
Connie Hedegaard, ministra danesa para el clima y la energía, será la presidenta de la COP15. En medio del torbellino de informaciones sobre el posible desenlace de la reunión de diciembre, Hedegaard es muy clara: si el mundo entero viene a Copenhague y se va sin llegar a los acuerdos políticos necesarios, las posibilidades de que se llegue a un acuerdo sobre las medidas a tomar para frenar el calentamiento global en 2010 son muy pocas. Para romper el estancamiento de manera efectiva, dos requisitos deben cumplirse: los jefes de Estado deben participar más activamente; y los países desarrollados tienen que presentar detalles sobre la financiación.
Los países desarrollados deben mostrar al mundo en desarrollo que van a contribuir financieramente para combatir los efectos que el calentamiento global está generando, opina Hedegaard. Y su opinión es compartida por los países en desarrollo, con China e India, grandes emisores de CO2, a la cabeza.
No obstante, las negociaciones en este sentido se han mostrado delicadas, incluso en el seno de la Unión Europea. La sección de alto nivel de la COP 15 durará sólo tres días, cuatro como máximo. Por tanto, el texto de la negociación debe eliminar corchetes o puntos sin definir y las opciones políticas deben ser muy claras, sostiene Hedegaard.
El fracaso de la COP15, sostiene Hedegaard, significaría que todo el sistema democrático del mundo no está capacitado para entregar resultados sobre uno de los retos más importantes de nuestro siglo. La ministra se refiere a Copenhague como una ventana de oportunidad que no debe perderse, pues tomará años volver a construirla.
Hedegaard es optimista. Cree que el hecho de que los países, después de meses de estancamiento político, comienzan a mostrar sus posiciones. Japón, China, India e Indonesia son algunos de los actores clave en las negociaciones y, según Hedegaard, han traído un nuevo impulso al proceso de negociación.
Vía | www.cop15.dk
Fotografía | www.cop15.dk
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