
Antes de reunirse con el presidente Barack Obama, el presidente de la Comisión Europea, Jose Manuel Barroso, dejó a los reporteros una declaración que, aunque pesimista, no es soprendente a estas alturas: el resultado de la COP15 no será un tratado completo y vinculante, al estilo del Protocolo de Kyoto. Simplemente, no hay tiempo.
Así, los ciudadanos tendremos que conformarnos con que los políticos que nos representarán en diciembre en Copenhague al menos acuerden un pacto marco. Tal marco incluiría un calendario firme para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero a seguir por los países desarrollados, así como un acuerdo en cuanto a las acciones que los países en desarrollo
deberán tomar.
Concidiendo con politicos europeos y asiáticos, Barroso cree que los países desarrollados, como Estados Unidos y los miembros de la Unión Europea, deben poner números en la mesa para la reducción de las emisiones y la financiación que se destinará a ayudar a los países en desarrollo.
En este sentido, la UE se ha comprometido a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero 20% con respecto a los niveles de 1990 para 2020 y podría llegar hasta 30% en función de lo que otros países ofrezcan.
En cambio, en Estados Unidos el trabajo sobre la legislación para abordar el cambio climático apenas ha comenzado y no se espera que termine este año. El plan del Senado, que ya enfrenta una dura oposición, aboga por una reducción de 20 por ciento de las emisiones de EE.UU. los niveles de 2005.
Vía | www.reuters.com
Fotografía | Adopt a negotiator
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