el rostro durante veinte minutos.
Las algas Klamath, verdes o azules, son otra posibilidad, esta vez ingeridas, para eliminar toxinas y promover la regeneración celular. Y, por supuesto, la tersura de la piel tiene mucho que ver con la exposición solar y con la alimentación. Evita también el tabaquismo, y abusa de una buena dieta equilibrada, que favorece las defensas naturales del cuerpo, y también de la epidermis. Para una piel firme, elege los alimentos que retrasan los efectos del tiempo. Es decir, los ricos en vitaminas, como el té verde, limón, la espinaca, aguacate, zanahoria, tomate, lechuga, nueces y bayas.
Más información:
Vía | www.consoglobe.com
Fotografía | Carolina Astaburaga
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