
Las granjas de salmones instaladas en los fiordos noruegos contaminan sus aguas con los residuos y los excrementos de los peces. La situación ha llegado a tal punto que la Norwegian Pollution Control Authority (SFT), organismo que controla los niveles de contaminación del país, a partir de ahora aplicará estrictas medidas de control.
La SFT controlará más la contaminación de la cría de peces, un negocio muy desarrollado en este país nórdico. Y no es para menos porque, según sus cálculos, una granja de salmones de tamaño medio produce las mismas emisiones contaminantes que una ciudad de 50.000 habitantes.
El problema, además, es la ubicación de los criaderos, grandes cestas circulares colocadas en los fiordos, justamente en lugares tranquilos, muy cerrados, donde el agua se renueva poco.
Los expertos que trabajan en este organismo están preocupados. Ellen Hambro considera que los vertidos de las granjas, combinados con aumento de la temperatura del agua, puede crear eutrofización, es decir, una acumulación gradual de los desechos orgánicos en el agua estancada: “Esto puede significar menos vida silvestre y flora en las aguas y acabar dejando los fondos marinos sin vida“.
La SFT endurecerá las restricciones en las zonas de mayor contaminación, y hará más fácil la instalación de nuevas granjas donde la situación sigue siendo satisfactoria. Una actuación que se basa en la Directiva del Agua, aprobada por la UE en 2000.
Del 2000 al 2008, los niveles de nitratos y fosfatos procedentes de estas granjas aumentaron del 20 al 40%. Entonces sonaron las alarmas, sobre todo porque la acuicultura ha crecido en promedio un 10% año y se ha duplicó en los últimos diez años.
Según datos de la SFT, tas granjas de peces emiten ya las tres cuartas partes de la liberación de fosfato, y la mitad de las de nitrato, mientras que los vertidos procedentes de la agricultura y la población han disminuido y los industriales se mantienen estables.
Vía | www.lemonde.fr
Fotografía | ciclonebill
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