
Hace 175 años, Charles Darwin descubrió en las islas Malvinas a una criatura cuyo origen la zoología nunca pudo determinar. Hasta hoy. El lobo de este archipiélago ventoso, extinto a finales del siglo XIX a manos de los humanos, no llegó hasta allí con los nativos Suramericanos que poblaron las islas sino que lo hizo mucho antes que los humanos siquiera poblaran América. Así lo ha demostrado un análisis de ADN publicado en la revista Current Biology.
El análisis genético de muestras de tejido de este lobo, cuyo nombre científico es Dusicyon australis, tomadas de cuatro especimenes disecados ha revelado que compartieron por última vez un ancestro común más de 70 mil años atrás, demostrando que la especie debe haber llegado a las Islas Malvinas mucho antes del final de la última edad de hielo.
Este hallazgo ha arrojado luz sobre los orígenes evolutivos del lobo de las Malvinas. Sin embargo, los científicos aún no entienden cómo pudo llegar hasta unas islas que nunca han estado conectadas a la parte continental de América del Sur y en la que ningún otro mamífero terrestre, ni siquiera pequeños roedores, ha conseguido vivir en el medio salvaje.
El estudio de ADN comprobó que, de los animales que existen actualmente en el planeta, el pariente más cercano al lobo de las Malvinas es el lobo de crin, un cánido parecido al zorro que vive en el continente sudamericano. Pero ambas especies compartieron un ancestro común hace alrededor de 6 millones de años. Otro pariente cercano del lobo de las Malvinas es probable que sea una especie de cánido, llamado Dusicyon avus, que vivió en la Patagonia y se extinguió hace 7 mil años.
Darwin describió a este lobo en 1834, durante sus viajes a bordo del HMS Beagle. Lo primero que llamó su atención fue que un animal tan grande viviera en un archipiélago tan remoto. También comentó su carácter inusualmente dócil, lo que llevó a otros a especular que debía ser descendiente de animales de compañía llegados al archipiélago con los nativos. El lobo se extinguió rápidamente en las Malvinas cuando los europeos llegaron a las islas en el siglo 17. Se cree que los últimos ejemplares fueron asesinados en la década de 1870.
Vía | www.independent.co.uk
Fotografía | George R. Waterhouse
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