Por lo que parece, las plantas tampoco confían demasiado en los resultados de la CO15, y ya están espabilando su genoma para combatir los efectos del cambio climático. Según ha descubierto un grupo internacional de científicos liderados por la Universidad Nacional de Australia, una pequeña planta europea de crecimiento rápido, llamada Arabidopsis, ha debido pasar tanta sed que incluso ha experimentado un cambio genético para poder sobrevivir más tiempo en épocas de sequía.
El descubrimiento puede tener implicaciones de largo alcance para lograr una mayor resistencia a la sequía de todo el reino vegetal. Gonzalo Estavillo, líder de la investigación, cuenta que están intentando que los cultivos del trigo se beneficien de ello:
Casualmente, hemos descubierto un gen mutante particular llamado Sal1, que las plantas activan para poder sobrevivir más tiempo sin agua añadida. Viendo el potencial que tenía este gen, empezamos a investigar y ahora el objetivo último del proyecto es desarrollar líneas de trigo con tolerancia a la sequía. (Traducción libre)
Las posibilidades que supone el Sal1 ha emocionado a este grupo de científicos, que actualmente intenta la mutación de los cultivos alimentarios como el arroz o el trigo. Pensando en la agricultura del sur de Australia, que, según las predicciones climáticas, en los próximos 50 años se verá afectada por el aumento de las temperaturas, este hallazgo supone una puerta abierta a la esperanza. Estavillo sueña con un trigo y un arroz resistentes a la sequía como garantía de mantener el suministro de alimentos y el bienestar económico actuales.
El mismo Gobierno australiano ha aumentado el presupuesto de esta investigación, que intentará identificar las variantes genéticas del gen Sal1 en el trigo. Y, algo importante, esta mutación Sal1 también tiene la ventaja de proporcionar soluciones sin recurrir a métodos transgénicos, que suponen la modificación genética.
Por contra, se conserva la estructura de la planta tradicional, a la que se le aplicarían técnicas de mejora genética. En este caso, serían características que le permitieran resistir a la sequía. Estavillo explica que podrían ser introducidos a través de un proceso de mestizaje, lo que sería “un gran alivio tanto para los consumidores, preocupados por la mutación genética alimentaria, como para los agricultores, que obtendrían variedades comerciales resistentes a la sequía”.
Vía | www.sciencealert.com.au
Fotografía | Lambroso
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