
Una nueva técnica para reconocer el código genético puede ayudar a investigar cómo los animales cambian sus dietas debido al calentamiento global y, además, están contribuyendo a acabar con el contrabando de vida silvestre.
David Schindel, secretario ejecutivo del Consorcio Barcode of Life (CBOL) en el Instituto Smithsoniano de EE.UU., señala que el trabajo genético se está diversificando de una forma extraordinaria. Este consorcio tiene más de 700.000 registros que representan 65.000 especies. La base de datos que existe se ha duplicado desde 2007. El sistema que utilizan se inspira en el códigos de barras. Un fragmento de tejido animal o material vegetal se puede utilizar para mostrar un único código genético en un laboratorio en un tiempo récord.
Los científicos están utilizando ésta técnica para entender la red de alimentos mediante el estudio del código genético del ADN de los alimentos que se encuentran en los intestinos de los animales. Con el sistema DNA barcoding es posible estudiar las relaciones entre cazador y la presa en la vida silvestre y cómo las dietas puede estar cambiando debido al cambio climático.
La nueva investigación, por ejemplo, muestra que ocho especies de murciélagos se alimentan de más de 300 tipos de insectos, una de las redes más amplias de alimentos conocidos. La comparación con las dietas en el futuro puede ayudar a entender cómo el cambio climático afecta a la naturaleza.
Pero el código de barras tiene aplicaciones cada vez mayores, que van desde detener el contrabando de vida silvestre hasta el seguimiento de la propagación de plagas agrícolas y enfermedades transmitidas por mosquitos. Por ejemplo, los expertos dicen que los tribunales de Uganda y Kenia a menudo dan el beneficio de la duda a los traficantes por lo difícil que es identificar la carne de caza, mediante la codificación del ADN se puede detectar si la carne es de una especie en peligro de extinción.
Vía | www.reuters.com
Fotografía | jlmaral
Comentario anterior