Cuna de leyendas, único lugar donde todavía viven los aborígenes australianos fieles a sus tradiciones y, ahora, espacio por donde pululan cientos de canguros y emus. Así es, la árida región australiana conocida como Outback, alejada de la costa y de las grandes ciudades, ha recibido una multitudinaria y misteriosa visita.
En el pueblo Tharmindah, en Queensland, estaban entre alucinados y horrorizados. Y no es para menos. Ver cientos de estas dos especies típicas australianas pululando por las calles es como para asustarse. Podría ser una escena de una película de terror de Alfred Hitchcock, o también un documental de cómo afecta el cambio climático al comportamiento animal.
Lo que seguro que sí es: un serio aviso para conservacionistas y defensores de animales de aquel país, que deberían buscar soluciones de emergencia para controlar la población de estos marsupiales. Eso si es que quieren librarlos de acabar en bandejas de poliuretano, justo ahora cuando la industria de la carne de canguro empieza a tantear el mercado del gigante asiático tras la decisión de Rusia de prohibir las importaciones.
Pero, volvamos a esta invasión bíblica de canguros (Macropus giganteus) y emus (Dromaius novaehollandiae) que ha sufrido Tharmindah en los últimos días.
Los lugareños cuentan que cuando cae la noche, cientos de canguros invaden la ciudad, pisoteando a través de los jardines y los cultivos alimenticios. En palabras de Scott Fraser, agricultor:
Es posible disparar a setecientos una noche, imagina cuál es su espesor. Son proporciones de enjambre, no tienes idea, da una sensación espeluznante cuando los ves todos juntos. Se meten en nuestros huertos y jardines. (Traducción libre)
¿Cuál es la causa de este desastre? Hay explicaciones para todos los gustos. Algunos ven la causa en la gran sequía ya que esta zona, ya de por sí árida, sufre desde hace más de 50 años. Esta falta de agua provocaría, a su vez, falta de alimentos, forzando a los animales a acercarse a los pueblos para comer de las basuras y de los jardines y cultivos circundantes. Otros, sin embargo, lo achacan al cierre de fronteras rusas a la exportación de carne de canguro. Este cierre haría más difícil colocar la carne, por lo que la caza habría disminuido.
Actualmente, la policía local está tratando de controlar la situación, algo nada fácil pues estos animales se muestran agresivos cuando se ven amenazados, sea por el ser humano, el hambre o la sed.
Vía | www.embraceaustralia.com
Fotografía | spaceodissey
Comentario anterior