Publicado el 28 oct 2009 por Ana
4 Comentarios de los lectores
¿Hemos estado engañados durante todo este tiempo con los osos? ¿Que no les chifla la miel, no enseñan los colmillos a la mínima ni responden al nombre de Teddy? A ver, por partes: Lo de llamarlos así y que echen a correr se entiende, pues el apelativo se debe a Theodore Roosevelt, de hobby cazador de osos. Pero que no sean golosos como Winnie the Pooh, y que su forma de ser sea pacífica son la última aportación a la ciencia de un biólogo que ha convivido con ellos. Eso sí, reconoce que estos enormes animales son bastante “maleducados”.
De acuerdo con Lynn Rogers, el biólogo que vivió con osos negros americanos, tenemos un buen pastel mental con respecto a ellos. En su opinión, tampoco los científicos los conocen, porque sólo los han observado desde la distancia (siguiendo sus movimientos, analizando su ADN, etc). Por contra, él decidió abandonar los métodos tradicionales, y se estuvo durante miles de horas conviviendo con un grupo de osos negros de Minnesota.
¿Que cómo este buen hombre hizo tal hazaña? Pues sí, lo has adivinado, se ganó su confianza a través de los alimentos. Y ahora viene la siguiente gran pregunta: ¿Qué se encontró? Roger cuenta que en lugar de los habituales estereotipos, vio que no son violentos, pero sí algo nerviosos y defensivos.
Además, también comprobó que no les importa la miel, bayas o frutos de cáscara, siempre que tengan acceso a su manjar favorito: las larvas de hormiga. Todo esto, y mucho más, aliñado con unas imágenes que no tienen desperdicio, se pudo ver ayer en un documental de la BBC que mostró cómo Rogers, de 70 años, hacía sus excursiones por los bosques de Minnesota, camino de la guarida de los osos, gritándoles: “¡Soy yo, el oso, soy yo!”
Y cómo, acto seguido, una hembra adulta llamada Juliet le impedía un par de veces la entrada a su guarida, poniéndose delante de la puerta, pero el señor Rogers dice: “Ella es un oso nervioso, pero se calmará”.
Todo parece de color de rosa. Pero, ¿Cómo se explican, entonces, los graves ataques que protagonizan los osos, por ejemplo el que sufrió una mujer en el zoológico de Berlín?. Para Rogers, se trata de excepciones. Él afirma que nunca ha sido gravemente herido por un oso en todos sus años de estudio, aunque dice que sí ha sido víctima de sus “malos modales”:
En mis 42 años de trabajar en estrecha colaboración con los osos no he encontrado una manera de conseguir el ataque de un oso. Cuanto más los empujas más tratan de huir. Además, si nos fijamos en las estadísticas, un oso negro entre un millón mata a alguien. Con los osos pardos, las estadísticas son de uno por de cada 50.000. Y entre los humanos una persona de cada 18.000 mata a alguien. (Traduccion libre)
A pesar de su capacidad para acercarse a los osos, sus resultados han sido cuestionados por sus métodos. Una de las voces que lo critica es la de Tim Ginnett, profesor en la Universidad de Wisconsin, también investigador del oso negro: “Queremos entender cómo se comportan y funcionan en un ecosistema natural, sin la intervención del hombre”.
Vía | www.telegraph.co.uk
Fotografía | peopleloup
James Heshiki
25 mar 2010 - 01:00 - #1no es cierto
anaecologiablog
25 mar 2010 - 07:52 - #2Hola James,
Las conclusiones de este científico son muy controvertidas, pero también muy interesantes, desde mi punto de vista.
Un saludo,
Ana
Maria Magdalena Ortiz
13 ene 2011 - 03:53 - #3Hola , acabo de ver el programa de Lynn y los osos en animal planet y estoy muy de acuerdo con el Biológo . Como humanos no hemos comprendido q cada especie tiene un lugar en este mundo y un propósito. Por consiguiente lo q no entendemos lo atacamos porq en armas estamos mejor equipados q el reino animal , ellos no tienen armas el humano sí y en lugar de comprenderlos y estudiarlos mejor los eliminamos.
Teedyinbeer
27 feb 2012 - 18:04 - #4Yo creo que si les gusta la miel, que son violentos no me lo acabo de creer pero,si les gusta la miel.