
El Centro de Estudios de Avifauna Ibérica (CEIA) de Portugal intenta preservar el águila perdicera pagando a los propietarios de los lugares donde vuelan y anidan estos pájaros en peligro de extinción.
Poderoso caballero es don dinero, ya lo dice el refrán. Con dinero contante y sonante es mucho más fácil lograr respeto, sea de quien sea. Y esta reina de los cielos lo está logrando a golpe de billetera, un modo poco romántico pero efectivo. Así es, a cambio de una compensación económica que abonan a los propietarios de los lugares que son hábitat de estas rapaces. Como contraprestación, éstos han de dejarlas volar y vivir tranquilas.
Además, el programa de conservación del CEIA para preservar este ave incluye dar lecciones de concienciación ambiental a la ciudadanía, y de forma especial a los cazadores. Unas clases que hablan de biodiversidad y del peligro que atraviesa esta especie, que ha disminuido el 15% de su población desde los años 90.
Precisamente, la declaración de la especie como amenazada fue lo que motivó al CEIA a poner en marcha el programa de conservación. En palabras de Rogério Cangarato, experto del centro:
Un componente importante del proyecto es establecer protocolos con los propietarios de los territorios donde las águilas suelen anidar. En resumen, consiste en lograr que asuman el compromiso de gestionar sus propiedades sin molestar a esta especie. Para ello, los propietarios reciben una compensación financiera. (Traducción libre)
El CEIA hace un buen balance de su programa. Asegura que, desde su puesta en marcha en el 2006, este innovador sistema de toma de conciencia de los propietarios está teniendo éxito. Según explican responsables del proyecto, la población de águilas presenta una tendencia al alza.
Y, mirando hacia el futuro, lo que el CEIA espera es que la concienciación de los propietarios eche raíces, que vaya más allá del proyecto, que finaliza en septiembre de 2010. Sobre todo, dicho sea de paso, porque la organización se enfrenta a problemas de financiación.
Los peligros a los que se enfrenta el águila perdicera son, además de la caza, la degradación del hábitat, sobre todo causada por la construcción de grandes infraestructuras, los lasincendios forestales, la escasez de alimentos, la mortalidad infantil, las enfermedades y las muertes en las líneas eléctricas y parques eólicos.
Este proyecto de águila perdicera está financiado por la subvención LIFE de la Comisión Europea,y también cuenta con el apoyo de empresas privadas, como Ren y Portucel Soporcel, y con las autoridades locales y el municipio de Tavira.
Vía | dn.sapo.pt
Fotografía | Lip Kee
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