
La compañía israelí Arad Group ha desarrollado un sistema de detección aérea de goteras y fugas de agua. Su funcionamiento parece muy sencillo: un avión no pilotado de un metro de envergadura recoge datos de cientos de medidores. Un técnico armado con un ordenador portátil supervisa el vuelo desde el suelo y recibe una imagen instantánea del sistema de la ciudad, incluyendo aquellas casas en las que hay pequeñas fugas.
La compañía es bastante curiosa. La mayor parte de sus acciones son propiedad de dos Kibbutzim –cooperativas agrícolas israelíes- interesadas por la conservación del agua para los cultivos. Cuenta con una capitalización de mercado de 53 millones de euros, vendió más de 67 millones de euros en contadores de agua el año pasado y acaba de ser contratada para suministrar contadores a Mumbai en 2012.
El avión teledirigido pesa aproximadamente un kilo y vuela a 900 pies por encima del suelo, recibiendo señales que provienen hasta de una milla de distancia. El sistema completo que vende la compañía incluye tres aviones y el software para las mediciones, y cuesta 67 mil euros.
Un estudio del Banco Mundial en 2006 mostró que el agua perdida en el sistema antes de que llegue el cliente implica un gasto a los servicios públicos de unos 14 mil millones dólares en todo el mundo cada año, en gran medida debido a tuberías con fugas y mantenimiento deficiente.
En los países en desarrollo se pierden 45 millones de metros cúbicos de agua diariamente, suficiente para atender a casi 200 millones de personas. La Agencia de Protección Ambiental (EPA) de Estados Unidos estima que las pérdidas del sistema de distribución de agua de ese país cuesta 2,6 mil millones dólares al año.
Vía | www.reuters.com
Fotografía | Aaron Escobar
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